El frigorífico Euro de Villa Gobernador Gálvez se encuentra cerca de retomar parte de su producción luego de nueve meses de inactividad y conflicto laboral. Los trabajadores esperan concretar este viernes la firma de un contrato de alquiler con un nuevo grupo empresario que aportará la materia prima necesaria para reactivar la planta y asumir los costos salariales.
La fábrica, ubicada en la intersección de las calles San Diego y Buenos Aires, permaneció durante meses bajo la custodia de sus propios empleados. Los trabajadores se organizaron como cooperativa para sostener las instalaciones ante la falta de respuestas de los antiguos propietarios y la ausencia de actividad comercial.
Una reactivación que comenzará de manera gradual
Hugo, vocero de los trabajadores, explicó que el acuerdo en negociación busca mantener las condiciones laborales existentes. «En esta semana tratamos de cerrar un alquiler con una gente de Buenos Aires. Están tratando de traer mercadería como alquiler sin perder lo que sería antigüedad, categoría, sin perder la firma de Euro», señaló.
Según detalló, el nuevo grupo empresario se haría cargo del pago de salarios adeudados y de garantizar los insumos necesarios para volver a producir. «Ya están todos los papeles en marcha, así que esperamos que esto se solucione. Nosotros lo único que queremos es recuperar nuestros puestos de trabajo», afirmó.
El regreso de la actividad no será inmediato para toda la planta. En una primera etapa comenzaría a funcionar el sector de materia prima de tripas naturales para embutidos, con un plantel reducido de entre 25 y 30 trabajadores, mientras se analiza la incorporación progresiva del resto del personal.
Nueve meses de resistencia y custodia obrera
Antes del conflicto, el frigorífico contaba con alrededor de 400 empleados. Durante el período de paralización, unas 80 familias permanecieron vinculadas a la protesta y a la ocupación pacífica del establecimiento, mientras otros trabajadores debieron buscar nuevas alternativas laborales.
Para generar recursos durante la transición, los empleados comercializaron parte de la mercadería que había quedado almacenada. «Nosotros con productos que habían quedado en stock, lo hemos reacondicionado y hemos vendido parte de esa mercadería a viejos compradores que tenía la empresa», relató Hugo.
Además, los trabajadores denunciaron intentos de robo dentro del predio durante los meses sin actividad. «Las situaciones de robo son continuas, son a diario y hemos tenido enfrentamientos, hemos tenido gente lesionada», expresó el vocero.
Para proteger los equipos y las instalaciones, empleados y familiares realizaron tareas de vigilancia y permanecieron dentro del establecimiento. También destacaron el apoyo recibido por parte de organizaciones sindicales y autoridades locales durante el conflicto.
El frigorífico Euro de Villa Gobernador Gálvez avanza hacia una reactivación parcial tras nueve meses de inactividad y conflicto laboral. Los trabajadores esperan firmar un contrato de alquiler con un nuevo grupo inversor que aportará materia prima y asumirá los salarios. La planta volvería a operar de manera progresiva con un grupo inicial de 25 a 30 empleados.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Nueve meses de silencio industrial y una planta custodiada por sus propios trabajadores están a punto de quedar atrás. El frigorífico Euro, en Villa Gobernador Gálvez, prepara una vuelta parcial a la producción después de un conflicto que dejó a cientos de familias mirando una fábrica apagada como quien espera que vuelva la luz después de un corte interminable.
La enorme planta, que alguna vez funcionó con unos 400 trabajadores, quedó detenida y sostenida por empleados que hicieron guardia para evitar el vaciamiento. Mientras otras empresas ponen carteles de “próximamente” para anunciar una apertura, acá el cartel imaginario decía “seguimos acá”, con mate, turnos de vigilancia y paciencia industrial incluida.
Los trabajadores organizados como cooperativa esperan cerrar un acuerdo de alquiler con un nuevo grupo empresario que se hará cargo de la materia prima y de los salarios atrasados. La reactivación comenzaría de manera limitada, con unos pocos sectores en marcha antes de intentar recuperar el ritmo completo de una planta que ocupa casi una manzana.
