El Gobierno nacional aprobó el ingreso del proyecto Rincón de Aranda, de Pampa Energía, al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una iniciativa que contempla una inversión de US$ 4.500 millones para el desarrollo de shale oil en Vaca Muerta.
El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien informó que el Comité Evaluador dio luz verde al emprendimiento. Según las estimaciones oficiales, el proyecto permitirá generar exportaciones por US$ 17.000 millones a lo largo de los 30 años de vida útil del yacimiento.
Uno de los mayores desarrollos de Vaca Muerta
Rincón de Aranda está ubicado en la denominada «ventana de petróleo» de Vaca Muerta, considerada una de las zonas con mayor potencial para la producción de shale oil.
El proyecto prevé la extracción de 305 millones de barriles de petróleo y el desarrollo de cientos de pozos horizontales, además de nuevas instalaciones de tratamiento, infraestructura para el transporte de crudo y conexiones con los principales sistemas de evacuación.
Durante los últimos años, Pampa Energía concentró una parte importante de sus inversiones en este bloque, donde los trabajos exploratorios confirmaron elevados niveles de productividad.
El impacto del RIGI
De acuerdo con el Gobierno, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) permitió ampliar la escala original del proyecto.
Según explicó Luis Caputo, las condiciones previstas por el régimen posibilitaron incrementar en un 50% la actividad de explotación y producción inicialmente proyectada para el área.
La estrategia forma parte del objetivo oficial de impulsar inversiones de gran escala en sectores considerados estratégicos, especialmente energía y minería.
Más exportaciones y empleo
Las proyecciones oficiales estiman que Rincón de Aranda generará alrededor de 800 puestos de trabajo directos y otros 1.000 empleos indirectos, vinculados a empresas de servicios petroleros, transporte, logística, construcción y proveedores locales.
Además, el desarrollo contribuiría a consolidar el crecimiento de Vaca Muerta como uno de los principales polos energéticos del país y fortalecer las exportaciones de petróleo argentino.
El RIGI sigue sumando proyectos
Con la incorporación de Rincón de Aranda, el RIGI alcanza 20 proyectos aprobados, con inversiones comprometidas por aproximadamente US$ 46.000 millones.
Actualmente, otros 21 proyectos continúan en evaluación, la mayoría vinculados a los sectores de energía y minería, considerados prioritarios dentro de la estrategia del Gobierno para incrementar la inversión privada y la generación de divisas.
El Gobierno nacional aprobó el ingreso del proyecto Rincón de Aranda, de Pampa Energía, al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La iniciativa prevé una inversión de US$ 4.500 millones, una producción estimada de 305 millones de barriles de petróleo y exportaciones por US$ 17.000 millones durante los 30 años de vida útil del yacimiento en Vaca Muerta.
En Argentina hay dos palabras que últimamente aparecen con una frecuencia casi religiosa: Vaca Muerta. Cada nuevo anuncio parece confirmar que debajo del suelo neuquino no solo hay hidrocarburos, sino también una buena parte de las expectativas económicas del país. Si antes las grandes promesas llegaban con cosechas récord, ahora aterrizan con pozos horizontales, shale oil y cifras que hacen trabajar horas extra a las calculadoras.
El Gobierno volvió a sacar pecho con una nueva aprobación dentro del RIGI, ese régimen que busca convencer a las grandes inversiones de que esta vez vale la pena apostar fuerte por la Argentina. La lógica es sencilla: menos incertidumbre, más capital; más capital, más producción; más producción, más dólares. Después, claro, aparece la realidad, que suele tener la costumbre de agregar algunos capítulos no previstos en el PowerPoint oficial.
Rincón de Aranda promete números de esos que ocupan titulares por sí solos: miles de millones de dólares en inversiones, exportaciones proyectadas durante tres décadas y cientos de puestos de trabajo. Vaca Muerta vuelve a consolidarse como el gran motor energético del país, mientras el resto de la economía observa con atención si ese impulso logra derramar sobre otros sectores o queda concentrado entre torres de perforación y oleoductos.
Por ahora, el Gobierno suma otra inversión de peso a la lista del RIGI y refuerza su apuesta por convertir a la energía en uno de los principales generadores de divisas. El desafío, como siempre, será que los anuncios terminen transformándose en producción, empleo y exportaciones. Porque en Argentina las promesas suelen perforar muy rápido… el verdadero trabajo empieza cuando hay que extraer resultados.