El Gobierno nacional habilitó la inscripción de talleres mecánicos particulares para realizar la Revisión Técnica Obligatoria (RTO), luego de que se levantara la medida cautelar que impedía la puesta en marcha del nuevo sistema. La decisión forma parte del proceso de desregulación impulsado por la administración de Javier Milei y busca ampliar la oferta de establecimientos autorizados para efectuar controles vehiculares.
Desde este miércoles, los talleres que cumplan con las exigencias técnicas podrán registrarse en un padrón nacional digital y público. El objetivo oficial es descentralizar el sistema de verificación técnica, fomentar la competencia y permitir que los usuarios elijan dónde realizar la revisión de sus vehículos.
Se abre el registro nacional para talleres habilitados
El anuncio fue realizado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien informó a través de sus redes sociales: “A partir de mañana, se abre el registro de inscripción para que talleres mecánicos particulares habilitados puedan realizar la Revisión Técnica Obligatoria. Se termina el monopolio de las plantas de VTV”.
La Secretaría de Transporte confirmó que la medida cautelar que frenaba la implementación del nuevo esquema quedó sin efecto. En consecuencia, se publicó la Resolución N.º 32/2026, firmada por el secretario de Transporte, Mariano Plencovich.
La normativa se enmarca en el Decreto 196/2025, que introdujo modificaciones a la Ley Nacional de Tránsito y creó el Registro Nacional de Talleres de Inspección Técnica de Vehículos. Según explicaron desde el Ejecutivo, cualquier taller que reúna las condiciones técnicas exigidas podrá incorporarse al sistema y realizar inspecciones vehiculares.
Cómo funcionará el nuevo esquema
El registro funcionará bajo la órbita de la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía y tendrá carácter público, gratuito y digital. Las revisiones podrán realizarse en cualquier establecimiento inscripto que cumpla con los requisitos establecidos por la normativa vigente.
Los usuarios podrán elegir libremente el taller donde efectuar la inspección, siempre que se encuentre habilitado. Los establecimientos autorizados estarán facultados para revisar vehículos particulares, unidades comerciales, transporte de pasajeros, transporte de cargas y vehículos especiales o antiguos.
La resolución mantiene los actuales estándares de seguridad vial y control técnico. Los talleres deberán contar con un Director Técnico responsable, acreditar capacidad operativa, equipamiento adecuado y respetar los procedimientos de inspección definidos por la normativa. La inscripción se realizará mediante declaración jurada.
Plazos de revisión y adhesión de las provincias
En relación con la periodicidad de los controles, los vehículos particulares cero kilómetro deberán realizar la primera revisión a los cinco años de su patentamiento. Para los automóviles de hasta diez años de antigüedad, la inspección será obligatoria cada veinticuatro meses. Aquellos que superen ese plazo deberán efectuarla anualmente.
Desde la Casa Rosada señalaron que el nuevo esquema permitirá a los usuarios acceder a “más opciones para realizar la revisión técnica”, además de ofrecer un sistema que consideran más accesible, transparente y previsible.
La reforma también contempla la habilitación de nuevos centros de inspección, la desregulación de aranceles para promover la competencia y la incorporación de automóviles particulares a un sistema nacional que históricamente estuvo enfocado principalmente en el transporte de cargas.
Sin embargo, la implementación plena dependerá de la adhesión de las provincias. Si una jurisdicción decide no incorporarse al nuevo régimen, sus ciudadanos no podrán acceder a las nuevas alternativas previstas por la normativa. En ese contexto, la provincia de Buenos Aires ya adelantó que no acompañará el esquema impulsado por la Nación.
Además, aún permanece pendiente la elaboración de un protocolo específico para la revisión de vehículos híbridos, híbridos enchufables y eléctricos, cuya tecnología requiere controles técnicos diferenciados.
