Ante las lluvias intensas registradas este sábado 7 de noviembre en la provincia, Obras Sanitarias solicitó a los usuarios priorizar el uso del agua de red y del tanque exclusivamente para bebida, preparación de alimentos e higiene personal. El objetivo es preservar la reserva doméstica mientras persistan las condiciones meteorológicas que alteran el ingreso habitual de agua a las plantas potabilizadoras.
Desde el organismo precisaron: «Con un uso responsable y destinado exclusivamente a bebida, preparación de alimentos e higiene personal, la reserva domiciliaria puede permitir afrontar entre 48 y 72 horas ante eventuales inconvenientes en el suministro». Por ese motivo, pidieron postergar actividades de alto consumo que no resulten indispensables, tales como el lavado de veredas, patios internos y vehículos.
Por qué las lluvias reducen la presión en la red
Las precipitaciones intensas generan un arrastre considerable de greda y sedimentos hacia el Canal Matriz y los diques provinciales. Ese fenómeno provoca un incremento extraordinario en la turbiedad del agua superficial que llega a los establecimientos potabilizadores.
Para resguardar el sistema, parte de ese caudal no puede ser tratado de inmediato y debe dejarse pasar hasta que los niveles de turbiedad desciendan a parámetros aptos para su procesamiento. Esta maniobra técnica obligada genera disminuciones transitorias de presión o de caudal en distintos sectores de la red distribuidora.
El organismo remarcó: «Las lluvias no implican que se distribuya agua turbia a los hogares. El agua incorporada a la red debe cumplir con los valores de calidad establecidos por la normativa vigente antes de ser distribuida». Toda el agua tratada en las plantas y estaciones de bombeo se ajusta a los estándares del Código Alimentario Argentino, mediante análisis sistemáticos en laboratorios propios y externos.
Cortes de energía y cuidado del tanque domiciliario
El suministro de agua potable también depende del servicio eléctrico. Ante una interrupción de energía, las bombas encargadas de impulsar el agua hacia los barrios se detienen de manera preventiva para evitar averías electromecánicas. Según detalló Obras Sanitarias, puede darse la situación de que un domicilio mantenga electricidad pero experimente baja presión de agua si las bombas de la zona se vieron afectadas por la caída de una de las fases eléctricas.
Para asegurar que la reserva de 48 a 72 horas funcione de manera efectiva, el tanque de la vivienda debe mantenerse debidamente cerrado, con su tapa colocada y las paredes estructurales en buen estado. Esto impide que el agua de lluvia o elementos contaminantes externos ingresen al depósito y deterioren la calidad del agua almacenada.
El uso indebido de las cloacas durante tormentas
Obras Sanitarias advirtió además sobre el riesgo de derivar el agua de lluvia hacia el sistema cloacal. La infraestructura subterránea no está diseñada con capacidad de drenaje pluvial.
Sobre esta situación, la entidad señaló: «Las redes cloacales están diseñadas para recibir líquidos cloacales domiciliarios y determinados efluentes comerciales o industriales que cumplan con los parámetros establecidos. No están preparadas para funcionar como desagües pluviales». La incorporación de los caudales de lluvia en las bocas de registro o cámaras particulares, combinada con el arrastre de residuos sólidos, aceites y grasas, ocasiona obstrucciones mecánicas y desbordes en la vía pública.
Cómo interpretar el color blanquecino, el cloro y el sarro
El organismo brindó precisiones sobre tres características del agua que suelen generar dudas en los vecinos durante los días de inestabilidad climática. Cuando el líquido sale momentáneamente blanquecino de la canilla, no se trata de suciedad ni de sedimentos, sino de diminutas burbujas de aire generadas por la propia presión de la red, algo habitual en zonas abastecidas por perforaciones. Esas burbujas desaparecen por completo tras dejar reposar el vaso unos segundos.
Por su parte, la presencia de olor a cloro responde al compuesto residual indispensable para conservar la desinfección y las condiciones sanitarias del agua a lo largo de las cañerías y dentro del tanque hasta el momento de su consumo. En tanto, la formación de sarro en pavas y recipientes se debe a las sales minerales características del agua de deshielo de la cordillera, las cuales se encuentran dentro de los límites fijados por el Código Alimentario Argentino y no provocan perjuicios para la salud humana.
Obras Sanitarias emitió una serie de pautas para cuidar el agua potable en los hogares de San Juan este sábado 7 de noviembre ante las lluvias intensas. La reserva del tanque domiciliario puede alcanzar para 48 a 72 horas si se destina solo a consumo e higiene. El arrastre de sedimentos y los cortes de luz pueden reducir la presión en la red.
En San Juan caen dos gotas locas y la red hídrica reacciona como un aristócrata del siglo XIX sufriendo un ataque de nervios. Tras las precipitaciones intensas de este sábado 7 de noviembre, Obras Sanitarias le imploró a los usuarios que custodien el tanque domiciliario como si guardara oro líquido y destinen el agua exclusivamente a bebida, preparación de alimentos e higiene personal. La sagrada liturgia cuyana de regar la vereda, inundar el patio interno y pasarle la manguera al auto queda formalmente suspendida: la reserva hogareña tiene que aguantar entre 48 y 72 horas mientras el Canal Matriz y los diques provinciales digieren un aluvión de greda y sedimentos que las plantas potabilizadoras deben dejar pasar hasta que baje la turbiedad superficial.
El drama de subsistencia incluye giros técnicos dignos de una comedia de enredos: si cae una fase eléctrica, las bombas impulsoras se apagan por prevención y usted puede experimentar una caída drástica de presión aunque tenga la heladera y las luces funcionando con total normalidad. Además de exigir que nadie deje el tanque sin tapa para evitar que ingrese mugre del temporal, el organismo alertó que arrojar el agua de lluvia a las cloacas es el pasaporte directo al desastre sanitario, dado que las cañerías subterráneas no toleran caudales pluviales y responderán a la imprudencia vecinal colapsando con taponamientos mecánicos y desbordes en la vía pública.
Para rematar la paranoia colectiva, las autoridades aclararon que si el agua sale blanca de la canilla no se trata de veneno ni suciedad, sino de microburbujas de aire nacidas de la presión que desaparecen mágicamente tras dejar reposar el vaso unos segundos. Del mismo modo, el persistente olor a cloro es el escudo desinfectante reglamentario y el sarro petrificado en las pavas no es más que el inocuo e inevitable tributo mineral del deshielo cordillerano avalado por el Código Alimentario Argentino. Suelte la manguera, racione la canilla y guarde la calma.
