Una familia de Colegiales busca desesperadamente a “Piti”, una boa constrictora de más de tres metros de longitud, que desapareció el último jueves por la tarde tras escapar por la terraza de su vivienda. El operativo de búsqueda se concentra, por el momento, en el perímetro comprendido entre las calles Céspedes y Zapiola, donde el reptil fue visto por última vez.
Para facilitar el rescate, los propietarios difundieron carteles en los que remarcan que el ejemplar es dócil, está acostumbrado al contacto con personas y se encuentra castrado. El objetivo es evitar situaciones de pánico y lograr que cualquier persona que lo vea dé aviso sin intentar dañarlo.
Una mascota que llevaba años con la familia
Según explicaron sus dueños, la serpiente desapareció el jueves alrededor de las 16. “Responde a su nombre”, señalaron. También contaron: “La tenemos desde hace muchos años, desde que medía dos metros”, y agregaron que los vecinos del barrio la conocen, aunque hasta el momento nadie informó haberla visto.
Sobre sus características, indicaron que mide más de tres metros y presenta tonos marrones, dorados y verdes. Habitualmente permanecía en la terraza de la vivienda tomando sol, motivo por el cual consideran que probablemente no se haya desplazado demasiado. Además, comentaron que durante las últimas semanas la habían observado decaída y apática.
La familia reiteró que la boa “no es agresiva” y manifestó su preocupación debido a que el animal vivía desde hacía años en el domicilio y contaba con un terrario acondicionado. También pidió expresamente que, en caso de encontrarla, no se realice ninguna acción que pueda poner en riesgo al reptil.
Qué dice la legislación argentina
La tenencia de animales silvestres en la Argentina está regulada por la Ley Nacional N.º 22.421 de Conservación de la Fauna. La normativa establece que la posesión de una boa constrictora es ilegal, salvo en aquellos casos en que se trate de un ejemplar exótico proveniente de un criadero autorizado y cuyos propietarios cuenten con la documentación oficial que acredite su origen.
Características de la boa constrictora
La boa constrictora es una serpiente de gran tamaño y no venenosa, reconocida por su método de caza mediante constricción: envuelve a sus presas y las comprime hasta provocarles la asfixia.
Habita en regiones tropicales y subtropicales de América, con una distribución que se extiende desde el norte de México hasta el sur del continente. En Sudamérica puede encontrarse especialmente en el norte argentino, Bolivia, Perú, algunas zonas de Chile, Brasil y diversas islas del Pacífico y del Caribe.
De acuerdo con el Instituto Butantan, se trata de un reptil carnívoro, cuya alimentación incluye pequeños mamíferos —entre ellos murciélagos— y aves. Es un animal de hábitos mayormente nocturnos, solitario y terrestre, aunque también puede trepar árboles bajos y arbustos para capturar pequeños vertebrados, principalmente anfibios.
Una familia de Colegiales busca a “Piti”, una **boa constrictora de más de tres metros** que escapó de la terraza de su vivienda el jueves por la tarde. El animal fue visto por última vez en la zona de Céspedes y Zapiola. Sus dueños aseguran que es dócil, está castrado y solicitaron colaboración de los vecinos para encontrarlo sin ponerlo en riesgo.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Más de tres metros de serpiente desaparecieron en una tarde de barrio. No fue un truco de magia ni una escena de cine: «Piti» salió de la terraza y desde entonces mantiene en alerta a vecinos que probablemente esperaban encontrarse con un repartidor, no con una boa tomando sol.
El operativo tiene algo de esas cadenas de WhatsApp donde aparece desde un perro perdido hasta una reposera olvidada, solo que esta vez el protagonista pesa varios kilos y se desplaza sin hacer ruido. La diferencia es que no hay bocinas ni luces de emergencia: una boa no corre, no ladra y tampoco avisa cuando decide cambiar de domicilio.
Los dueños insisten en que el animal es dócil, que lleva años con la familia y que incluso está castrado. Un currículum que tranquiliza bastante más que el de algunos vecinos ruidosos de cualquier consorcio. También explicaron que solía permanecer en la terraza tomando sol y que, por eso, creen que no se alejó demasiado del lugar donde desapareció.
Mientras tanto, la búsqueda se concentra entre Céspedes y Zapiola, con carteles y pedidos de colaboración para evitar que alguien reaccione por miedo. Porque una cosa es encontrarse un gato sobre un techo y otra bastante distinta es descubrir que el bulto marrón de más de tres metros también respira.
La historia, además, dejó sobre la mesa otro dato incómodo: la legislación argentina regula estrictamente la tenencia de fauna silvestre y establece condiciones muy específicas para mantener especies exóticas en cautiverio. La boa se escapó, pero el debate sobre quién puede tener un animal así quedó bastante menos dispuesto a esconderse.