<p>El Gobierno nacional habilitó la inscripción de talleres mecánicos para realizar la Revisión Técnica Obligatoria (RTO), tras levantarse una medida judicial que impedía aplicar el nuevo esquema. La iniciativa busca ampliar la oferta de servicios, fomentar la competencia y descentralizar el sistema, aunque su implementación dependerá de la adhesión de cada provincia.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La Revisión Técnica Obligatoria acaba de ingresar en una etapa que podría describirse como el equivalente burocrático de abrir las ventanas después de años de encierro. Durante décadas, la VTV funcionó como un ritual conocido por millones de conductores: buscar turno, acomodar horarios y aceptar que ciertas plantas concentraban el protagonismo de una ceremonia mecánica tan inevitable como el vencimiento del seguro o el recordatorio de que el auto hace un ruido extraño justo cuando llega fin de mes.
Ahora, el Gobierno decidió mover algunas piezas del tablero. La idea es que los talleres habilitados puedan realizar las inspecciones y que el conductor tenga más opciones para elegir. Una propuesta que, traducida al idioma cotidiano, significa que el vehículo podría terminar siendo revisado en lugares que hasta hace poco observaban la VTV desde la tribuna, como quien mira una final sin entrada.
La medida también reaviva un viejo duelo argentino: regulación contra desregulación, centralización contra competencia, ventanilla única contra la esperanza de que existan varias ventanillas y que alguna funcione rápido. En el medio aparecen los automovilistas, una especie de ciudadanía entrenada para sobrevivir a formularios, vencimientos y requisitos que suelen multiplicarse con la velocidad de los grupos de WhatsApp.
Desde la administración nacional sostienen que el nuevo esquema permitirá un sistema más ágil y transparente. Los defensores de la iniciativa celebran el fin de lo que consideran una estructura concentrada; los críticos observan con atención cómo se controlará la calidad de las inspecciones. Porque en Argentina todo cambio importante genera dos certezas simultáneas: alguien asegura que era imprescindible y alguien más está convencido de que será el inicio del apocalipsis administrativo.
Mientras tanto, las provincias conservan una carta decisiva. La reforma existe, el registro se abre y los talleres podrán anotarse, pero cada jurisdicción deberá decidir si se suma al nuevo régimen. La provincia de Buenos Aires ya avisó que no acompañará el esquema. Así, la RTO inicia una nueva etapa con aroma a federalismo, donde un mismo auto puede encontrarse con reglas distintas según el cartel que aparezca al costado de la ruta. Un escenario muy argentino: el motor es el mismo, pero el mapa siempre tiene sus propias sorpresas.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Gobierno nacional habilitó la inscripción de talleres mecánicos particulares para realizar la Revisión Técnica Obligatoria (RTO), luego de que se levantara la medida cautelar que impedía la puesta en marcha del nuevo sistema. La decisión forma parte del proceso de desregulación impulsado por la administración de Javier Milei y busca ampliar la oferta de establecimientos autorizados para efectuar controles vehiculares.
Desde este miércoles, los talleres que cumplan con las exigencias técnicas podrán registrarse en un padrón nacional digital y público. El objetivo oficial es descentralizar el sistema de verificación técnica, fomentar la competencia y permitir que los usuarios elijan dónde realizar la revisión de sus vehículos.
Se abre el registro nacional para talleres habilitados
El anuncio fue realizado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien informó a través de sus redes sociales: “A partir de mañana, se abre el registro de inscripción para que talleres mecánicos particulares habilitados puedan realizar la Revisión Técnica Obligatoria. Se termina el monopolio de las plantas de VTV”.
La Secretaría de Transporte confirmó que la medida cautelar que frenaba la implementación del nuevo esquema quedó sin efecto. En consecuencia, se publicó la Resolución N.º 32/2026, firmada por el secretario de Transporte, Mariano Plencovich.
La normativa se enmarca en el Decreto 196/2025, que introdujo modificaciones a la Ley Nacional de Tránsito y creó el Registro Nacional de Talleres de Inspección Técnica de Vehículos. Según explicaron desde el Ejecutivo, cualquier taller que reúna las condiciones técnicas exigidas podrá incorporarse al sistema y realizar inspecciones vehiculares.
Cómo funcionará el nuevo esquema
El registro funcionará bajo la órbita de la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía y tendrá carácter público, gratuito y digital. Las revisiones podrán realizarse en cualquier establecimiento inscripto que cumpla con los requisitos establecidos por la normativa vigente.
