Una alianza de cámaras empresarias del transporte de cargas de diez provincias, encabezada por Córdoba, impulsa una profunda transformación en el sistema de negociación colectiva del sector. La propuesta busca reemplazar el histórico Convenio Colectivo de Trabajo 40/89, vigente desde 1989, por convenios regionales adaptados a las particularidades productivas de cada zona del país.
La iniciativa será presentada formalmente el 21 de julio de 2026 durante la asamblea de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC). El esquema propone dividir las negociaciones en tres grandes áreas: Región Norte, Región Centro y Región Sur.
El cambio que impulsa la reforma laboral
Según los empresarios, el convenio nacional contiene alrededor de 50 adicionales salariales y regulaciones que incrementan los costos logísticos. La intención es reemplazar esa estructura por acuerdos regionales con una base de aproximadamente 10 puntos centrales, utilizando las herramientas previstas por la Ley de Modernización Laboral.
Las cámaras sostienen que la propuesta no implica reducir el salario de bolsillo de los trabajadores, sino adecuar aspectos operativos y organizativos a las necesidades de cada región.
Jorge Rovillard, del Estudio Marval, explicó que «Esta rebelión patronal se apoya en que la Ley de Modernización Laboral produjo un cambio de paradigma en el sistema de negociación colectiva priorizando los convenios colectivos regionales y de empresas o de grupo de empresas, por sobre las negociaciones a nivel nacional».
El especialista agregó: «Además de estas negociaciones por provincia, hay sindicatos simplemente inscriptos que están reclamando para sí la personería gremial frente a sindicatos que la ostentan hace décadas. Por ejemplo, el gremio de personal jerárquico de ferroviarios».
También señaló que «También hay ruido en diversas federaciones nacionales con sindicatos locales que cuestionan la conducción nacional y existe la idea de desfederarse y crear federaciones regionales, independientes».
Para Rovillard, «Esto pone también en crisis el sistema de representación que ejercen las cámaras empresarias que actúan a nivel nacional. Hay aires de federalismo en ambos lados de la mesa».
Por su parte, el laboralista Roberto Levin sostuvo que «la discusión regional de los convenios es un gran avance que se da a partir de la necesidad de hacerlo hace años, pero ahora la ley obliga a rediscutir los CCT que venían siendo renovados por la llamada «ultractividad», que es la vigencia mientras otro no lo reemplace. El Ministerio de Capital Humano inició la convocatoria para renegociar 446 convenios colectivos».
La reacción de Camioneros
Desde la conducción nacional de la Federación de Camioneros, liderada por Hugo Moyano, la iniciativa genera un fuerte rechazo. El sindicato considera que la fragmentación del convenio nacional representa una pérdida de capacidad de negociación y debilita una estructura que durante décadas negoció en representación de todo el país.
Además del impacto sobre las negociaciones paritarias, la organización sindical enfrenta las modificaciones introducidas por la reforma laboral respecto de los aportes. La normativa estableció un tope del 2% para las cuotas de solidaridad y exige el consentimiento expreso de los trabajadores para efectuar esos descuentos, una medida que afecta directamente el financiamiento de las organizaciones gremiales.
En distintas provincias existen posiciones diversas. Mientras algunos sindicatos regionales mantienen un fuerte alineamiento con la conducción nacional y rechazan cualquier convenio por fuera del 40/89, el sector empresario sostiene que la nueva legislación habilita negociaciones con personerías gremiales de jurisdicción local.
Levin explicó: «Las cámaras empresarias responden que no es lo mismo el trabajo de transporte en CABA que en Neuquén con Vaca Muerta; tampoco el manejo de la jornada laboral y el «banco de horas», y así diversos sectores tanto empresarios como trabajadores por lo que obliga a que la discusión y los acuerdos sean distintos. Pero aún queda un gran camino por recorrer».
Los aportes y el desafío de la descentralización
Javier Sabin, socio de EY Argentina, afirmó: «La Ley 27.802 de Modernización Laboral está vigente. Con esto, el tope del 0,5% para las contribuciones patronales a cámaras empresarias y del 2% para los aportes solidarios de trabajadores no afiliados se tiene que aplicar de manera efectiva».