En un barrio acostumbrado al ruido del tránsito y al aroma del café de la esquina, la noticia terminó siendo una serpiente tomando el protagonismo. No todos los días el vecino más buscado llega sin piernas y con mejor capacidad para pasar desapercibido que cualquier político en campaña.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Una familia de Colegiales busca desesperadamente a “Piti”, una boa constrictora de más de tres metros de longitud, que desapareció el último jueves por la tarde tras escapar por la terraza de su vivienda. El operativo de búsqueda se concentra, por el momento, en el perímetro comprendido entre las calles Céspedes y Zapiola, donde el reptil fue visto por última vez.
Para facilitar el rescate, los propietarios difundieron carteles en los que remarcan que el ejemplar es dócil, está acostumbrado al contacto con personas y se encuentra castrado. El objetivo es evitar situaciones de pánico y lograr que cualquier persona que lo vea dé aviso sin intentar dañarlo.
Una mascota que llevaba años con la familia
Según explicaron sus dueños, la serpiente desapareció el jueves alrededor de las 16. “Responde a su nombre”, señalaron. También contaron: “La tenemos desde hace muchos años, desde que medía dos metros”, y agregaron que los vecinos del barrio la conocen, aunque hasta el momento nadie informó haberla visto.
Sobre sus características, indicaron que mide más de tres metros y presenta tonos marrones, dorados y verdes. Habitualmente permanecía en la terraza de la vivienda tomando sol, motivo por el cual consideran que probablemente no se haya desplazado demasiado. Además, comentaron que durante las últimas semanas la habían observado decaída y apática.
La familia reiteró que la boa “no es agresiva” y manifestó su preocupación debido a que el animal vivía desde hacía años en el domicilio y contaba con un terrario acondicionado. También pidió expresamente que, en caso de encontrarla, no se realice ninguna acción que pueda poner en riesgo al reptil.
Qué dice la legislación argentina
La tenencia de animales silvestres en la Argentina está regulada por la Ley Nacional N.º 22.421 de Conservación de la Fauna. La normativa establece que la posesión de una boa constrictora es ilegal, salvo en aquellos casos en que se trate de un ejemplar exótico proveniente de un criadero autorizado y cuyos propietarios cuenten con la documentación oficial que acredite su origen.
Características de la boa constrictora
La boa constrictora es una serpiente de gran tamaño y no venenosa, reconocida por su método de caza mediante constricción: envuelve a sus presas y las comprime hasta provocarles la asfixia.
Habita en regiones tropicales y subtropicales de América, con una distribución que se extiende desde el norte de México hasta el sur del continente. En Sudamérica puede encontrarse especialmente en el norte argentino, Bolivia, Perú, algunas zonas de Chile, Brasil y diversas islas del Pacífico y del Caribe.
De acuerdo con el Instituto Butantan, se trata de un reptil carnívoro, cuya alimentación incluye pequeños mamíferos —entre ellos murciélagos— y aves. Es un animal de hábitos mayormente nocturnos, solitario y terrestre, aunque también puede trepar árboles bajos y arbustos para capturar pequeños vertebrados, principalmente anfibios.
Una familia de Colegiales busca a “Piti”, una **boa constrictora de más de tres metros** que escapó de la terraza de su vivienda el jueves por la tarde. El animal fue visto por última vez en la zona de Céspedes y Zapiola. Sus dueños aseguran que es dócil, está castrado y solicitaron colaboración de los vecinos para encontrarlo sin ponerlo en riesgo.
Más de tres metros de serpiente desaparecieron en una tarde de barrio. No fue un truco de magia ni una escena de cine: «Piti» salió de la terraza y desde entonces mantiene en alerta a vecinos que probablemente esperaban encontrarse con un repartidor, no con una boa tomando sol.
El operativo tiene algo de esas cadenas de WhatsApp donde aparece desde un perro perdido hasta una reposera olvidada, solo que esta vez el protagonista pesa varios kilos y se desplaza sin hacer ruido. La diferencia es que no hay bocinas ni luces de emergencia: una boa no corre, no ladra y tampoco avisa cuando decide cambiar de domicilio.
Los dueños insisten en que el animal es dócil, que lleva años con la familia y que incluso está castrado. Un currículum que tranquiliza bastante más que el de algunos vecinos ruidosos de cualquier consorcio. También explicaron que solía permanecer en la terraza tomando sol y que, por eso, creen que no se alejó demasiado del lugar donde desapareció.
Mientras tanto, la búsqueda se concentra entre Céspedes y Zapiola, con carteles y pedidos de colaboración para evitar que alguien reaccione por miedo. Porque una cosa es encontrarse un gato sobre un techo y otra bastante distinta es descubrir que el bulto marrón de más de tres metros también respira.
La historia, además, dejó sobre la mesa otro dato incómodo: la legislación argentina regula estrictamente la tenencia de fauna silvestre y establece condiciones muy específicas para mantener especies exóticas en cautiverio. La boa se escapó, pero el debate sobre quién puede tener un animal así quedó bastante menos dispuesto a esconderse.
En un barrio acostumbrado al ruido del tránsito y al aroma del café de la esquina, la noticia terminó siendo una serpiente tomando el protagonismo. No todos los días el vecino más buscado llega sin piernas y con mejor capacidad para pasar desapercibido que cualquier político en campaña.