Los usuarios podrán elegir libremente el taller donde efectuar la inspección, siempre que se encuentre habilitado. Los establecimientos autorizados estarán facultados para revisar vehículos particulares, unidades comerciales, transporte de pasajeros, transporte de cargas y vehículos especiales o antiguos.
La resolución mantiene los actuales estándares de seguridad vial y control técnico. Los talleres deberán contar con un Director Técnico responsable, acreditar capacidad operativa, equipamiento adecuado y respetar los procedimientos de inspección definidos por la normativa. La inscripción se realizará mediante declaración jurada.
Plazos de revisión y adhesión de las provincias
En relación con la periodicidad de los controles, los vehículos particulares cero kilómetro deberán realizar la primera revisión a los cinco años de su patentamiento. Para los automóviles de hasta diez años de antigüedad, la inspección será obligatoria cada veinticuatro meses. Aquellos que superen ese plazo deberán efectuarla anualmente.
Desde la Casa Rosada señalaron que el nuevo esquema permitirá a los usuarios acceder a “más opciones para realizar la revisión técnica”, además de ofrecer un sistema que consideran más accesible, transparente y previsible.
La reforma también contempla la habilitación de nuevos centros de inspección, la desregulación de aranceles para promover la competencia y la incorporación de automóviles particulares a un sistema nacional que históricamente estuvo enfocado principalmente en el transporte de cargas.
Sin embargo, la implementación plena dependerá de la adhesión de las provincias. Si una jurisdicción decide no incorporarse al nuevo régimen, sus ciudadanos no podrán acceder a las nuevas alternativas previstas por la normativa. En ese contexto, la provincia de Buenos Aires ya adelantó que no acompañará el esquema impulsado por la Nación.
Además, aún permanece pendiente la elaboración de un protocolo específico para la revisión de vehículos híbridos, híbridos enchufables y eléctricos, cuya tecnología requiere controles técnicos diferenciados.
La Revisión Técnica Obligatoria acaba de ingresar en una etapa que podría describirse como el equivalente burocrático de abrir las ventanas después de años de encierro. Durante décadas, la VTV funcionó como un ritual conocido por millones de conductores: buscar turno, acomodar horarios y aceptar que ciertas plantas concentraban el protagonismo de una ceremonia mecánica tan inevitable como el vencimiento del seguro o el recordatorio de que el auto hace un ruido extraño justo cuando llega fin de mes.
Ahora, el Gobierno decidió mover algunas piezas del tablero. La idea es que los talleres habilitados puedan realizar las inspecciones y que el conductor tenga más opciones para elegir. Una propuesta que, traducida al idioma cotidiano, significa que el vehículo podría terminar siendo revisado en lugares que hasta hace poco observaban la VTV desde la tribuna, como quien mira una final sin entrada.
La medida también reaviva un viejo duelo argentino: regulación contra desregulación, centralización contra competencia, ventanilla única contra la esperanza de que existan varias ventanillas y que alguna funcione rápido. En el medio aparecen los automovilistas, una especie de ciudadanía entrenada para sobrevivir a formularios, vencimientos y requisitos que suelen multiplicarse con la velocidad de los grupos de WhatsApp.
Desde la administración nacional sostienen que el nuevo esquema permitirá un sistema más ágil y transparente. Los defensores de la iniciativa celebran el fin de lo que consideran una estructura concentrada; los críticos observan con atención cómo se controlará la calidad de las inspecciones. Porque en Argentina todo cambio importante genera dos certezas simultáneas: alguien asegura que era imprescindible y alguien más está convencido de que será el inicio del apocalipsis administrativo.
Mientras tanto, las provincias conservan una carta decisiva. La reforma existe, el registro se abre y los talleres podrán anotarse, pero cada jurisdicción deberá decidir si se suma al nuevo régimen. La provincia de Buenos Aires ya avisó que no acompañará el esquema. Así, la RTO inicia una nueva etapa con aroma a federalismo, donde un mismo auto puede encontrarse con reglas distintas según el cartel que aparezca al costado de la ruta. Un escenario muy argentino: el motor es el mismo, pero el mapa siempre tiene sus propias sorpresas.