El Tribunal Oral Federal de Santa Cruz condenó al excapitán de navío Claudio Villamide a tres años de prisión en suspenso por el delito de estrago culposo en el juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan, ocurrido en noviembre de 2017. En la tragedia murieron los 44 tripulantes que viajaban a bordo de la nave en aguas del Atlántico Sur.
En la misma resolución, el tribunal absolvió al excontralmirante Luis López Mazzeo, al excapitán de navío Héctor Alonso y al excapitán de fragata Hugo Correa, quienes estaban acusados por los delitos de incumplimiento de deberes de funcionario público y estrago culposo.
Un fallo con valor de precedente
La sentencia llegó luego de un juicio oral que se extendió durante más de cuatro meses y en el que se realizaron 30 audiencias. Durante el debate se analizaron la planificación operativa, el mantenimiento del submarino y las condiciones en las que navegaba al momento del hundimiento.
Si bien la pena impuesta a Villamide no implica su ingreso efectivo a prisión, el fallo establece un precedente inédito en la historia argentina: es la primera vez que un jefe naval recibe una condena penal por la muerte de su propia tripulación en tiempos de paz.
La reacción de las querellas
Durante el proceso, la fiscalía y las querellas sostuvieron que el hundimiento del ARA San Juan era evitable y que existían advertencias previas sobre las condiciones operativas del submarino.
Las abogadas de los familiares, Valeria Carreras y Lorena Arias, destacaron la condena como un antecedente histórico para la Justicia argentina. «Es la primera vez en la historia argentina que un jefe naval es condenado penalmente por la muerte de su propia tripulación en tiempos de paz», expresaron.
Al mismo tiempo, cuestionaron las absoluciones de los otros tres acusados y señalaron: «Durante casi nueve años, la explicación oficial fue que el mar es riesgoso y los accidentes ocurren. Hoy la Justicia dijo lo contrario: no fue el mar el que hundió el submarino, fueron decisiones y omisiones humanas».
Las representantes legales anticiparon que apelarán la sentencia una vez que se conozcan sus fundamentos, previstos para el 21 de agosto de 2026. La presentación alcanzará tanto a las absoluciones como al monto de la pena impuesta a Villamide.
«Hoy se mezclan dos sentimientos: la impotencia ante las absoluciones, y la certeza de haber logrado algo que hace ocho años y ocho meses parecía imposible», manifestaron.
Además, remarcaron que el proceso judicial representó, según su postura, «una batalla contra la impunidad» y adelantaron que continuarán con las acciones legales correspondientes.
Qué ocurrió con el ARA San Juan
El submarino ARA San Juan desapareció el 15 de noviembre de 2017 mientras realizaba una misión de patrullaje en el Atlántico Sur. A bordo viajaban 44 tripulantes, entre ellos siete mujeres. Todos fallecieron como consecuencia del colapso de la nave.
Antes de perder contacto, la tripulación informó el ingreso de agua de mar a través del sistema de ventilación hacia el tanque de baterías. Esa situación habría provocado un cortocircuito y un principio de incendio que afectó el sistema energético del submarino.
Horas después de la última comunicación, organismos de monitoreo registraron un evento acústico compatible con una implosión. Con el avance de la investigación se determinó que la nave descendió sin control hasta una profundidad en la que la presión del agua provocó el colapso de su estructura, lo que causó la muerte de toda la tripulación.
La búsqueda del ARA San Juan involucró a la Armada Argentina y a equipos internacionales, con la participación de buques y aeronaves de distintos países.
Finalmente, la empresa privada Ocean Infinity encontró los restos del submarino el 17 de noviembre de 2018, exactamente un año después de su desaparición. El hallazgo se produjo a unos 907 metros de profundidad en el Atlántico Sur.
Si bien el descubrimiento permitió confirmar el destino de la nave, no despejó las dudas sobre las responsabilidades relacionadas con las condiciones técnicas, operativas y de mantenimiento que rodearon la última misión del submarino.
Con la condena a Villamide y las absoluciones de López Mazzeo, Alonso y Correa, la causa ingresa ahora en una nueva instancia judicial. Las querellas aguardan los fundamentos del fallo para avanzar con la apelación.
El Tribunal Oral Federal de Santa Cruz condenó al excapitán de navío Claudio Villamide a tres años de prisión en suspenso por el hundimiento del ARA San Juan, ocurrido en noviembre de 2017, en el que murieron 44 tripulantes. Otros tres exoficiales fueron absueltos. Las querellas apelarán la sentencia una vez conocidos sus fundamentos.
Tres años en suspenso por una tragedia con 44 muertos. Y nueve años después, la Justicia dijo que el hundimiento no fue solamente una cuestión de olas y mala suerte.
Durante años, la explicación oficial navegó con la comodidad de un trámite eterno: el mar es peligroso, los accidentes pasan. Como cuando un Fiat 147 deja de arrancar y alguien insiste en que el problema fue el clima, aunque hace meses venía pidiendo auxilio con humo blanco. Esta vez, el tribunal puso el foco en otra parte: las decisiones.
El juicio revisó mantenimiento, planificación operativa y el estado en que el submarino salió a cumplir una misión de patrullaje. Fueron más de cuatro meses de audiencias para reconstruir una cadena de responsabilidades que llevaba casi una década flotando entre expedientes, pericias y reclamos de familiares que nunca dejaron de insistir.
La condena alcanzó a Claudio Villamide y dejó absueltos a otros tres exjefes navales. El dato no cambia la dimensión de la tragedia ni devuelve ninguna de las 44 vidas perdidas, pero rompe una inercia judicial que parecía tan inmóvil como un escritorio lleno de sellos oficiales. A veces los procesos avanzan con la velocidad de una fila en el registro civil, hasta que un día alguien finalmente llama al siguiente número.
Las abogadas de las familias celebraron el precedente y, al mismo tiempo, cuestionaron las absoluciones. Porque una sentencia también puede dejar gusto a expediente incompleto: reconoce responsabilidades, pero no necesariamente satisface las expectativas de quienes esperaron casi nueve años para escuchar una respuesta judicial.
Ahora vendrán los fundamentos y después las apelaciones. En la Justicia argentina, incluso cuando llega un fallo histórico, siempre parece haber una segunda temporada. El país donde los finales suelen venir con un «continuará».