El territorio argentino atraviesa una etapa de condiciones climáticas más dinámicas y cambiantes, en el marco del fenómeno conocido como el “Súper Niño”, que comenzó a extenderse desde los primeros días de agosto y continuará, al menos, hasta octubre.
En este contexto, el ingreso frecuente de sistemas de baja presión desde el Pacífico sur provoca nuevos episodios de inestabilidad, lluvias y nevadas en la Patagonia. Estos eventos se extenderán durante los próximos días, aunque no implicarán precipitaciones continuas en todas las regiones: cada zona tendrá fenómenos diferentes y con distinta intensidad.
Según un informe del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, existe una probabilidad superior al 90% de que el actual evento evolucione hacia una intensidad “muy fuerte”, considerando que buena parte del territorio bonaerense ya presenta una elevada acumulación de agua en los suelos.
El mapa del SMN que divide a la Argentina esta primavera
Un verdor desciende desde el noreste y cubre 17 provincias de la Argentina. De acuerdo con el código del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), ese color representa mayores probabilidades de lluvias durante los próximos tres meses.
El diagnóstico coincide con la presencia de El Niño, fenómeno que, de acuerdo con la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, podría alcanzar su mayor intensidad en octubre.
El informe trimestral del SMN prevé una mayor probabilidad de lluvias superiores a lo normal, por encima del 55%, en las provincias de Misiones y Corrientes en su totalidad, además de sectores de Formosa, Chaco y Santa Fe.
Actualmente, Misiones y parte de Chaco se encuentran bajo alerta naranja por tormentas, mientras que Corrientes tiene alerta amarilla. Son algunas de las zonas más sensibles del país en materia de precipitaciones porque allí no solo se esperan mayores anomalías, sino que también se registran elevados niveles de lluvia de manera habitual.
En segunda instancia aparecen Mendoza y San Juan como provincias con mayor anomalía de precipitaciones. En esta región, conocida por recibir más nieve que lluvia, el escenario podría representar un alivio para una emergencia hídrica prolongada que afecta a Cuyo desde hace una década.
El impacto del cambio climático
Si bien El Niño impacta de manera diferente cada año, las condiciones previstas para este período y el próximo podrían generar efectos más intensos debido a las “condiciones de un calentamiento global exacerbado con olas de calor marinas acusadas en el Pacífico y otras aguas del planeta”, según especialistas citados en el informe.
Al comparar las consecuencias del fenómeno durante octubre con las registradas en años anteriores, las diferencias resultan notorias debido a que su desarrollo se produce en un entorno global más cálido.
Un geólogo explicó el impacto del fenómeno en la Argentina
En diálogo con LN+, el geólogo Federico Isla sostuvo: “El niño ya está llegando, ya tenemos crecidas en el Iguazú, en las cataratas, tenemos inundaciones del río Uruguay”.
“Nosotros hemos tenido Niños, que normalmente ocurren o se definen en diciembre, que han alcanzado inundaciones en Santa Fe, que fue todo el Paraná en 1982, en 1987 y el último Niño del año 2024, pero que no afectó tanto a Argentina”, sumó el especialista.
Para explicar el desarrollo del fenómeno, detalló: “Es una gran cantidad de humedad que se transporta en el Pacífico de oeste a este. Eso impacta en todas las cuencas cordilleras de Ecuador, Perú, Chile, pero también alimentan todos los ríos que Bajan de la cordillera, son ríos que recorren prácticamente toda Sudamérica”.
En la misma línea, subrayó sobre su impacto: “Lo que puede haber acá son grandes inundaciones que bajen por el Paraná y puedan bloquear gran parte de lo que es el delta entrerriano y pueda haber camalotes que tapen los accesos de los puertos deportivos de Buenos Aires y todo el Gran Buenos Aires”.
Los océanos alcanzan temperaturas récord
Las proyecciones climáticas también están atravesadas por el comportamiento de los océanos. En los últimos días, la temperatura promedio de la superficie de los mares del mundo alcanzó los 21,1 °C, una cifra ligeramente superior a los 21,09 °C registrados durante los primeros meses de 2024 y muy por encima del promedio para esta época del año.
En este contexto, la doctora Samantha Burgess, subdirectora de Copernicus, sostuvo: “El Niño está aportando calor al sistema, pero lo hace sumándose a décadas de calentamiento provocado por el ser humano”.
“Este récord es otra señal clara de que el océano está sometido a un estrés cada vez más grande”, agregó la especialista.
El calentamiento de los mares puede generar consecuencias como el avance de fenómenos meteorológicos, el aumento del nivel del mar y afectaciones sobre la vida marina.
Las proyecciones del INTA
Frente a las estimaciones climáticas que anticipan un escenario marcado por un elevado régimen de lluvias y altas temperaturas, especialistas del INTA actualizaron el panorama agroclimático y brindaron recomendaciones técnicas para anticiparse al fenómeno mediante pautas de manejo.
