La diputada nacional Marcela Pagano presentó una nueva denuncia ante la Justicia y apuntó contra lo más alto del Gobierno. La legisladora pidió que se investigue la contratación de Andrea Valeria Juárez, amiga y asistente de Karina Milei, en la Secretaría General de la Presidencia.
Según el escrito, Juárez cumple funciones dentro del área que encabeza la hermana del Presidente, aunque durante el último año habría ingresado apenas dos veces a la Casa Rosada. La denuncia también cuestiona la naturaleza de las tareas atribuidas a la mujer, que, de acuerdo con el planteo de Pagano, no estarían vinculadas con la gestión pública.
Pagano incorporó en su presentación una declaración de Juárez y sostuvo que esas manifestaciones resultan incompatibles con el cobro de un salario estatal destinado a una función pública.
“Tal declaración resulta incompatible con cualquier justificación funcional que legitime la percepción de un salario público, toda vez que las tareas de índole estrictamente personal y privada en beneficio de un funcionario público no constituyen una finalidad que el Estado pueda o deba sufragar con recursos del Tesoro Nacional”, sostuvo la diputada.
Los ingresos a Casa Rosada bajo la lupa
En la denuncia, Pagano citó un pedido de acceso a la información pública presentado por El Disenso y remarcó el bajo registro de ingresos de Juárez a la sede gubernamental durante 2025.
“durante el año 2025, Andrea Valeria Juárez ingresó a la Casa Rosada en tan solo dos oportunidades: el 6 de marzo de 2025, entre las 16:08 y las 17:48 horas, y el 11 de agosto de 2025, entre las 13:00 y las 21:19 horas”
La presentación judicial solicita que se investiguen los posibles delitos de malversación de caudales públicos, incumplimiento de los deberes de funcionario público y eventual fraude en perjuicio de la administración pública.
Quién es Andrea Juárez
Andrea Valeria Juárez ingresó a la Secretaría General de la Presidencia. Su hermana, Laura Gisela Juárez, es empleada de la Administración Nacional de la Seguridad Social, una de las áreas bajo la órbita de control político de Karina Milei.
El vínculo entre Juárez y el entorno presidencial es estrecho. El 10 de diciembre de 2023, durante la asunción presidencial, Andrea Juárez y Laura Gisela Juárez participaron del acto y se sentaron en el palco N° 15, junto a los padres de Javier Milei y su pareja de aquel momento, Fátima Florez.
En un artículo de Gatopardo, los periodistas Nicolás Baintrub y Alejandra Otero describieron a Juárez como “la mejor amiga de Karina Milei desde hace 30 años, cuando se conocieron en la carrera de Relaciones Públicas en la UADE”, en 1995. Según contó la propia Juárez, para participar de la nota y hablar tuvo que pedirle permiso a Karina.
Juárez se definió a sí misma como “muy minita, igual que Kari”. También relató que la primera vez que hablaron en la facultad fue porque tenían la misma mochila.
Al recordar la etapa universitaria de Karina Milei, Juárez afirmó: “Muy atenta. No era una alumna 10, pero todo el tiempo tomaba nota. Le gustaba que estuviera todo perfecto, que nos juntáramos para hacer los trabajos prácticos. Bastante obsesiva con eso”.
La actual funcionaria también contó que, en aquellos años, a Karina Milei no le interesaba la política y que la única vez que conversaron sobre el tema fue porque ambas habían votado a Carlos Menem.
Una relación de extrema confianza
El vínculo entre ambas aparece en la denuncia como un elemento central. Juárez dijo que los padres de Karina Milei son como sus propios padres y que incluso convivió durante cinco meses con la secretaria general de la Presidencia después de una separación.
En La Libertad Avanza reconocen que Juárez es una de las mujeres que estuvo desde el día cero y que durante la campaña fue una de las personas encargadas de la recaudación del partido, aunque sin haber sido designada formalmente en un cargo partidario para esa función.
Hasta ahora, Andrea Juárez había mantenido un perfil muy bajo dentro del entorno libertario. La denuncia presentada por Pagano podría ubicarla en el centro de la escena judicial y política, en medio de los cuestionamientos por su contratación dentro de la estructura estatal.
<p>La diputada Marcela Pagano presentó una denuncia judicial para que se investigue la contratación de Andrea Valeria Juárez, amiga y asistente de Karina Milei, en la Secretaría General de la Presidencia. El planteo apunta a posibles irregularidades vinculadas con el cobro de un salario público, el bajo registro de ingresos a Casa Rosada y las tareas que habría desempeñado.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La política argentina volvió a demostrar que siempre encuentra una puerta lateral para transformar una contratación administrativa en una novela de amistad, poder y recibos de sueldo con más suspenso que una final por penales. Esta vez, Marcela Pagano llevó a la Justicia una denuncia que apunta directamente a la cima del Gobierno: la contratación de Andrea Valeria Juárez, amiga y asistente de Karina Milei, en la Secretaría General de la Presidencia. Según el planteo, Juárez figuraría en la estructura estatal, aunque sus pasos por la Casa Rosada durante 2025 habrían sido tan escasos que el molinete todavía estaría tratando de reconocerla.
