Los Azules presentó en Calingasta el proyecto para construir una línea eléctrica de alta tensión de 220 kV que abastecerá de energía a la futura mina de cobre, una obra que demandará una inversión estimada en US$ 300 millones y tendrá una extensión total de 122 kilómetros.
La presentación se realizó en el Centro Cultural de Tamberías ante vecinos y representantes de distintos sectores del departamento, como parte del proceso necesario para obtener la Declaración de Impacto Ambiental.
La Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sustentable deberá analizar ahora la documentación y definir si concede la aprobación correspondiente.
Según las estimaciones conocidas, el análisis podría finalizar entre fines de octubre y principios de noviembre.

Una línea de 220 kV que atravesará 122 kilómetros
El proyecto contempla la construcción de una Línea de Alta Tensión de doble terna a 220 kilovoltios, que conectará la futura mina Los Azules con la Estación Transformadora de Calingasta.
El tendido recorrerá 122 kilómetros de territorio cordillerano y requerirá una infraestructura de gran escala.
La obra prevé la instalación de 412 torres de entre 40 y 47 metros de altura.
Para su construcción se estima que serán necesarias alrededor de 7.000 toneladas de acero y 20.000 metros cúbicos de hormigón.
La línea eléctrica será una pieza central para garantizar el abastecimiento energético tanto durante la etapa de construcción como durante la futura operación minera.
El cambio de estrategia energética de Los Azules
La nueva línea representa la materialización de una alternativa que la compañía había definido frente a la disputa por el acceso a la infraestructura eléctrica de 500 kV de San Juan.
El esquema original contemplaba integrar Los Azules al sistema de 500 kV mediante las subestaciones de Rodeo y Calingasta.
Sin embargo, la decisión del organismo regulador de otorgar prioridad a Vicuña sobre esa infraestructura modificó el escenario y llevó a la empresa a avanzar con una conexión independiente de 220 kV desde Mendoza.
La alternativa aprovecha parte de la ingeniería desarrollada para el proyecto PSJ Cobre Mendocino.
En julio, Los Azules confirmó que avanzaría con ese esquema y ahora el proyecto comienza a transitar las instancias administrativas necesarias para transformarse en una obra concreta.

Empleo y plazos previstos
La construcción de la línea tendrá también impacto sobre el empleo durante su ejecución.
De acuerdo con la información presentada, la obra demandará un promedio de 180 trabajadores durante los 30 meses previstos de construcción.
En los períodos de mayor intensidad, la cantidad de personal podría alcanzar picos de hasta 450 trabajadores.
El cronograma previsto contempla comenzar los trabajos en enero, aunque esa fecha estará condicionada a la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental.
Con esta nueva infraestructura, Los Azules busca asegurar el suministro eléctrico necesario para acompañar el desarrollo de la futura mina y dejar atrás la dependencia del esquema originalmente proyectado sobre la red de 500 kV.
El próximo paso será obtener el aval ambiental para iniciar una obra que atravesará 122 kilómetros de cordillera y se convertirá en uno de los componentes centrales del proyecto cuprífero en Calingasta.
Los Azules presentó en Calingasta el proyecto para construir una línea eléctrica de alta tensión de 220 kV que abastecerá a la futura mina de cobre. La obra demandará unos US$ 300 millones, tendrá 122 kilómetros, 412 torres y requerirá hasta 450 trabajadores en los momentos de mayor actividad. El inicio está previsto para enero, sujeto a la aprobación ambiental.
US$ 300 millones, 122 kilómetros de cordillera y 412 torres de hasta 47 metros. Los Azules dejó de hablar de una alternativa sobre el papel y presentó en Calingasta el proyecto eléctrico que necesita para alimentar la futura mina de cobre. Cuando una obra requiere 7.000 toneladas de acero, el “plan B” ya dejó de ser ese papelito que uno guarda en la guantera.
La nueva línea tendrá 220 kV, doble terna y unirá el proyecto minero con la Estación Transformadora de Calingasta. La decisión tomó fuerza después de que la prioridad sobre la infraestructura de 500 kV quedara en manos de Vicuña, obligando a Los Azules a buscar otra salida energética. La cordillera, como siempre, no mueve un centímetro: el que tiene que acomodar los planos es el resto.
El tendido demandará además unos 20.000 metros cúbicos de hormigón y un promedio de 180 trabajadores durante 30 meses, con picos que podrían alcanzar las 450 personas. No es solamente un cable largo atravesando montañas: es una infraestructura de escala industrial que deberá sostener construcción, operación y consumo energético de una mina de cobre de gran porte.
El proyecto ya fue presentado ante vecinos y sectores del departamento como parte del proceso para obtener la Declaración de Impacto Ambiental. Ahora la pelota queda en la Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sustentable, que deberá evaluar la documentación y definir si habilita el avance.
La empresa apunta a comenzar las obras en enero, aunque todavía depende del aval ambiental. En minería, hasta para prender la luz primero hay que atravesar montaña, expediente y resolución.