La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a expresar públicamente su posición sobre la causa Malvinas en la previa de la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra. A través de sus redes sociales, calificó al seleccionado británico como «los piratas usurpadores» y sostuvo que el encuentro trasciende el plano deportivo.
«¡Mañana jugamos contra los piratas usurpadores. No es un partido más. No voy a ser políticamente correcta ni pecho frío, contra los ingleses siempre es algo más!», escribió la titular del Senado en su cuenta personal.
Las referencias a Malvinas, Maradona y Messi
En la misma publicación, Villarruel vinculó el partido con algunos de los episodios más representativos de la historia argentina y del fútbol nacional. «Es Malvinas, es el Diego, es la última de Leo y es pararle el carro a los invasores», expresó, en alusión al conflicto del Atlántico Sur de 1982, la actuación de Diego Maradona en el Mundial de México 1986 y la posible última participación mundialista de Lionel Messi.
La vicepresidenta remarcó que, desde su mirada, el enfrentamiento con Inglaterra posee una dimensión histórica que excede el resultado deportivo. Luego cerró su mensaje con otra referencia a la cuestión de la soberanía: «¡Aguante Argentina! ¡Porque hasta el último suspiro vamos a reclamar lo nuestro!».
El mensaje de los veteranos de Guerra
En paralelo, la Federación de Veteranos de Guerra «2 de Abril» difundió un comunicado dirigido a la opinión pública, los medios de comunicación y la sociedad argentina, apenas 48 horas antes del encuentro que definirá a uno de los finalistas del Mundial.
La entidad destacó que el fútbol constituye una de las principales expresiones de la cultura popular argentina y acompañó el entusiasmo por la campaña de la selección. Sin embargo, advirtió sobre la necesidad de distinguir el fervor deportivo del reclamo soberano por las Islas Malvinas y del recuerdo de los 649 argentinos caídos durante la guerra de 1982.
Desde el comienzo del documento, la Federación marcó esa diferencia: «El partido de semifinales es un evento deportivo de alcance mundial, no una revancha armada ni una compensación histórica».
Asimismo, recordó que el reclamo argentino por la soberanía se sostiene mediante la diplomacia, la verdad histórica y el reclamo pacífico e irrenunciable establecido en la Constitución Nacional. En esa línea, enfatizó que el deporte no reemplaza los canales institucionales para defender la causa.
«El deporte no es la guerra», señala uno de los pasajes centrales del comunicado, que resume el espíritu del mensaje difundido por la organización.
Un llamado a mantener viva la memoria
La Federación reconoció que el partido frente a Inglaterra posee un significado especial por la historia compartida entre ambos países y por la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas. También mencionó que el cuadro de semifinales reúne a otras potencias con intereses vinculados al Atlántico Sur.
No obstante, reiteró que el valor del encuentro debe estar en la posibilidad de fortalecer la memoria y mantener vigente el reclamo argentino dentro de un marco democrático y pacífico. En ese sentido, pidió que la consigna «¡Malvinas Argentinas!» esté presente en las tribunas sin promover expresiones de odio o xenofobia.
«Que el fútbol sea un puente para malvinizar y para recordar al mundo que nuestro reclamo sigue más vigente que nunca», sostiene el comunicado en uno de sus tramos finales.
El texto concluye con una síntesis de ese planteo: «Rivales en la cancha, una sola causa en la tierra», reafirmando la intención de separar el plano deportivo del reclamo soberano sin restarle importancia a ninguno de los dos.
La vicepresidenta Victoria Villarruel publicó un mensaje en la antesala de la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra en el que vinculó el partido con la causa Malvinas. En paralelo, la Federación de Veteranos de Guerra «2 de Abril» difundió un comunicado en el que pidió diferenciar el reclamo soberano del resultado deportivo y mantener el carácter pacífico de la reivindicación.
No era suficiente una semifinal del Mundial. Había que sumarle Malvinas, Maradona, Messi y una pulseada simbólica que convirtió un partido de fútbol en una mochila con más historia que equipaje.
Hay encuentros que llegan con antecedentes. Este aterrizó con cuatro décadas de memoria, un gol eterno en México 86 y un puñado de publicaciones en redes que levantaron la temperatura como un termo olvidado al sol. En Argentina, un cruce contra Inglaterra nunca entra por la puerta de «solo deporte». Siempre encuentra otra ventana.
Victoria Villarruel eligió un mensaje sin medias tintas y definió a Inglaterra como «los piratas usurpadores». También sostuvo que el partido «no es uno más» y lo vinculó con la guerra de 1982, Diego Maradona y la posible última Copa del Mundo de Lionel Messi. Una combinación donde la política, la memoria y el fútbol quedaron mezcladas en el mismo mate, aunque cada uno tenga un sabor distinto.
Mientras tanto, la Federación de Veteranos de Guerra «2 de Abril» hizo exactamente el movimiento inverso. Recordó que el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas es permanente e irrenunciable, pero advirtió que una semifinal no reemplaza la diplomacia ni convierte un resultado deportivo en una reparación histórica. Una aclaración necesaria cuando la épica suele acelerar más rápido que los hechos.
El comunicado insistió en que el deporte no debe confundirse con la guerra y pidió que la pasión sirva para mantener viva la memoria sin caer en el odio ni en la xenofobia. Porque una bandera puede flamear con fuerza sin necesidad de transformarse en un proyectil.
Así, la previa terminó ofreciendo dos discursos distintos alrededor del mismo partido: uno que abrazó toda la carga simbólica posible y otro que buscó ponerle límites al entusiasmo para que la historia no termine jugando de nueve. El Mundial tiene árbitros. La memoria, no.