La historia del frigorífico tuvo de todo: incertidumbre, reclamos, mercadería recuperada y hasta noches de vigilancia para proteger instalaciones. Una fábrica que pasó de producir alimentos a convertirse en refugio de trabajadores que defendían máquinas, puestos laborales y una esperanza que todavía estaba guardada en cámara frigorífica.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El frigorífico Euro de Villa Gobernador Gálvez se encuentra cerca de retomar parte de su producción luego de nueve meses de inactividad y conflicto laboral. Los trabajadores esperan concretar este viernes la firma de un contrato de alquiler con un nuevo grupo empresario que aportará la materia prima necesaria para reactivar la planta y asumir los costos salariales.
La fábrica, ubicada en la intersección de las calles San Diego y Buenos Aires, permaneció durante meses bajo la custodia de sus propios empleados. Los trabajadores se organizaron como cooperativa para sostener las instalaciones ante la falta de respuestas de los antiguos propietarios y la ausencia de actividad comercial.
Una reactivación que comenzará de manera gradual
Hugo, vocero de los trabajadores, explicó que el acuerdo en negociación busca mantener las condiciones laborales existentes. «En esta semana tratamos de cerrar un alquiler con una gente de Buenos Aires. Están tratando de traer mercadería como alquiler sin perder lo que sería antigüedad, categoría, sin perder la firma de Euro», señaló.
Según detalló, el nuevo grupo empresario se haría cargo del pago de salarios adeudados y de garantizar los insumos necesarios para volver a producir. «Ya están todos los papeles en marcha, así que esperamos que esto se solucione. Nosotros lo único que queremos es recuperar nuestros puestos de trabajo», afirmó.
El regreso de la actividad no será inmediato para toda la planta. En una primera etapa comenzaría a funcionar el sector de materia prima de tripas naturales para embutidos, con un plantel reducido de entre 25 y 30 trabajadores, mientras se analiza la incorporación progresiva del resto del personal.
Nueve meses de resistencia y custodia obrera
Antes del conflicto, el frigorífico contaba con alrededor de 400 empleados. Durante el período de paralización, unas 80 familias permanecieron vinculadas a la protesta y a la ocupación pacífica del establecimiento, mientras otros trabajadores debieron buscar nuevas alternativas laborales.
Para generar recursos durante la transición, los empleados comercializaron parte de la mercadería que había quedado almacenada. «Nosotros con productos que habían quedado en stock, lo hemos reacondicionado y hemos vendido parte de esa mercadería a viejos compradores que tenía la empresa», relató Hugo.
Además, los trabajadores denunciaron intentos de robo dentro del predio durante los meses sin actividad. «Las situaciones de robo son continuas, son a diario y hemos tenido enfrentamientos, hemos tenido gente lesionada», expresó el vocero.
Para proteger los equipos y las instalaciones, empleados y familiares realizaron tareas de vigilancia y permanecieron dentro del establecimiento. También destacaron el apoyo recibido por parte de organizaciones sindicales y autoridades locales durante el conflicto.
El frigorífico Euro de Villa Gobernador Gálvez avanza hacia una reactivación parcial tras nueve meses de inactividad y conflicto laboral. Los trabajadores esperan firmar un contrato de alquiler con un nuevo grupo inversor que aportará materia prima y asumirá los salarios. La planta volvería a operar de manera progresiva con un grupo inicial de 25 a 30 empleados.
Nueve meses de silencio industrial y una planta custodiada por sus propios trabajadores están a punto de quedar atrás. El frigorífico Euro, en Villa Gobernador Gálvez, prepara una vuelta parcial a la producción después de un conflicto que dejó a cientos de familias mirando una fábrica apagada como quien espera que vuelva la luz después de un corte interminable.
La enorme planta, que alguna vez funcionó con unos 400 trabajadores, quedó detenida y sostenida por empleados que hicieron guardia para evitar el vaciamiento. Mientras otras empresas ponen carteles de “próximamente” para anunciar una apertura, acá el cartel imaginario decía “seguimos acá”, con mate, turnos de vigilancia y paciencia industrial incluida.
Los trabajadores organizados como cooperativa esperan cerrar un acuerdo de alquiler con un nuevo grupo empresario que se hará cargo de la materia prima y de los salarios atrasados. La reactivación comenzaría de manera limitada, con unos pocos sectores en marcha antes de intentar recuperar el ritmo completo de una planta que ocupa casi una manzana.
La historia del frigorífico tuvo de todo: incertidumbre, reclamos, mercadería recuperada y hasta noches de vigilancia para proteger instalaciones. Una fábrica que pasó de producir alimentos a convertirse en refugio de trabajadores que defendían máquinas, puestos laborales y una esperanza que todavía estaba guardada en cámara frigorífica.