El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundirá este martes el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio, en una semana que el Gobierno considera determinante para la evolución de la economía. En la Casa Rosada, el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, esperan que la inflación continúe desacelerándose y se ubique por debajo del 2%.
Las estimaciones privadas se ubican entre el 1,8% y el 2,1%. Si el dato oficial resulta inferior al 2,1% registrado en mayo, marcará el nivel mensual más bajo desde agosto de 2025 y consolidará la tendencia descendente observada en los últimos meses.
Las proyecciones del mercado
La expectativa oficial adquiere mayor relevancia porque durante junio el dólar registró una suba cercana al 5% y volvió a superar los 1.500 pesos, un movimiento que habitualmente ejerce presión sobre los precios. Sin embargo, distintos analistas sostienen que el traslado a la inflación habría sido limitado.
Como anticipo, la Ciudad de Buenos Aires informó una inflación del 1,8% para junio, un dato que fortaleció las expectativas de que el indicador nacional también pueda ubicarse por debajo del 2%.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), elaborado por el Banco Central, proyectó una inflación del 2% para junio.
Por su parte, la consultora C&T estimó un incremento del 1,9% para el Gran Buenos Aires y señaló que la inflación perdió impulso hacia el cierre del mes. Además, indicó que julio podría mostrar una moderación adicional, aunque advirtió que el receso invernal podría generar aumentos en algunos precios vinculados al turismo.
EconViews registró una suba de apenas 0,2% en la canasta de alimentos y bebidas durante los últimos días de junio, acumulando una variación del 1,1% en las cuatro semanas previas.
Analytica, en tanto, relevó un incremento del 0,1% en la última semana del mes y un promedio del 1,4% en las cuatro semanas analizadas, por lo que proyectó un IPC mensual del 1,8%.
Desde LCG señalaron que los alimentos y bebidas no registraron aumentos durante la cuarta semana de junio y que el promedio mensual cerró en torno al 1,5%, reforzando la expectativa de una inflación más baja.
Si estas proyecciones se confirman, la inflación acumulada durante el primer semestre de 2026 se ubicaría alrededor del 16%.
Una semana con otros indicadores clave
La agenda económica no se limitará al dato de inflación. El miércoles, el INDEC publicará el informe sobre el uso de la capacidad instalada de la industria correspondiente a mayo, mientras que el viernes difundirá los indicadores de actividad del sector de la construcción.
En paralelo, el Gobierno seguirá de cerca la evolución de los mercados financieros. Uno de los principales objetivos es que el riesgo país continúe descendiendo y logre perforar el piso de los 400 puntos básicos. El indicador cerró el viernes en 402 puntos, su nivel más bajo desde abril de 2018, un dato que el equipo económico considera relevante para consolidar la estabilidad financiera y mejorar las condiciones de acceso al crédito internacional.
El INDEC difundirá este martes el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio y el Gobierno espera que la inflación se ubique por debajo del 2%. Las consultoras privadas proyectan un resultado de entre 1,8% y 2,1%, mientras el mercado también seguirá de cerca otros indicadores económicos y la evolución del riesgo país durante la semana.
Menos de 2%. Esa es la cifra que hoy mira la Casa Rosada como si fuera el último número del Quini. Después de meses en los que la inflación fue el invitado fijo de todas las sobremesas, ahora el objetivo es que el IPC atraviese una barrera que hace no tanto parecía tan lejana como conseguir turno para renovar el registro sin mirar veinte veces la página.
La particularidad es que junio tuvo un dólar que volvió a trepar cerca del 5% y superó los 1.500 pesos. En otros tiempos, ese movimiento era como dejar una bolsa de pochoclos al lado de una estufa: tarde o temprano todo explotaba. Esta vez, la apuesta oficial es que el traslado a los precios haya sido bastante más discreto.
Las consultoras, que rara vez coinciden hasta en el pronóstico del clima, esta vez se acomodan en una franja bastante estrecha entre el 1,8% y el 2,1%. El dato de la Ciudad de Buenos Aires, con un 1,8%, alimentó la expectativa de que el índice nacional también pueda perforar ese umbral que hoy tiene un peso simbólico casi tan grande como el estadístico.
Mientras tanto, el resto de la semana también trae examen. Habrá datos sobre la capacidad instalada de la industria, la actividad de la construcción y un mercado que seguirá contando los puntos del riesgo país como quien espera que el surtidor deje de subir mientras carga combustible. Cada indicador pasa a formar parte del mismo relato: sostener la desaceleración y convencer de que el rumbo sigue siendo el mismo.
En economía, un decimal puede cambiar un discurso entero. Y en Argentina, dos décimas suelen tener más protagonismo que una temporada completa de cualquier serie.