El exministro de Producción José Ignacio “Vasco” de Mendiguren respondió a los insultos que el presidente Javier Milei le dirigió durante una entrevista realizada en La Rural, luego de advertir la presencia del exfuncionario entre el público.
En ese momento, Milei interrumpió su intervención y le gritó: “Fue cómplice de Duhalde en la salida de la convertibilidad. Ese le cagó a los argentinos 30 mil millones de dólares. Ladrón. Vos arruinaste el país”.
La respuesta de De Mendiguren
En declaraciones a Radio 750, De Mendiguren realizó un descargo y cuestionó el comportamiento del Presidente. “Estoy bien. A veces en Argentina si uno no recibe un insulto de Milei, no está actualizado”, sostuvo.
Luego añadió: “Todo el mundo recibe estas cosas (en alusión a los ataques del Presidente). Más viniendo del día anterior”, en referencia a las expresiones de Milei contra el presidente de Brasil, Lula da Silva, durante una actividad de campaña de Flávio Bolsonaro.
El exministro consideró que los ataques del jefe de Estado responden a una estrategia política y comunicacional. “Creo que el presidente cuando ve que pierde centralidad por un montón de problemas, hace estas cosas”, evaluó.
De Mendiguren tampoco descartó recurrir a la Justicia por las acusaciones recibidas. “Estoy pensando tomar alguna medida”, adelantó.
La discusión por la salida de la convertibilidad
El exfuncionario también rechazó la interpretación de Milei sobre su participación en la salida de la convertibilidad y las consecuencias de la crisis de 2001.
“En lo personal, (pienso), pobre (Milei), no tiene mucha información sobre lo que sucedió en aquel momento. Sobre quiénes fueron los verdaderos responsables de la explosión de la convertibilidad”, afirmó.
En esa línea, señaló: “Los que cerraron los bancos, los que decretaron el peor default, los que generaron los muertos en la plaza, no fue el Gobierno de unidad que salió a partir de esa crisis”.
Además, defendió el desempeño de la administración que asumió luego de la caída del régimen de convertibilidad. “Y ese Gobierno convirtió esa crisis en un período de crecimiento de los más fuertes de la historia”, sostuvo.
De Mendiguren agregó que ese proceso demostró que era posible recuperar la economía mediante la producción y no exclusivamente a través del ajuste. “Entonces, se demuestra que se puede salir creciendo y no ajustando. Y con equilibrio fiscal”, expresó.
Críticas por los ataques a dirigentes y empresarios
Frente a las acusaciones de corrupción formuladas en su contra, el exministro respondió: “No hubo ninguna causa por corrupción ni sospechas”.
También insistió en que Milei utiliza la confrontación como herramienta para recuperar protagonismo político. “Cuando Milei pierde la centralidad necesita hablar de cosas, tirar cosas, agredir. Es su técnica. No puede probar nada de lo que dice”, resaltó De Mendiguren.
Finalmente, cuestionó los agravios presidenciales dirigidos contra empresarios y advirtió sobre sus posibles consecuencias para la actividad económica. “Cuando le dice a Paolo Rocca ‘chatarrin’ son señales a las inversiones serias, de largo plazo. Es grave que el presidente esté haciendo escraches, no ayuda nada”, dijo.
El exministro de Producción José Ignacio “Vasco” de Mendiguren respondió a los insultos que el presidente Javier Milei le dirigió durante una entrevista en La Rural. En declaraciones radiales, negó acusaciones de corrupción, cuestionó la interpretación presidencial sobre la salida de la convertibilidad y adelantó que analiza adoptar medidas judiciales por el ataque.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La entrevista transcurría en La Rural hasta que Javier Milei divisó entre el público a José Ignacio “Vasco” de Mendiguren y convirtió el encuentro en una improvisada cadena nacional de agravios. El Presidente abandonó por unos instantes la exposición económica y se entregó a una disciplina que domina con entusiasmo competitivo: detectar un adversario, adjudicarle treinta años de historia argentina y resolver el expediente mediante un grito. Todo sin necesidad de micrófono adicional, comisión investigadora ni esos molestos detalles conocidos como pruebas.
De Mendiguren respondió por radio con una frase que describe el clima institucional mejor que cualquier informe académico: recibir un insulto presidencial ya funcionaría como una actualización del sistema operativo argentino. Quien no fue descalificado recientemente corre el riesgo de quedar fuera de agenda, como una aplicación vieja que todavía conserva modales y pretende discutir con argumentos.
El exfuncionario sostuvo que Milei recurre a estas confrontaciones cuando pierde centralidad y recordó otros ataques dirigidos contra dirigentes políticos y empresarios. Según su lectura, la metodología consiste en lanzar una acusación suficientemente ruidosa para que la discusión pública abandone cualquier problema incómodo y se concentre en determinar quién fue el nuevo destinatario del enojo. Una estrategia de comunicación donde el debate económico dura lo mismo que tarda en aparecer una persona conocida entre las primeras filas.
El episodio también reabrió la discusión sobre la crisis de 2001, la convertibilidad y las responsabilidades políticas de aquella etapa. De Mendiguren defendió la gestión posterior y negó haber enfrentado causas o sospechas de corrupción. Mientras tanto, el país volvió a contemplar una escena ya familiar: dos interpretaciones de la historia enfrentadas, una amenaza de acción judicial y un Presidente que parece administrar los decibeles con la misma austeridad que reclama para el gasto público.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El exministro de Producción José Ignacio “Vasco” de Mendiguren respondió a los insultos que el presidente Javier Milei le dirigió durante una entrevista realizada en La Rural, luego de advertir la presencia del exfuncionario entre el público.
