La vicepresidenta Victoria Villarruel celebró la clasificación de la Selección argentina a la final del Mundial 2026 tras imponerse 2 a 1 frente a Inglaterra. A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, volvió a reivindicar la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, una cuestión que volvió a ocupar un lugar central en la previa y después del encuentro.
Desde su cuenta oficial en X, la titular del Senado vinculó el triunfo del conjunto dirigido por Lionel Scaloni con el histórico reclamo argentino sobre el archipiélago, sumándose a las numerosas reacciones que dejó la clasificación a la definición de la Copa del Mundo.
La polémica por las banderas
El mensaje de la vicepresidenta se produjo luego de la controversia generada por la decisión de la FIFA de impedir el ingreso al estadio de banderas y pancartas con la consigna «Las Malvinas son argentinas», al considerar que se trataba de un mensaje de contenido político.
Sin embargo, una vez finalizado el encuentro, varios futbolistas de la Selección argentina celebraron el pase a la final desplegando una bandera con esa leyenda sobre el campo de juego. La imagen se viralizó rápidamente y generó repercusiones tanto en Argentina como en el Reino Unido.
La publicación de Villarruel
Con su publicación, Victoria Villarruel volvió a dejar en claro su postura respecto de la soberanía sobre las Islas Malvinas y acompañó las múltiples expresiones que surgieron tras la victoria del seleccionado nacional.
Argentina derrotó a Inglaterra por 2 a 1 y avanzó a la final del Mundial 2026, donde este domingo enfrentará a España con el objetivo de defender el título obtenido en Qatar 2022.
La vicepresidenta Victoria Villarruel celebró la clasificación de la Selección argentina a la final del Mundial 2026 tras vencer 2 a 1 a Inglaterra. A través de sus redes sociales, vinculó el triunfo con el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, en medio de la polémica por la prohibición de la FIFA a las banderas con esa consigna.
Ganarle a Inglaterra en un Mundial ya alcanza para llenar semanas de debates. Si además el partido termina con una bandera de «Las Malvinas son argentinas» sobre el césped, el encuentro deja de ser sólo una semifinal y pasa a convertirse en un episodio que mezcla fútbol, política y símbolos nacionales.
La FIFA quiso dejar la política afuera de la cancha con el mismo entusiasmo con el que uno intenta mantener impecable un mantel en un asado familiar. Alcanzó un silbato para frenar las banderas en la previa, pero no para evitar que la imagen recorriera el mundo cuando el partido ya estaba terminado.
Victoria Villarruel aprovechó el resultado para volver a expresar una posición que sostiene desde hace años sobre la soberanía de las Islas Malvinas. El triunfo deportivo terminó funcionando como una vidriera inesperada para un debate que ya venía calentando motores antes del partido y que encontró combustible apenas sonó el pitazo final.
Mientras las redes sociales hacían lo suyo y la foto de los jugadores con la bandera circulaba a la velocidad de un gol en tiempo de descuento, las repercusiones cruzaron el Atlántico. En Argentina se multiplicaron las expresiones de respaldo y en el Reino Unido tampoco pasó inadvertido que una imagen deportiva terminara ocupando espacio en una discusión mucho más amplia.
El fútbol suele prometer noventa minutos. Después aparecen las banderas, los mensajes, las interpretaciones y las discusiones que duran bastante más. La pelota entra al arco. El resto entra a la historia por otra puerta.