El dato central tiene una austeridad casi poética: dos ingresos en un año. Dos. Una cifra que, en términos laborales, compite con el cometa Halley, las visitas al gimnasio después de Año Nuevo y las promesas de ordenar el placard. Pagano sostiene que esa presencia mínima debería ser investigada, sobre todo porque las tareas atribuidas a Juárez no estarían vinculadas con funciones públicas, sino con actividades personales. El Estado, que ya ha financiado una colección amplia de rarezas nacionales, vuelve a quedar en el centro de una pregunta incómoda: dónde termina la confianza política y dónde empieza el amigo invisible con contrato.
El caso tiene todos los condimentos de la Argentina contemporánea: vínculos de larga data, cargos públicos, pedidos de información, una denuncia penal y ese aroma inconfundible a expediente que acaba de despertarse de la siesta. Juárez aparece descripta como una persona muy cercana a Karina Milei, con una relación construida desde la universidad y sostenida durante décadas. Una amistad de treinta años puede sobrevivir a muchas cosas: mudanzas, separaciones, campañas electorales y hasta discusiones por una mochila. La Justicia deberá determinar si también puede convivir, sin sobresaltos, con un contrato pagado por el Tesoro Nacional.
Pagano pidió que se investiguen posibles delitos como malversación de caudales públicos, incumplimiento de los deberes de funcionario público y eventual fraude en perjuicio de la administración pública. Dicho de otro modo: la diputada tiró el expediente sobre la mesa y pidió que alguien revise si el Estado contrató a una funcionaria o si terminó abonando una membresía premium de confianza personal. En la Casa Rosada, donde cada pasillo suele tener más internas que una serie de ocho temporadas, el caso promete sumar ruido político en torno a una figura que ya ocupa un lugar central en el oficialismo.
La paradoja es fina: mientras la administración pública suele exigir presencia, horarios, funciones y trazabilidad, la denuncia plantea un caso en el que la cercanía personal habría pesado más que la tarea institucional. Si los registros se confirman tal como fueron citados, la pregunta no será únicamente cuántas veces ingresó Juárez a Casa Rosada, sino qué función concreta cumplía y por qué debía ser sostenida con fondos públicos.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La diputada nacional Marcela Pagano presentó una nueva denuncia ante la Justicia y apuntó contra lo más alto del Gobierno. La legisladora pidió que se investigue la contratación de Andrea Valeria Juárez, amiga y asistente de Karina Milei, en la Secretaría General de la Presidencia.
Según el escrito, Juárez cumple funciones dentro del área que encabeza la hermana del Presidente, aunque durante el último año habría ingresado apenas dos veces a la Casa Rosada. La denuncia también cuestiona la naturaleza de las tareas atribuidas a la mujer, que, de acuerdo con el planteo de Pagano, no estarían vinculadas con la gestión pública.
Pagano incorporó en su presentación una declaración de Juárez y sostuvo que esas manifestaciones resultan incompatibles con el cobro de un salario estatal destinado a una función pública.
“Tal declaración resulta incompatible con cualquier justificación funcional que legitime la percepción de un salario público, toda vez que las tareas de índole estrictamente personal y privada en beneficio de un funcionario público no constituyen una finalidad que el Estado pueda o deba sufragar con recursos del Tesoro Nacional”, sostuvo la diputada.
Los ingresos a Casa Rosada bajo la lupa
En la denuncia, Pagano citó un pedido de acceso a la información pública presentado por El Disenso y remarcó el bajo registro de ingresos de Juárez a la sede gubernamental durante 2025.
“durante el año 2025, Andrea Valeria Juárez ingresó a la Casa Rosada en tan solo dos oportunidades: el 6 de marzo de 2025, entre las 16:08 y las 17:48 horas, y el 11 de agosto de 2025, entre las 13:00 y las 21:19 horas”
La presentación judicial solicita que se investiguen los posibles delitos de malversación de caudales públicos, incumplimiento de los deberes de funcionario público y eventual fraude en perjuicio de la administración pública.
Quién es Andrea Juárez
Andrea Valeria Juárez ingresó a la Secretaría General de la Presidencia. Su hermana, Laura Gisela Juárez, es empleada de la Administración Nacional de la Seguridad Social, una de las áreas bajo la órbita de control político de Karina Milei.