En este contexto, se organizó una charla técnica en la Sociedad Rural de Azul sobre “El Niño, proyecciones climáticas para la campaña 2026-27 y recomendaciones de manejo para productores”.
Del evento participaron Nicolás Bronzovich, presidente del INTA, y Martín Tuculet, integrante del Consejo Directivo Nacional por Aacrea, entre otras autoridades presentes en la jornada.
Durante la actividad expusieron Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN); Mariano Cicchino, jefe del INTA Chascomús; y Lucas Vagnoni, coordinador de Investigaciones y Desarrollo INTA Cuenca del Salado.
Según Mercuri, “se está desarrollando el fenómeno climático Niño que, acorde a la proyección más reciente, tendría una intensidad de moderado a fuerte y un desarrollo hasta al menos finales del verano de 2027”.
En este punto, aclaró que el impacto de El Niño no es uniforme a escala global y depende de la dinámica de los océanos y de cómo evolucionan las condiciones en cada región. “El Niño impacta de manera diferente en los distintos continentes y regiones porque no todos los océanos se calientan de manera simultánea”, detalló.
La advertencia de la ONU sobre El Niño
En los últimos días, el secretario general de las Naciones Unidas lanzó una advertencia sobre la evolución del fenómeno de El Niño y su vínculo con el cambio climático. El analista internacional Andrés Repetto profundizó en LN+ sobre el impacto de este escenario a nivel global.
“Ayer hizo declaraciones el secretario general de las Naciones Unidas sobre lo que viene con ´El niño´ y el cambio climático, que era un tema que no habíamos tocado”, remarcó el especialista y contextualizó la situación con la sequía en Europa y los incendios forestales.
“En Hungría, cerraron una central nuclear que abastece a Budapest, casi la totalidad de la energía”, subrayó.
En cuanto al impacto en otros países, Repetto sostuvo: “Hay varios países ahora sin o con poca luz, Rumania, Georgia, la verdad que es una situación muy compleja, los especialistas dirán a cada parte del mundo cómo va a afectar, cómo le toca”.
Las alertas que emitió la ONU
En los últimos días, el secretario general de las Naciones Unidas advirtió sobre la presencia del fenómeno y sus posibles consecuencias: “Dos meses atrás, le advertí que El Niño estaba llegando a nuestra puerta. Ahora está dentro de la casa y esta causando estragos”.
Asimismo, sostuvo: “Los nuevos pronósticos publicados hoy por la Organización Meteorológica Mundial, ofrecen una desoladora del periodo comprendido entre agosto a octubre. El niño se está intensificando avivando aún más un planeta que ya está en llamas”.
“Las últimas noticias indican que las temperaturas de la superficie del mar en las principales regiones de monitoreo promedian casi tres grados por encima de lo normal”, concluyó.
El fenómeno de El Niño atraviesa una etapa de intensificación que podría extenderse hasta octubre y generar lluvias y nevadas de distinta intensidad en Argentina. El SMN prevé mayores probabilidades de precipitaciones en 17 provincias, con especial incidencia en el noreste y anomalías relevantes en Mendoza y San Juan. El escenario también contempla temperaturas elevadas y efectos asociados al calentamiento global.
Más del 55% de probabilidad de lluvias superiores a lo normal en varias provincias y un fenómeno de El Niño que podría alcanzar una intensidad moderada a fuerte. La primavera argentina llega con el cielo cargado de pronósticos y, en algunas regiones, con bastante más agua de la que el suelo estaba esperando.
El mapa del Servicio Meteorológico Nacional parece haber decidido pintar de verde buena parte del país, como si Argentina estuviera a punto de convertirse en una sucursal meteorológica de una cancha después de una tormenta. En el noreste, donde las lluvias ya son frecuentes, el escenario suma más precipitaciones; en Cuyo, donde el agua es una preocupación de larga data, la apuesta pasa especialmente por la nieve.
El fenómeno tampoco viene solo. Los océanos alcanzaron temperaturas récord y el calentamiento global funciona como ese invitado que no estaba en la lista pero igual llegó, ocupó el mejor lugar y decidió quedarse hasta el verano. La combinación puede potenciar los efectos de El Niño y volver más dinámico un escenario que ya muestra inundaciones, crecidas y episodios de inestabilidad.
Desde el INTA anticipan un desarrollo que podría prolongarse hasta finales del verano de 2027 y advierten que sus efectos no serán iguales en todas las regiones. Mientras tanto, en Buenos Aires buena parte de los suelos ya acumula agua y un informe provincial calcula una probabilidad superior al 90% de que el episodio alcance una intensidad “muy fuerte”.
El Niño no mira el calendario, el mapa ni las ganas de que pare de llover: cada región tendrá su propia versión del fenómeno. El cielo, por ahora, parece haber renovado contrato.