El mercado cambiario volvió a mostrar firmeza este jueves, en medio de un contexto de fuerte incertidumbre internacional. El dólar oficial mayorista avanzó 0,4% y cerró en $1.489, mientras que el dólar blue subió hasta los $1.555 para la venta y alcanzó un nuevo récord nominal.
En el segmento minorista, la cotización del Banco Nación aumentó $5 y terminó en $1.510 para la venta. A su vez, el promedio informado por el Banco Central finalizó en $1.510,79.
La diferencia entre el valor de compra ofrecido por el sistema bancario y la cotización del mercado informal continúa incentivando la venta de dólares billete en cuevas y agencias no oficiales.
«En los tres primeros días de esta semana el tipo de cambio mayorista subió $5, muy por encima de la caída de $13,50 registrada en idéntico lapso de la semana anterior», señaló Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio.
Pese a la recuperación registrada durante las últimas ruedas, el tipo de cambio oficial acumula una suba de apenas $1 durante julio. En lo que va de 2026, el incremento alcanza los $28, equivalente a un 1,9%, un avance inferior a la inflación acumulada durante el primer semestre.
Moody’s mejoró la calificación de Argentina
La jornada también estuvo atravesada por la decisión de Moody’s de elevar la calificación soberana argentina desde Caa1 hasta B3 y cambiar la perspectiva de estable a positiva.
La medida se alineó con las recientes revisiones realizadas por Fitch Ratings y S&P Global Ratings, y fue interpretada por analistas como una nueva señal de normalización del perfil crediticio del país.
Para Federico Filippini y Javier Casabal, analistas de Adcap Grupo Financiero, la decisión «profundiza el proceso de normalización crediticia» y podría favorecer el ingreso de nuevos inversores institucionales, cuyos mandatos exigen que más de una calificadora ubique al soberano dentro de la categoría B.
Sin embargo, los especialistas consideran que el Gobierno continuará priorizando alternativas de financiamiento de menor costo, como los organismos multilaterales, las operaciones de REPO y las emisiones en dólares dentro del mercado local, antes de regresar plenamente al mercado internacional.
Las opciones de financiamiento bajo análisis
En la misma línea, Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, sostuvo que una eventual colocación internacional podría provocar una nueva reducción del riesgo país.
No obstante, estimó que el Ejecutivo buscará primero continuar desarrollando la curva de deuda local mediante el bono AO29.
De esta manera, la mejora de la calificación soberana aportó una señal favorable para los activos argentinos, aunque la evolución del dólar y el contexto financiero internacional continúan condicionando las decisiones del mercado.
El dólar volvió a subir este jueves en un escenario de incertidumbre internacional. El mayorista cerró en $1.489, el Banco Nación llevó la cotización minorista a $1.510 y el blue alcanzó un récord nominal de $1.555. La jornada también estuvo marcada por la mejora de la calificación soberana de Argentina anunciada por Moody’s.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El dólar argentino volvió a practicar su disciplina favorita: avanzar algunos casilleros mientras economistas, operadores y ciudadanos observan la pantalla con la serenidad de quien sigue una cirugía transmitida en vivo. El mayorista subió, el Banco Nación corrigió su pizarra y el blue marcó un nuevo récord nominal, porque en el mercado cambiario local siempre parece haber espacio para colocar una marca histórica más.
La divisa informal llegó a $1.555 para la venta, una cifra que ya no necesita interpretación técnica sino apenas una silla firme. Mientras tanto, el oficial minorista se acomodó por encima de los $1.510 y la brecha entre el sistema bancario y las cuevas siguió fabricando incentivos con la eficiencia de una política pública involuntaria.
En medio de ese paisaje, Moody’s decidió mejorar la calificación soberana argentina. El país pasó de Caa1 a B3 y recibió una perspectiva positiva, algo parecido a que el boletín diga “mejoró notablemente” mientras todavía recomienda asistir a apoyo escolar. La noticia fue celebrada por el mercado porque, en finanzas, ascender varios escalones dentro de las categorías de riesgo también cuenta como una tarde auspiciosa.
Los analistas señalaron que la decisión podría abrir la puerta a nuevos inversores institucionales y facilitar una mayor normalización crediticia. Sin embargo, el Gobierno continuaría privilegiando fuentes de financiamiento más baratas antes de volver por completo al mercado internacional. Es decir, la Argentina recibió una mejor nota, pero todavía no piensa acercarse demasiado a la ventanilla donde prestan dinero con intereses capaces de arruinar cualquier entusiasmo.
Así transcurrió la rueda: el dólar subiendo, las calificadoras mejorando expectativas y los especialistas proyectando escenarios con la concentración de un piloto que atraviesa turbulencias. El mercado no entró en pánico, pero tampoco pidió champán. Por ahora, se limita a mirar cada cotización como quien revisa si cerró bien la puerta antes de salir.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El mercado cambiario volvió a mostrar firmeza este jueves, en medio de un contexto de fuerte incertidumbre internacional. El dólar oficial mayorista avanzó 0,4% y cerró en $1.489, mientras que el dólar blue subió hasta los $1.555 para la venta y alcanzó un nuevo récord nominal.
