El peronismo buscará incorporar al sector pesquero al endurecimiento de las sanciones contra empresas que desarrollen actividades en las Islas Malvinas sin autorización argentina, en el marco del debate que se abrirá en el Congreso tras los anuncios realizados por Javier Milei.
Desde el bloque que conduce Germán Martínez anticiparon que esa será una de las propuestas que impulsarán cuando comience la discusión para modificar la Ley 26.659, norma que actualmente establece condiciones y sanciones relacionadas con actividades hidrocarburíferas desarrolladas en la plataforma continental argentina sin autorización nacional.
El peronismo busca incorporar a las empresas pesqueras
El planteo opositor apunta particularmente a la actividad pesquera, uno de los principales componentes de la economía de las islas. Según el sector, existen empresas extranjeras que desarrollan actividades pesqueras en Malvinas y que, mediante firmas asociadas u otras razones sociales, también cuentan con licencias para operar en la costa continental argentina.
Dentro de ese universo, el foco está puesto especialmente sobre compañías de origen español.
Milei anunció recientemente medidas contra las empresas vinculadas con proyectos de explotación petrolera en las islas y anticipó que el alcance podría extenderse a “otras actividades en las islas que afectan nuestros recursos naturales”.
El Gobierno también inició procedimientos sancionatorios contra personas y empresas presuntamente vinculadas con actividades hidrocarburíferas desarrolladas en Malvinas sin autorización argentina.
Beneficios fiscales y la base naval de Tierra del Fuego
La discusión parlamentaria podría extenderse más allá del sector pesquero. El diputado peronista Guillermo Michel presentó un proyecto para dejar sin efecto el convenio de doble imposición con el Reino Unido, que contempla beneficios fiscales para empresas británicas que obtienen rentas en Argentina.
Otra de las iniciativas que el bloque buscará incorporar está vinculada con la base naval integrada de Tierra del Fuego, cuya reactivación fue anunciada por Milei.
El peronismo pretende establecer que la instalación no pueda quedar bajo operación de fuerzas extranjeras. El planteo surge en medio de versiones y sospechas dentro de sectores políticos y militares sobre una eventual participación de Estados Unidos en el proyecto, aunque no existe una definición oficial que establezca que Washington vaya a asumir su manejo.
También apuntan a revisar empresas beneficiadas por el RIGI
Dentro del bloque peronista también se analiza impulsar una comisión investigadora para determinar si compañías alcanzadas por beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) mantienen vínculos con actividades desarrolladas en Malvinas.
Uno de los casos que quedó bajo cuestionamiento político es el de Harbour Energy, que posee una participación del 15% en Southern Energy, sociedad involucrada en uno de los principales proyectos argentinos de producción y exportación de gas natural licuado.
Sobre esa compañía existe un planteo según el cual Harbour Energy mantiene continuidad jurídica con Premier Oil, firma que fue inhabilitada por Argentina por realizar actividades hidrocarburíferas en áreas vinculadas con Malvinas sin autorización nacional.
La eventual situación de empresas con participación en proyectos beneficiados por el RIGI será así otro de los puntos que la oposición buscará poner bajo análisis cuando el Congreso comience a discutir el nuevo esquema de sanciones vinculado con la explotación de recursos naturales en las Islas Malvinas.
El bloque peronista de Diputados buscará ampliar el endurecimiento de las sanciones anunciado por Javier Milei contra empresas vinculadas con actividades en Malvinas. Entre las propuestas figuran incorporar al sector pesquero, revisar beneficios fiscales a compañías británicas, limitar la participación extranjera en la base naval de Tierra del Fuego e investigar empresas alcanzadas por el RIGI.
El debate por Malvinas llegó al Congreso con una particularidad poco habitual: oficialismo y oposición parecen competir para determinar quién consigue redactar la sanción más amplia. Javier Milei abrió el juego contra las empresas vinculadas con la explotación petrolera y el peronismo respondió proponiendo agregar la pesca, revisar beneficios tributarios y mirar debajo del capó del RIGI. La soberanía ingresó así en esa etapa legislativa donde cada bloque llega a la mesa con su propio resaltador.
El sector pesquero aparece especialmente señalado porque constituye una actividad central en torno a las islas y porque existen compañías extranjeras que, según el planteo opositor, operan allí mientras mantienen vínculos societarios o habilitaciones para trabajar también en territorio continental argentino. El planteo, traducido del dialecto parlamentario, podría resumirse así: si una empresa obtiene recursos en Malvinas sin autorización argentina, que después no espere encontrar una alfombra roja cuando cruza hacia el continente.
La discusión también promete extenderse a la base naval de Tierra del Fuego. El peronismo pretende establecer que ninguna fuerza extranjera pueda operarla, en medio de sospechas políticas sobre una eventual participación estadounidense. Por ahora, sospechas: una categoría que en la política argentina suele ocupar cómodamente varias semanas de titulares antes de encontrarse con algún documento.
Y todavía queda el capítulo RIGI. La oposición analiza impulsar una comisión para revisar si empresas beneficiadas por ese régimen mantienen vínculos con operaciones en Malvinas. El nombre que ya apareció es Harbour Energy, accionista de Southern Energy y vinculada históricamente con Premier Oil. De esta manera, el futuro debate amenaza con combinar petróleo, pesca, impuestos, defensa, sociedades comerciales y geopolítica. Un menú suficientemente amplio como para confirmar que, cuando Malvinas entra al Congreso, rara vez lo hace con un único expediente bajo el brazo.