Con apenas unas pocas horas de diferencia, el grupo Will Der SA desvinculó a 120 trabajadores de sus plantas de Las Flores y General Pacheco, en medio de un escenario marcado por la caída del consumo, el aumento de los costos y la competencia de las importaciones.
Durante la charla con los empleados en la que se comunicó la decisión, una frase pronunciada por Armando Anasal, uno de los socios, tomó especial repercusión: “Piensen la próxima vez que voten”.
“Piensen ustedes, los que pudieron votar a este gobierno, piensen a dónde los llevó. Con otros gobiernos todos sufrimos y nos peleábamos por otras cosas, pero teníamos plata en el bolsillo y teníamos para gastar”, dijo el empresario.
Y añadió: “Si la mitad de la gente votó esta forma de vida, seguro que entre ustedes hay 50 que lo votaron, solo les pido que piensen la próxima vez que voten porque la vida es política. Yo siempre pensé que la vida iba por un lado y la política por otra. No, la política digita nuestra vida”.
Durante el anuncio, Anasal se mostró entre lágrimas, mientras que también se escuchaba el llanto de los trabajadores y trabajadoras afectados por la medida.
“No queremos que siga, porque yo no quiero endeudarme más, no voy a saber cómo afrontarlo. Toda mi vida pensé en ser industrial, pero la política tiene que ver, levanta y hace caer a la gente. Yo nunca me metí en política; en diciembre cumplo 50 años en este rubro, jamás me metí porque yo siempre creí que trabajando podía llegar a adelante. La política digita nuestras vidas, digita el futuro de todos y nada depende de nosotros. Son 50 años tirados a la basura porque no puedo llegar a nada. Ustedes creen que soy una mierda, pero creanme la política nos hundió”.
El dolor y la angustia de los despedidos
El mensaje no fue bien recibido por los trabajadores. En medio de la incertidumbre por la pérdida del empleo y por la falta de certezas sobre el pago de las indemnizaciones, algunos sintieron que la responsabilidad por la situación también recaía sobre quienes acababan de quedar desvinculados.
Así lo explicó Mirtha Ayala, empleada despedida de Will Der SA en la fábrica de Pacheco, quien trabaja en la empresa desde hace cuatro años y estuvo presente durante la conversación con Marcelo López Imizcoz, otro de los dueños.
“Estuve durante la charla. Somos 90 personas en esta planta de Pacheco. Fue la verdad que lo veníamos viendo, pero no esperábamos que fuera tan pronto”, afirmó.
Y relató: “Fue muy feo ese momento. No sabes qué pensar. Decís qué hago ahora. No hay trabajo. Hay personas que toda su vida laburaron en el mismo rubro. Yo soy una de esas”.
“Tengo compañeras que trabajan en la empresa desde hace 20 años. Es la primera vez que veo esto. Es muy preocupante. Es desesperante esta situación”, añadió.
Sobre la polémica frase pronunciada durante el anuncio, señaló: “Nosotros fuimos receptivos. En ese momento fue muy… la cabeza se te va a mil. Muchas somos madres cabeza de familia. Tenemos que sostener un hogar. Tenemos hijos estudiando”.
La trabajadora también describió la incertidumbre generada por la falta de definiciones sobre las indemnizaciones.
“Y decís, ¿ahora para dónde tiro? Y que digan que no saben si pueden pagar, que pueden pagar todo, una parte o nada. Ayer recién hubo una propuesta. Porque tuvimos tanta movida por todos lados y se apuraron”, afirmó.
Ayala también explicó cómo recibió el planteo de la empresa respecto del voto de los trabajadores: “Yo lo sentí como una amenaza, como que los culpables éramos nosotros. Pero yo no me sentí culpable de algo que no voté. Pero sí se que hay compañeras que sí votaron. Ese es otro tema. Pero decirnos como que éramos culpables”.
Cómo quedó la estructura de Will Der SA
Will Der SA fue fundada en 2006 y contaba con dos plantas, ubicadas en Las Flores y General Pacheco. A ellas se suma Der Will de Malvinas Argentinas, dedicada a la fabricación de medias, y la planta de Rocotex, otra empresa del grupo ubicada en el parque industrial El Pantanillo, en Catamarca.
Desde el viernes pasado, la compañía desvinculó a 30 trabajadores de la planta de Las Flores y a 90 de General Pacheco. En ambas instalaciones quedó operativo aproximadamente un tercio de la estructura.
El proceso productivo estaba distribuido entre las distintas plantas. En General Pacheco se realizaba el corte de las telas y el estampado; luego, el material era enviado a Las Flores para la confección y finalmente regresaba a la planta de la zona norte bonaerense para completar el proceso de empaque.
El grupo Will Der SA desvinculó a 120 trabajadores de sus plantas de Las Flores y General Pacheco, en medio de una fuerte caída del consumo, aumento de costos y competencia de las importaciones. Durante el anuncio, uno de los socios pidió a los empleados que “Piensen la próxima vez que voten”. Mirtha Ayala, una de las trabajadoras despedidas, relató la angustia que atraviesan.
120 trabajadores quedaron sin empleo y, como si el despido no alcanzara, recibieron una clase express de educación cívica. Durante el anuncio del cierre de dos plantas de Will Der SA, uno de los socios de la empresa les pidió que “Piensen la próxima vez que voten”. Porque cuando falta trabajo, aparentemente también puede faltar un PowerPoint sobre quién tuvo la culpa.
El sector textil atraviesa una caída del consumo, costos en aumento y competencia de productos importados. La escena quedó servida: una empresa que durante años fabricó prendas para marcas importantes, trabajadores que necesitan cobrar sus indemnizaciones y una discusión electoral metida en el medio como si fuera la última ventanilla de un trámite que nadie pidió.
Armando Anasal, uno de los socios, explicó entre lágrimas que la política había llevado a la empresa a una situación límite. “La política digita nuestras vidas, digita el futuro de todos y nada depende de nosotros”, sostuvo, después de contar que en diciembre cumplirá 50 años dentro del rubro.
Del otro lado estaban quienes acababan de perder su fuente de ingresos. Personas con cuatro, veinte o toda una vida dedicada al mismo sector, tratando de calcular cómo sostener una casa cuando todavía ni siquiera tenían certezas sobre cuándo cobrarían la indemnización.
Mirtha Ayala, trabajadora despedida de la planta de Pacheco, contó que lo sintió “como una amenaza, como que los culpables éramos nosotros”. La escena laboral ya era suficientemente dura; convertir el despido en una especie de boleta electoral con efectos retroactivos no parecía aportar demasiado.
Will Der SA había construido su actividad alrededor de varias plantas y procesos productivos. Ahora, 120 personas quedaron afuera y las instalaciones de Las Flores y General Pacheco conservarán apenas un tercio de su actividad.
En algún lugar entre una tela que se corta, una prenda que se cose y un paquete que se prepara, también se cortó otra cosa: la tranquilidad de 120 familias.