El Vaticano eligió una Toyota Hilux de producción argentina como plataforma para construir el papamóvil que utilizará León XIV durante su visita al país, prevista para noviembre.
La pickup será especialmente acondicionada para ofrecer seguridad, visibilidad, altura y espacio durante los desplazamientos públicos del pontífice.
Por el momento no fueron informados los detalles definitivos de la adaptación, aunque se prevé la construcción de más de una unidad debido a los distintos recorridos que realizará León XIV.
El cronograma inicial contempla que el Papa permanezca el lunes 9 de noviembre en Buenos Aires, el martes 10 en Córdoba y el miércoles 11 en Luján.

Una Toyota Hilux argentina convertida en papamóvil
La elección de la Hilux representa un dato destacado para la industria automotriz nacional.
Se trata del modelo con mayor volumen de producción en el país, uno de los más vendidos en el mercado argentino y el vehículo nacional con mayor volumen de exportación.
Aunque la selección del modelo ya está definida, todavía no trascendieron las características exactas del papamóvil.
Entre los aspectos pendientes aparece la configuración de la carrocería.
Una de las posibilidades es utilizar una Hilux de cabina simple, que ofrece una caja posterior más amplia y permitiría disponer de mayor espacio para instalar el sector destinado al pontífice.
La alternativa sería una versión de cabina doble, que permitiría trasladar más personas dentro del habitáculo, aunque reduciría el espacio disponible en la parte posterior.
Tampoco está definido públicamente si el área donde viajará León XIV tendrá una estructura completamente cerrada o será abierta.
La segunda posibilidad aparece como una de las variantes consideradas, aunque todavía no existe una confirmación oficial sobre el diseño final.
Podrían construirse varias unidades
Otro de los puntos pendientes es la cantidad exacta de vehículos que serán acondicionados.
La logística de la visita podría requerir al menos una unidad disponible en Buenos Aires y otra en Córdoba, además de la posibilidad de contar con un vehículo de reemplazo ante cualquier eventualidad.
León XIV hará base en la Nunciatura de Buenos Aires durante su estadía.
El esquema inicial de actividades prevé recorridos en distintos puntos del país, lo que obliga a organizar el traslado de vehículos o preparar varias unidades con características similares.
Hasta el momento tampoco se difundieron precisiones sobre el nivel de blindaje o protección que tendrá el papamóvil argentino.

Los antecedentes de papamóviles fabricados en el país
Argentina ya acondicionó vehículos de producción nacional para anteriores visitas papales.
Durante las dos visitas de Juan Pablo II, realizadas en 1982 y 1987, fueron utilizados distintos modelos fabricados en el país.
En 1982, el vehículo elegido fue una Ford F-350.
Para la visita de 1987 se utilizaron una Chevrolet C-10 y una Renault Traffic.
En el caso de la Traffic, la intervención fue considerable: toda la parte posterior fue modificada para instalar una estructura blindada y completamente vidriada destinada al pontífice.
La Toyota Hilux tampoco es una desconocida dentro de la historia de los papamóviles.
En 2015, durante una visita a Kenia, el papa Francisco utilizó una Hilux de cabina simple especialmente adaptada.
Aquel vehículo no tenía un cerramiento blindado completo, sino una protección frontal con una superficie acristalada curva.
Ese mismo año, durante su visita a Manila, Filipinas, Francisco utilizó otro diseño construido sobre una pickup de cabina doble totalmente modificada.
En ese caso se conservaron las puertas traseras, pero se desarrolló un cerramiento especial para el sector del conductor y acompañante.
La definición sobre cuál de estas configuraciones servirá como referencia para el vehículo de León XIV todavía permanece abierta.
La certeza, por ahora, es que el próximo papamóvil argentino tendrá como base una Toyota Hilux fabricada en el país y será preparado especialmente para los recorridos previstos durante la visita papal de noviembre.
El Vaticano eligió una Toyota Hilux de producción argentina como base para el papamóvil que utilizará León XIV durante su visita al país en noviembre. La camioneta será especialmente acondicionada para los recorridos previstos en Buenos Aires y Córdoba. Todavía no se definieron públicamente el diseño final, el nivel de protección ni cuántas unidades serán construidas.
El Vaticano eligió una Toyota Hilux argentina para convertirla en el papamóvil de León XIV. La pickup que todos los días circula por rutas, campos y ciudades del país tendrá ahora una versión bastante más celestial: asiento papal, modificaciones especiales y un destino que difícilmente aparezca en el catálogo de fábrica.
El vehículo será preparado para los recorridos que el pontífice realizará durante su visita a la Argentina, prevista para noviembre. Todavía falta definir si será cabina simple o doble, si el espacio destinado al Papa será abierto o cerrado y cuánto se modificará la estructura original. La Hilux pasó de cargar herramientas y bolsas a prepararse para transportar al jefe de la Iglesia Católica.
También se analiza construir más de una unidad. El cronograma contempla actividades en Buenos Aires y Córdoba, por lo que será necesario garantizar vehículos disponibles en ambas jurisdicciones y posiblemente contar con alguna alternativa ante eventuales inconvenientes. Cuando el Vaticano arma logística, evidentemente tampoco confía todo a una sola llave de contacto.
La elección tiene además un componente industrial: la Hilux es uno de los modelos de mayor producción nacional, líder de ventas en el mercado argentino y uno de los vehículos fabricados en el país con mayor volumen de exportación. El Vaticano, esta vez, no importará solamente la visita: también pondrá a trabajar una camioneta salida de la industria local.
No será la primera Hilux convertida en papamóvil. Francisco ya utilizó una durante su visita a Kenia en 2015. Argentina, además, tiene antecedentes de vehículos nacionales adaptados para Juan Pablo II.
En noviembre habrá protocolo, seguridad y multitudes. Y en el medio, una Hilux argentina con un pasajero que no figura en ninguna prueba de manejo convencional.