La posibilidad de una reelección de Javier Milei en 2027 aparece cada vez más disputada, según una encuesta nacional de Reale Dalla Torre (RDT) Consultores. El relevamiento, realizado entre el 22 y el 28 de octubre de 2026, muestra un empate técnico entre el Presidente y el gobernador bonaerense Axel Kicillof ante un eventual balotaje, en un contexto marcado por el deterioro de las expectativas económicas y el rechazo mayoritario a la gestión nacional.
El estudio ubica el Índice de Reelegibilidad de Milei en 50 puntos sobre 100, muy por debajo de los 72 registrados en junio y julio.
La consultora sintetiza el escenario con una definición: “En disputa — sin favorito”.
El indicador busca estimar las posibilidades de que el mandatario obtenga un segundo mandato, ya sea mediante una victoria en primera vuelta o en una segunda vuelta electoral.
La evolución mensual muestra 72 puntos en junio, 72 en julio, 69 en agosto, 50 en septiembre y 50 en octubre. La principal caída se produjo en septiembre, mientras que la última medición refleja una estabilización, aunque sin recuperación.
La banda informada para el índice se ubica entre 45 y 52 puntos, lo que refuerza la incertidumbre sobre el resultado electoral.
Milei y Kicillof, en empate técnico ante un eventual balotaje
Uno de los datos centrales del relevamiento es la intención de voto frente a una hipotética segunda vuelta entre Javier Milei y Axel Kicillof.
En ese escenario, Kicillof obtiene el 37,2% de las preferencias y Milei alcanza el 36,2%. El voto en blanco representa el 15,9%, mientras que el 10,7% de los encuestados manifiesta que todavía no sabe a quién elegiría.
Al proyectar las preferencias sobre los votos válidos entre ambos candidatos, la consultora calcula un resultado de 50,7% para Kicillof y 49,3% para Milei.
La diferencia se encuentra dentro del margen de error del estudio, por lo que no permite establecer un ganador.
El escenario representa un cambio respecto de abril, cuando el Presidente registraba un 38,2% de intención de voto frente al 33,8% del gobernador bonaerense.
Entre septiembre y octubre, ambos dirigentes incrementaron sus porcentajes, mientras que el voto en blanco y la abstención declarada en la comparación descendieron del 26,4% al 15,9%.
Para la consultora, este movimiento no necesariamente responde a un crecimiento del entusiasmo por los candidatos, sino a una decisión motivada por el rechazo a la alternativa contraria.
“Es un voto por descarte”, señala el informe.
El estudio también identifica diferencias territoriales y generacionales relevantes.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Kicillof alcanza el 44,3% frente al 22,3% de Milei. El gobernador también obtiene mejores resultados entre los votantes de 30 a 49 años, con 44,2% contra 27,1%.
Por su parte, Milei registra una ventaja en el interior bonaerense, donde obtiene 44,8% frente al 35,2% de Kicillof, y en el resto del país, con 41,7% contra 33,7%.
Entre los jóvenes de 16 a 29 años, el Presidente alcanza el 48,3%, mientras que el gobernador reúne el 24,4%.
La economía familiar aparece como el principal problema de los votantes
El informe señala que las dificultades para afrontar los gastos cotidianos continúan ocupando un lugar central entre las preocupaciones de la población.
El 52,8% de los encuestados identifica la falta de dinero como uno de sus principales problemas, por encima de las dificultades vinculadas con el empleo, mencionadas por el 43,7%, y el aumento de las tarifas, señalado por el 38,7%.
La inflación aparece con un 26,2%, el nivel más bajo de preocupación por ese asunto desde marzo, aunque esa disminución no se traduce necesariamente en una mejora de la percepción económica general.
El relevamiento también consultó qué obligaciones dejaron de pagar primero los hogares cuando sus ingresos resultaron insuficientes.
Las respuestas muestran que el 17,3% dejó de pagar la tarjeta de crédito, el 16,9% postergó cuotas de préstamos, billeteras virtuales o prestamistas, y el 16,6% suspendió el pago de impuestos o tasas.
Otro 14,6% mencionó los servicios, mientras que el 14,3% señaló deudas relacionadas con el fiado del almacén o las compras del supermercado.
Solo el 20,8% respondió que sus ingresos le permitieron afrontar todos los gastos.
Los indicadores sobre la situación personal también muestran dificultades. El 27,3% califica su realidad económica como mala, el porcentaje más elevado registrado desde marzo.
En cuanto a las expectativas, el 40,2% considera que lo peor de la situación económica todavía está por venir, mientras que el 28,7% cree que el país atraviesa actualmente su peor momento.
Apenas el 17,4% sostiene que la etapa más difícil ya quedó atrás.
Otro dato relevante está relacionado con la percepción del sacrificio económico.
El 48% considera que el esfuerzo realizado “no va a servir para nada”, frente al 35,3% que cree que finalmente valdrá la pena.
En junio, la relación era diferente: el 41,8% confiaba en que el sacrificio tendría resultados positivos, mientras que el 39,6% sostenía una opinión contraria.
Respecto de las responsabilidades por la situación económica, el 38,5% señala al Gobierno nacional y el 27,7% atribuye los problemas a la herencia del kirchnerismo.
La desaprobación de Milei llega al 58,6%, aunque conserva un núcleo de apoyo
La evaluación de la gestión presidencial constituye otro de los aspectos destacados de la encuesta.
El 58,6% de los consultados desaprueba al Gobierno de Javier Milei, una cifra que representa un incremento de 7,9 puntos porcentuales respecto de octubre de 2025.
La aprobación de la administración nacional se ubica en el 29,5%.
A pesar de ese nivel de rechazo, el Presidente conserva un sector de votantes que mantiene su respaldo incluso frente a las dificultades económicas.
