El secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, recibirá este martes a las autoridades de la Unión Industrial Argentina (UIA) en un encuentro que tendrá entre sus principales temas los impuestos, la energía, la competencia desleal y las recientes modificaciones establecidas por la Comisión Nacional de Valores para el movimiento de fondos en cuentas comitentes.
La reunión forma parte de la agenda de conversaciones que el Gobierno mantiene con la entidad fabril, aunque tendrá lugar después de las tensiones registradas durante el Día de la Industria, cuando dirigentes empresarios formularon críticas contra el ministro de Economía, Luis Caputo.
Entre ellas estuvieron las declaraciones del vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien cuestionó públicamente al titular del Palacio de Hacienda y lo describió como un trader que no sabe qué es un torno.
El encuentro también se desarrolla en un escenario complejo para la industria. El Índice de Producción Industrial manufacturero registró en julio una caída interanual del 5%, según los últimos datos publicados por el Indec.
El reclamo de las empresas por las cuentas comitentes
Uno de los asuntos centrales que la UIA llevará a la reunión será la modificación de las condiciones para operar con cuentas comitentes, luego de los cambios establecidos por la CNV.
“Un tema importante es el de la marcha atrás que dieron sobre la posibilidad que tenían las empresas de operar a través de las ALYCS y no pagar el impuesto al cheque en ciertas operaciones. Es un problema eso, sobre todo para las pymes”, comentó una fuente al tanto de la reunión.
La Resolución General 1166/2026 de la CNV estableció nuevas condiciones para la recepción y entrega de fondos y determinó que las operaciones deben canalizarse mediante transferencias desde o hacia cuentas bancarias o mecanismos contemplados expresamente en la normativa. La disposición entró en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial el 15 de septiembre.
Qué cambió con la normativa de la CNV
La modificación cerró la posibilidad de utilizar cheques electrónicos, conocidos como echeq, para ingresar fondos directamente en determinadas cuentas radicadas en agentes de liquidación y compensación, o ALyC.
Ese mecanismo había ganado presencia entre empresas que operaban en el mercado de capitales y permitía que compañías de distintos tamaños, particularmente pymes, canalizaran fondos hacia cuentas comitentes sin afrontar el impuesto a los débitos y créditos bancarios en determinadas operaciones.
Con el nuevo esquema, el movimiento de dinero deberá ajustarse a los mecanismos previstos por la regulación, que prioriza las transferencias bancarias y la trazabilidad de los fondos. La normativa anterior contemplaba expresamente la utilización de cheques electrónicos bajo determinadas condiciones de control.
La CNV fundamentó la modificación en la necesidad de reforzar la trazabilidad y los controles sobre los movimientos de fondos, además de establecer procedimientos específicos para las operaciones entre clientes y agentes del mercado.
Para la UIA, el efecto sobre las empresas y especialmente sobre las pymes será uno de los puntos que deberán analizarse junto con el Gobierno, dentro de una agenda más amplia que también contempla presión tributaria, costos energéticos y condiciones de competencia para el sector productivo.
El secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, recibirá este martes a autoridades de la Unión Industrial Argentina para discutir impuestos, energía, competencia desleal y los cambios de la CNV sobre cuentas comitentes. El encuentro se produce después de los cruces entre industriales y el ministro Luis Caputo y en un escenario de retroceso de la actividad manufacturera.
El Gobierno y la Unión Industrial Argentina volverán a sentarse alrededor de una mesa con una agenda que incluye impuestos, energía, competencia desleal y regulación financiera; es decir, prácticamente todos los asuntos capaces de transformar un café de cortesía en una carpeta de 400 páginas. Pablo Lavigne recibirá a los industriales después de semanas en las que la relación entre las partes transitó esa elegante modalidad argentina de diálogo institucional consistente en intercambiar cuestionamientos públicos antes de reunirse privadamente para conversar.
El clima quedó condimentado por las críticas de Guillermo Moretti contra Luis Caputo, a quien describió como un trader que no sabe qué es un torno. Ahora la tarea será regresar desde la metalurgia metafórica hasta cuestiones ligeramente menos sencillas, como la presión tributaria, los costos energéticos y las condiciones para competir. Una agenda liviana, ideal para resolver antes de que alguien pregunte quién pidió otra ronda de café.
Pero el capítulo con mayor densidad técnica —y potencial para convertir una conversación empresarial en una clase acelerada de ingeniería financiera— será el de las cuentas comitentes. La CNV modificó las reglas para el ingreso y retiro de fondos y las empresas cuestionan el impacto que tendrá la decisión sobre determinadas operaciones que permitían reducir el costo del impuesto al cheque. Las pymes, una vez más, descubrieron que detrás de cada sigla financiera suele haber otra sigla esperando para explicar por qué la primera acaba de cambiar.
La reunión tendrá así una misión ambiciosa: discutir competitividad, impuestos y financiamiento mientras ambas partes intentan mantener el intercambio dentro de las coordenadas del diálogo institucional. En la economía argentina, donde hasta depositar un cheque puede requerir comprender la relación espiritual entre una ALyC, una cuenta comitente y una resolución de la CNV, lograr que todos salgan de la reunión entendiendo exactamente las mismas reglas ya podría contabilizarse como un indicador favorable.