El déficit comercial con Brasil se redujo fuerte en septiembre, principalmente como consecuencia del derrumbe en las importaciones, aunque también se verificó un alza de las exportaciones. Los analistas señalaron a la debilidad del mercado interno y a la mayor presencia de China en las compras argentinas como factores clave a la hora de explicar la dinámica, a la vez que advierten sobre el impacto que el resultado electoral en el país vecino puede tener en el intercambio bilateral.
Según datos oficializados este martes por el ministerio de economía brasileño, en el noveno mes del año la balanza comercial entre los dos gigantes de Sudamérica arrojó un saldo negativo de -u$s51 millones para Argentina. Sin embargo, este «rojo» fue 91,2% inferior al del mismo mes del año anterior, cuando había alcanzado los -u$s578 millones.
La mejora estuvo explicada principalmente por el comportamiento de las importaciones. Las compras argentinas desde Brasil se hundieron 24,5% interanual en septiembre, mientras que las exportaciones hacia el país vecino registraron un crecimiento del 5,5%.
La caída de las importaciones
La fuerte contracción de las importaciones aparece como uno de los principales factores detrás de la reducción del déficit bilateral. El menor nivel de compras desde Brasil fue asociado por los analistas con la debilidad del mercado interno argentino, que limita la demanda de productos provenientes del exterior.
A este escenario se suma la mayor presencia de China en las compras argentinas, un factor que modificó la composición del comercio exterior y redujo el peso relativo de Brasil como proveedor.
En septiembre, esta combinación permitió que el saldo negativo con el principal socio comercial de Argentina en la región quedara reducido a u$s51 millones, muy por debajo de los u$s578 millones registrados un año antes.
Brasil y el escenario de 2026
La evolución del intercambio también se encuentra atravesada por el escenario político brasileño. Los analistas advirtieron que el resultado electoral en Brasil podría tener impacto sobre el comercio bilateral y modificar las condiciones del intercambio entre ambos países.
En el acumulado previsto para 2026, el «rojo» comercial con Brasil sería menos de la mitad del registrado durante 2025, de acuerdo con las estimaciones señaladas en el análisis.
La combinación de una menor demanda argentina de productos brasileños, el avance de China como proveedor y el crecimiento de las exportaciones hacia Brasil modificó durante septiembre el balance bilateral, que quedó mucho más cerca del equilibrio que un año atrás.
El déficit comercial de Argentina con Brasil se redujo 91,2% interanual en septiembre, al pasar de u$s578 millones a u$s51 millones. La mejora respondió principalmente a una caída del 24,5% en las importaciones desde el país vecino, mientras que las exportaciones crecieron 5,5%. Analistas atribuyeron la dinámica a la debilidad del mercado interno y al avance de China.
Argentina pasó de deberle a Brasil u$s578 millones en septiembre de 2025 a apenas u$s51 millones este año. No es que el comercio bilateral haya encontrado la paz interior: simplemente las importaciones se desplomaron 24,5% y el rojo hizo lo que pudo para mantenerse a flote.
Las exportaciones, mientras tanto, crecieron 5,5%, porque siempre hay alguien que consigue vender mientras otro descubre que comprar se volvió una actividad de riesgo. El mercado interno, que ya venía administrando sus gastos con calculadora, terminó teniendo menos espacio para llenar el carrito.
Los analistas también ponen sobre la mesa a China, que ganó presencia en las compras argentinas y dejó a Brasil disputando una porción más chica de una torta que tampoco está precisamente rebosante. El gigante asiático aparece así en la escena como ese tercero que no fue invitado a la reunión, pero terminó sentado en la cabecera.
El resultado electoral en Brasil también aparece como una variable a seguir por su posible impacto sobre el intercambio bilateral. Porque cuando dos países comercian, cualquier cambio político del otro lado de la frontera puede terminar haciendo cuentas en la aduana de este lado.
Por ahora, el dato es contundente: el déficit cayó 91,2% en un año. El comercio exterior encontró una manera bastante argentina de mejorar el balance: comprar mucho menos.