Según el estudio, el 25,1% asegura que volvería a votar a Milei aunque su situación económica personal no mejore.
En el extremo opuesto, el 51,7% afirma que no lo votaría “porque nunca me gustó”, el registro más elevado de esa respuesta desde junio.
El techo electoral estimado para el mandatario se mantiene en el 37,2%, por debajo del 42,6% registrado en julio.
Además, el 54,6% de los participantes sostiene que nunca votaría al Presidente.
Sin embargo, no todos los indicadores muestran retrocesos. La imagen positiva de Milei registró una recuperación y pasó del 33,1% al 36,6%, después de dos meses consecutivos de descenso.
Estos resultados reflejan la coexistencia de un núcleo de apoyo relativamente estable con un nivel considerable de rechazo entre otros sectores del electorado.
El voto por descarte podría definir las elecciones de 2027
La encuesta identifica un segmento de votantes que podría adquirir especial relevancia en una elección presidencial ajustada.
Ante la posibilidad de que ninguno de los candidatos logre convencerlos, el 40,4% de los encuestados afirma que votaría “al que menos me disguste”.
Ese porcentaje representa un aumento significativo frente al 29,6% registrado en junio.
La tendencia sugiere que una parte del electorado podría definir su voto a partir del rechazo a determinadas alternativas políticas, antes que por una identificación positiva con un candidato.
Según el análisis de la consultora, este grupo incluye ciudadanos con dificultades para llegar a fin de mes, expectativas económicas negativas y desconfianza hacia los principales espacios políticos.
En un eventual balotaje, donde la diferencia proyectada entre Milei y Kicillof es reducida, las decisiones de ese sector podrían tener una incidencia importante sobre el resultado.
La evolución de la economía doméstica, las expectativas sobre los ingresos y la capacidad de los candidatos para captar votantes que hoy expresan desencanto aparecen, por lo tanto, como variables centrales de cara a 2027.
Cómo se realizó la encuesta y cuál es su margen de error
El relevamiento de Reale Dalla Torre Consultores se desarrolló entre el 22 y el 28 de octubre de 2026, con una muestra nacional de 1.107 casos.
La recolección de respuestas se realizó mediante herramientas digitales a través de redes sociales.
La ficha técnica informa un error muestral de ±3,8%, mientras que la sección correspondiente al Índice de Reelegibilidad utiliza una referencia de ±6,1%.
Estas características deben considerarse al interpretar las diferencias entre candidatos y los cambios registrados de un mes a otro.
La propia consultora advierte que “ningún movimiento de este mes es concluyente”.
En consecuencia, los resultados describen las preferencias y percepciones recogidas durante el período de relevamiento, pero no permiten anticipar con certeza el desenlace de las elecciones presidenciales de 2027.
El escenario que presenta la encuesta es el de una competencia abierta entre Milei y Kicillof, atravesada por una desaprobación mayoritaria de la gestión, dificultades económicas persistentes y un segmento creciente de electores que podría decidir su voto por descarte.
Una encuesta nacional de Reale Dalla Torre Consultores, realizada entre el 22 y el 28 de octubre de 2026, muestra un empate técnico entre Javier Milei y Axel Kicillof ante un eventual balotaje presidencial en 2027. El estudio registra una desaprobación del Gobierno del 58,6% y señala que las dificultades económicas y el voto por descarte podrían resultar decisivos.
La carrera presidencial de 2027 incorporó un candidato que no figura en ninguna boleta, no necesita hacer campaña y tiene una capacidad extraordinaria para arruinar discursos: el bolsillo argentino. Según una encuesta de Reale Dalla Torre Consultores, Javier Milei y Axel Kicillof aparecen prácticamente empatados en un eventual balotaje, mientras una parte considerable de los votantes parece estar más preocupada por llegar al supermercado que por imaginar la próxima ceremonia de asunción.
El presidente pasó de un índice de reelegibilidad de 72 puntos en junio a 50 en octubre. Una caída que, traducida al lenguaje de las encuestas, significa que la reelección dejó de parecer un trámite administrativo para convertirse en una competencia donde hasta el último indeciso podría terminar recibiendo más atención que una estrella internacional en una alfombra roja.
Del otro lado aparece Kicillof, con una ventaja de apenas un punto porcentual en intención directa de voto. La diferencia está dentro del margen de error, de modo que cualquier festejo anticipado sería equivalente a descorchar champagne porque el pronóstico anunció una posibilidad de sol. Ambos tienen motivos para ilusionarse y suficientes números como para dormir con un ojo abierto.
Pero la verdadera estrella del informe es la economía doméstica. Apenas el 20,8% de los encuestados aseguró que pudo afrontar todos sus gastos. El resto exhibe un catálogo de dificultades que incluye tarjetas, préstamos, impuestos, servicios y hasta las compras del almacén. La política discute quién administrará el país en 2027; buena parte de los ciudadanos intenta resolver cómo administrar lo que queda del mes.
El dato más incómodo para los estrategas electorales es que el 40,4% elegiría al candidato que menos le disguste si ninguno logra convencerlo. La democracia representativa encuentra así una categoría emocional que difícilmente aparezca en los manuales de marketing: votar no por entusiasmo, sino por una rigurosa evaluación comparativa del desencanto.
La encuesta no proclama ganadores. De hecho, la propia consultora advierte que los movimientos recientes no son concluyentes. Pero deja una postal política difícil de ignorar: Milei conserva un núcleo fiel, Kicillof disputa el liderazgo opositor y millones de decisiones electorales podrían depender menos de los grandes relatos que de una pregunta bastante más concreta: cuánto dinero queda después de pagar las cuentas.