Según el especialista, «A raíz de este nuevo marco legal, lo que está pasando es que muchas entidades empresarias están apurando la descentralización de las discusiones colectivas. La estrategia actual es abrir renegociaciones y firmar convenios por regiones o provincias para adecuar los esquemas de aportes de forma local, fragmentando los convenios nacionales para forzar la aplicación de los nuevos topes sector por sector».
Asimismo, remarcó que «Todo esto se está dando, además, en el marco de las audiencias que están convocando las autoridades laborales ante la inminente caída de la ultraactividad de los acuerdos vencidos».
Marcelo Brandariz, socio de PwC Argentina, consideró que el proceso requerirá un trabajo técnico importante. En ese sentido, sostuvo: «Para lograr esta transición a convenios descentralizados no se pueden aplicar soluciones genéricas», y agregó que será necesaria una «tarea profunda de análisis, para identificar las medidas de negociación y aspectos específicos a incluir».
También destacó: «Se debe entender la problemática y necesidades particulares de cada empresa o sector, y contar con una proactividad fuerte de las cámaras empresarias y las propias compañías para liderar estas iniciativas».
Finalmente, concluyó: «Este cambio es un movimiento que está arrancando y que crecerá con el tiempo, con un «efecto contagio». A medida que surjan casos de éxito, estos generarán incentivos para que otras empresas y actividades sigan el mismo sendero de descentralización. En este proceso, el rol de la Secretaría de Trabajo será fundamental para apoyar e impulsar estas nuevas dinámicas de negociación».
Una coalición de cámaras empresarias del transporte de cargas de 10 provincias impulsa la regionalización de los convenios colectivos del sector al amparo de la reforma laboral. La iniciativa será presentada el 21 de julio en la asamblea de FADEEAC y plantea reemplazar el convenio nacional por acuerdos adaptados a cada región, en una propuesta que genera un fuerte rechazo de la conducción nacional de Camioneros.
Treinta y siete años con un mismo convenio nacional. Ahora la propuesta es partir el mapa en tres regiones y sentar a negociar donde están los camiones, no donde está la lapicera. En el medio, uno de los sindicatos más poderosos del país mira cómo le quieren cambiar el tablero.
La discusión tiene algo de esas cadenas de supermercados que descubren que el precio del pan no puede ser el mismo en Ushuaia que en Salta. El transporte dice que tampoco puede funcionar con las mismas reglas en la Ciudad de Buenos Aires que en Vaca Muerta. El problema es que, cuando alguien propone cambiar el manual después de casi cuatro décadas, siempre aparece alguien recordando que el manual era intocable.
Los empresarios prometen que nadie cobrará menos en el bolsillo. Hablan de simplificar un convenio que acumula cerca de 50 adicionales y dejar una base mucho más reducida para adaptarla a cada región. La promesa suena sencilla; la negociación, bastante menos. Porque una cosa es discutir planillas y otra muy distinta es tocar uno de los principales instrumentos de poder sindical del país.
Del otro lado, la Federación de Camioneros interpreta que la regionalización no es un simple cambio administrativo, sino una forma de diluir la fuerza de una negociación nacional que durante décadas marcó el ritmo del sector. Si cada provincia empieza a discutir por separado, la foto deja de ser una multitud y pasa a ser un álbum de grupos de WhatsApp.
La reforma laboral también metió mano donde más duele: los aportes sindicales y empresariales. Con nuevos topes y reglas distintas para las contribuciones, las cuentas empiezan a cambiar al mismo tiempo que cambian las mesas de negociación. El federalismo, que tantas veces apareció en los discursos, ahora pretende instalarse en las paritarias.
La discusión recién empieza y nadie espera un acuerdo inmediato. Cuando un convenio que sobrevivió gobiernos, crisis y cambios económicos entra en revisión, no alcanza con cambiar el mapa. También hay que convencer a quienes durante décadas dibujaron las rutas.