En ese momento, Milei interrumpió su intervención y le gritó: “Fue cómplice de Duhalde en la salida de la convertibilidad. Ese le cagó a los argentinos 30 mil millones de dólares. Ladrón. Vos arruinaste el país”.
La respuesta de De Mendiguren
En declaraciones a Radio 750, De Mendiguren realizó un descargo y cuestionó el comportamiento del Presidente. “Estoy bien. A veces en Argentina si uno no recibe un insulto de Milei, no está actualizado”, sostuvo.
Luego añadió: “Todo el mundo recibe estas cosas (en alusión a los ataques del Presidente). Más viniendo del día anterior”, en referencia a las expresiones de Milei contra el presidente de Brasil, Lula da Silva, durante una actividad de campaña de Flávio Bolsonaro.
El exministro consideró que los ataques del jefe de Estado responden a una estrategia política y comunicacional. “Creo que el presidente cuando ve que pierde centralidad por un montón de problemas, hace estas cosas”, evaluó.
De Mendiguren tampoco descartó recurrir a la Justicia por las acusaciones recibidas. “Estoy pensando tomar alguna medida”, adelantó.
La discusión por la salida de la convertibilidad
El exfuncionario también rechazó la interpretación de Milei sobre su participación en la salida de la convertibilidad y las consecuencias de la crisis de 2001.
“En lo personal, (pienso), pobre (Milei), no tiene mucha información sobre lo que sucedió en aquel momento. Sobre quiénes fueron los verdaderos responsables de la explosión de la convertibilidad”, afirmó.
En esa línea, señaló: “Los que cerraron los bancos, los que decretaron el peor default, los que generaron los muertos en la plaza, no fue el Gobierno de unidad que salió a partir de esa crisis”.
Además, defendió el desempeño de la administración que asumió luego de la caída del régimen de convertibilidad. “Y ese Gobierno convirtió esa crisis en un período de crecimiento de los más fuertes de la historia”, sostuvo.
De Mendiguren agregó que ese proceso demostró que era posible recuperar la economía mediante la producción y no exclusivamente a través del ajuste. “Entonces, se demuestra que se puede salir creciendo y no ajustando. Y con equilibrio fiscal”, expresó.
Críticas por los ataques a dirigentes y empresarios
Frente a las acusaciones de corrupción formuladas en su contra, el exministro respondió: “No hubo ninguna causa por corrupción ni sospechas”.
También insistió en que Milei utiliza la confrontación como herramienta para recuperar protagonismo político. “Cuando Milei pierde la centralidad necesita hablar de cosas, tirar cosas, agredir. Es su técnica. No puede probar nada de lo que dice”, resaltó De Mendiguren.
Finalmente, cuestionó los agravios presidenciales dirigidos contra empresarios y advirtió sobre sus posibles consecuencias para la actividad económica. “Cuando le dice a Paolo Rocca ‘chatarrin’ son señales a las inversiones serias, de largo plazo. Es grave que el presidente esté haciendo escraches, no ayuda nada”, dijo.
El exministro de Producción José Ignacio “Vasco” de Mendiguren respondió a los insultos que el presidente Javier Milei le dirigió durante una entrevista en La Rural. En declaraciones radiales, negó acusaciones de corrupción, cuestionó la interpretación presidencial sobre la salida de la convertibilidad y adelantó que analiza adoptar medidas judiciales por el ataque.
La entrevista transcurría en La Rural hasta que Javier Milei divisó entre el público a José Ignacio “Vasco” de Mendiguren y convirtió el encuentro en una improvisada cadena nacional de agravios. El Presidente abandonó por unos instantes la exposición económica y se entregó a una disciplina que domina con entusiasmo competitivo: detectar un adversario, adjudicarle treinta años de historia argentina y resolver el expediente mediante un grito. Todo sin necesidad de micrófono adicional, comisión investigadora ni esos molestos detalles conocidos como pruebas.
De Mendiguren respondió por radio con una frase que describe el clima institucional mejor que cualquier informe académico: recibir un insulto presidencial ya funcionaría como una actualización del sistema operativo argentino. Quien no fue descalificado recientemente corre el riesgo de quedar fuera de agenda, como una aplicación vieja que todavía conserva modales y pretende discutir con argumentos.
El exfuncionario sostuvo que Milei recurre a estas confrontaciones cuando pierde centralidad y recordó otros ataques dirigidos contra dirigentes políticos y empresarios. Según su lectura, la metodología consiste en lanzar una acusación suficientemente ruidosa para que la discusión pública abandone cualquier problema incómodo y se concentre en determinar quién fue el nuevo destinatario del enojo. Una estrategia de comunicación donde el debate económico dura lo mismo que tarda en aparecer una persona conocida entre las primeras filas.
El episodio también reabrió la discusión sobre la crisis de 2001, la convertibilidad y las responsabilidades políticas de aquella etapa. De Mendiguren defendió la gestión posterior y negó haber enfrentado causas o sospechas de corrupción. Mientras tanto, el país volvió a contemplar una escena ya familiar: dos interpretaciones de la historia enfrentadas, una amenaza de acción judicial y un Presidente que parece administrar los decibeles con la misma austeridad que reclama para el gasto público.