En el segmento minorista, la cotización del Banco Nación aumentó $5 y terminó en $1.510 para la venta. A su vez, el promedio informado por el Banco Central finalizó en $1.510,79.
La diferencia entre el valor de compra ofrecido por el sistema bancario y la cotización del mercado informal continúa incentivando la venta de dólares billete en cuevas y agencias no oficiales.
«En los tres primeros días de esta semana el tipo de cambio mayorista subió $5, muy por encima de la caída de $13,50 registrada en idéntico lapso de la semana anterior», señaló Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio.
Pese a la recuperación registrada durante las últimas ruedas, el tipo de cambio oficial acumula una suba de apenas $1 durante julio. En lo que va de 2026, el incremento alcanza los $28, equivalente a un 1,9%, un avance inferior a la inflación acumulada durante el primer semestre.
Moody’s mejoró la calificación de Argentina
La jornada también estuvo atravesada por la decisión de Moody’s de elevar la calificación soberana argentina desde Caa1 hasta B3 y cambiar la perspectiva de estable a positiva.
La medida se alineó con las recientes revisiones realizadas por Fitch Ratings y S&P Global Ratings, y fue interpretada por analistas como una nueva señal de normalización del perfil crediticio del país.
Para Federico Filippini y Javier Casabal, analistas de Adcap Grupo Financiero, la decisión «profundiza el proceso de normalización crediticia» y podría favorecer el ingreso de nuevos inversores institucionales, cuyos mandatos exigen que más de una calificadora ubique al soberano dentro de la categoría B.
Sin embargo, los especialistas consideran que el Gobierno continuará priorizando alternativas de financiamiento de menor costo, como los organismos multilaterales, las operaciones de REPO y las emisiones en dólares dentro del mercado local, antes de regresar plenamente al mercado internacional.
Las opciones de financiamiento bajo análisis
En la misma línea, Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, sostuvo que una eventual colocación internacional podría provocar una nueva reducción del riesgo país.
No obstante, estimó que el Ejecutivo buscará primero continuar desarrollando la curva de deuda local mediante el bono AO29.
De esta manera, la mejora de la calificación soberana aportó una señal favorable para los activos argentinos, aunque la evolución del dólar y el contexto financiero internacional continúan condicionando las decisiones del mercado.
El dólar volvió a subir este jueves en un escenario de incertidumbre internacional. El mayorista cerró en $1.489, el Banco Nación llevó la cotización minorista a $1.510 y el blue alcanzó un récord nominal de $1.555. La jornada también estuvo marcada por la mejora de la calificación soberana de Argentina anunciada por Moody’s.
El dólar argentino volvió a practicar su disciplina favorita: avanzar algunos casilleros mientras economistas, operadores y ciudadanos observan la pantalla con la serenidad de quien sigue una cirugía transmitida en vivo. El mayorista subió, el Banco Nación corrigió su pizarra y el blue marcó un nuevo récord nominal, porque en el mercado cambiario local siempre parece haber espacio para colocar una marca histórica más.
La divisa informal llegó a $1.555 para la venta, una cifra que ya no necesita interpretación técnica sino apenas una silla firme. Mientras tanto, el oficial minorista se acomodó por encima de los $1.510 y la brecha entre el sistema bancario y las cuevas siguió fabricando incentivos con la eficiencia de una política pública involuntaria.
En medio de ese paisaje, Moody’s decidió mejorar la calificación soberana argentina. El país pasó de Caa1 a B3 y recibió una perspectiva positiva, algo parecido a que el boletín diga “mejoró notablemente” mientras todavía recomienda asistir a apoyo escolar. La noticia fue celebrada por el mercado porque, en finanzas, ascender varios escalones dentro de las categorías de riesgo también cuenta como una tarde auspiciosa.
Los analistas señalaron que la decisión podría abrir la puerta a nuevos inversores institucionales y facilitar una mayor normalización crediticia. Sin embargo, el Gobierno continuaría privilegiando fuentes de financiamiento más baratas antes de volver por completo al mercado internacional. Es decir, la Argentina recibió una mejor nota, pero todavía no piensa acercarse demasiado a la ventanilla donde prestan dinero con intereses capaces de arruinar cualquier entusiasmo.
Así transcurrió la rueda: el dólar subiendo, las calificadoras mejorando expectativas y los especialistas proyectando escenarios con la concentración de un piloto que atraviesa turbulencias. El mercado no entró en pánico, pero tampoco pidió champán. Por ahora, se limita a mirar cada cotización como quien revisa si cerró bien la puerta antes de salir.