El vínculo entre Juárez y el entorno presidencial es estrecho. El 10 de diciembre de 2023, durante la asunción presidencial, Andrea Juárez y Laura Gisela Juárez participaron del acto y se sentaron en el palco N° 15, junto a los padres de Javier Milei y su pareja de aquel momento, Fátima Florez.
En un artículo de Gatopardo, los periodistas Nicolás Baintrub y Alejandra Otero describieron a Juárez como “la mejor amiga de Karina Milei desde hace 30 años, cuando se conocieron en la carrera de Relaciones Públicas en la UADE”, en 1995. Según contó la propia Juárez, para participar de la nota y hablar tuvo que pedirle permiso a Karina.
Juárez se definió a sí misma como “muy minita, igual que Kari”. También relató que la primera vez que hablaron en la facultad fue porque tenían la misma mochila.
Al recordar la etapa universitaria de Karina Milei, Juárez afirmó: “Muy atenta. No era una alumna 10, pero todo el tiempo tomaba nota. Le gustaba que estuviera todo perfecto, que nos juntáramos para hacer los trabajos prácticos. Bastante obsesiva con eso”.
La actual funcionaria también contó que, en aquellos años, a Karina Milei no le interesaba la política y que la única vez que conversaron sobre el tema fue porque ambas habían votado a Carlos Menem.
Una relación de extrema confianza
El vínculo entre ambas aparece en la denuncia como un elemento central. Juárez dijo que los padres de Karina Milei son como sus propios padres y que incluso convivió durante cinco meses con la secretaria general de la Presidencia después de una separación.
En La Libertad Avanza reconocen que Juárez es una de las mujeres que estuvo desde el día cero y que durante la campaña fue una de las personas encargadas de la recaudación del partido, aunque sin haber sido designada formalmente en un cargo partidario para esa función.
Hasta ahora, Andrea Juárez había mantenido un perfil muy bajo dentro del entorno libertario. La denuncia presentada por Pagano podría ubicarla en el centro de la escena judicial y política, en medio de los cuestionamientos por su contratación dentro de la estructura estatal.
La política argentina volvió a demostrar que siempre encuentra una puerta lateral para transformar una contratación administrativa en una novela de amistad, poder y recibos de sueldo con más suspenso que una final por penales. Esta vez, Marcela Pagano llevó a la Justicia una denuncia que apunta directamente a la cima del Gobierno: la contratación de Andrea Valeria Juárez, amiga y asistente de Karina Milei, en la Secretaría General de la Presidencia. Según el planteo, Juárez figuraría en la estructura estatal, aunque sus pasos por la Casa Rosada durante 2025 habrían sido tan escasos que el molinete todavía estaría tratando de reconocerla.
El dato central tiene una austeridad casi poética: dos ingresos en un año. Dos. Una cifra que, en términos laborales, compite con el cometa Halley, las visitas al gimnasio después de Año Nuevo y las promesas de ordenar el placard. Pagano sostiene que esa presencia mínima debería ser investigada, sobre todo porque las tareas atribuidas a Juárez no estarían vinculadas con funciones públicas, sino con actividades personales. El Estado, que ya ha financiado una colección amplia de rarezas nacionales, vuelve a quedar en el centro de una pregunta incómoda: dónde termina la confianza política y dónde empieza el amigo invisible con contrato.
El caso tiene todos los condimentos de la Argentina contemporánea: vínculos de larga data, cargos públicos, pedidos de información, una denuncia penal y ese aroma inconfundible a expediente que acaba de despertarse de la siesta. Juárez aparece descripta como una persona muy cercana a Karina Milei, con una relación construida desde la universidad y sostenida durante décadas. Una amistad de treinta años puede sobrevivir a muchas cosas: mudanzas, separaciones, campañas electorales y hasta discusiones por una mochila. La Justicia deberá determinar si también puede convivir, sin sobresaltos, con un contrato pagado por el Tesoro Nacional.
Pagano pidió que se investiguen posibles delitos como malversación de caudales públicos, incumplimiento de los deberes de funcionario público y eventual fraude en perjuicio de la administración pública. Dicho de otro modo: la diputada tiró el expediente sobre la mesa y pidió que alguien revise si el Estado contrató a una funcionaria o si terminó abonando una membresía premium de confianza personal. En la Casa Rosada, donde cada pasillo suele tener más internas que una serie de ocho temporadas, el caso promete sumar ruido político en torno a una figura que ya ocupa un lugar central en el oficialismo.
La paradoja es fina: mientras la administración pública suele exigir presencia, horarios, funciones y trazabilidad, la denuncia plantea un caso en el que la cercanía personal habría pesado más que la tarea institucional. Si los registros se confirman tal como fueron citados, la pregunta no será únicamente cuántas veces ingresó Juárez a Casa Rosada, sino qué función concreta cumplía y por qué debía ser sostenida con fondos públicos.