El dólar oficial mayorista superó este lunes la barrera de los $1.500 y cerró la jornada en $1.510, luego de avanzar 11 pesos, equivalente a un 0,7%. Se trató de la mayor suba diaria registrada en casi tres meses.
El movimiento volvió a colocar al tipo de cambio en el centro de la atención del mercado, aunque entre los analistas prevaleció una lectura moderada sobre el alcance de la variación.
En el mercado consideran que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) podría permitir una mayor evolución del precio del dólar para evitar una nueva apreciación cambiaria. Al mismo tiempo, algunos especialistas señalan que las variables que deberían concentrar ahora la atención son las tasas de interés y el nivel de actividad económica.
Las cotizaciones paralelas acompañaron la tendencia alcista registrada en el mercado oficial. El contado con liquidación también avanzó y alcanzó los $1.600.
El mercado relativizó el salto del dólar
Pese al componente simbólico que implica haber superado la barrera de los $1.500, Pablo Repetto, Head of Research de Aurum Valores, consideró que el movimiento no representa por el momento una señal preocupante.
El analista sostuvo que se trata de “una corrección relativamente normal” y que “no hay nada por qué alarmarse”.
Además, señaló que “Hoy podría estar un poco más alto todavía y seguiría siendo poco representativo”.
La evolución del dólar vuelve así a instalar el debate sobre el equilibrio cambiario y el margen de intervención del Banco Central, en un contexto en el que el mercado también observa con atención el comportamiento de las tasas de interés y la actividad económica.
El dólar oficial mayorista superó este lunes la barrera de los $1.500 y cerró en $1.510, con una suba diaria del 0,7%, la mayor en casi tres meses. Las cotizaciones paralelas también avanzaron y el contado con liquidación alcanzó los $1.600. Analistas consideraron que el movimiento responde a una corrección normal y descartaron señales de alarma.
El dólar mayorista hizo este lunes lo que en la Argentina suele hacer cualquier variable económica cuando se le coloca una barrera psicológica delante: atravesarla con absoluta falta de sensibilidad por la psicología nacional. El billete estadounidense superó los $1.500 y terminó en $1.510, un movimiento que en cualquier otro país podría merecer una nota al pie, pero que por estas latitudes activa calculadoras, conversaciones familiares y esa ancestral costumbre de mirar una pantalla financiera como si estuviera transmitiendo la final del Mundial.
La suba fue de 11 pesos, equivalente a un 0,7%, y representó el mayor avance diario en casi tres meses. Las cotizaciones paralelas, siempre dispuestas a no perderse una reunión familiar, acompañaron el recorrido: el contado con liquidación llegó a $1.600. El mercado, sin embargo, reaccionó con una serenidad que probablemente debería estudiarse clínicamente, porque varios especialistas consideraron que el movimiento no implica necesariamente una señal de alarma.
Entre ellos, Pablo Repetto, Head of Research de Aurum Valores, sostuvo que se trata de “una corrección relativamente normal” y que “no hay nada por qué alarmarse”. Incluso agregó: “Hoy podría estar un poco más alto todavía y seguiría siendo poco representativo”. Una frase destinada a aportar tranquilidad en un país donde decir que el dólar podría estar más alto suele producir exactamente el efecto contrario en el sistema nervioso colectivo.
La discusión de fondo pasa ahora por cuánto debería permitir el Banco Central que avance el tipo de cambio. Algunos operadores consideran razonable que la autoridad monetaria deje correr algo más la cotización para evitar una nueva apreciación, mientras otros ponen el foco en las tasas de interés y en el nivel de actividad económica. Así, el dólar volvió a protagonizar una jornada argentina clásica: subió, cruzó un número redondo, generó titulares y terminó siendo explicado como algo perfectamente normal. La normalidad, como siempre, continúa siendo una categoría especialmente creativa de la economía local.