La relación entre el presidente Javier Milei y el exministro de Economía Domingo Cavallo quedó expuesta en un punto de ruptura después de una serie de críticas públicas al rumbo económico del Gobierno y una dura respuesta del oficialismo. El conflicto incluyó cuestionamientos técnicos, reproches por la crisis de 2001 y una señal personal de quiebre: Cavallo afirmó que Milei lo bloqueó en WhatsApp y en la red social X.
El cruce se originó tras una entrevista de Cavallo con el periodista Maximiliano Montenegro, en la que el exfuncionario cuestionó la estrategia económica de la administración libertaria y apuntó directamente contra el ministro Luis Caputo. Allí sostuvo que Caputo es “trader” y que “no tiene ninguna teoría”, en referencia a lo que considera una falta de esquema conceptual en la conducción económica.
Las críticas de Cavallo al plan económico
Cavallo centró sus objeciones en la política cambiaria. El exministro sostuvo que para que baje el riesgo país el Gobierno debe liberalizar completamente el mercado cambiario, remover los controles vigentes y permitir el libre movimiento de capitales. “El riesgo país va a bajar si hacen lo que yo les estoy diciendo”, afirmó durante la entrevista.
En ese marco, advirtió que la Argentina seguirá siendo considerada “mercado de frontera” mientras mantenga restricciones cambiarias. Según su análisis, el cepo impide mejorar la clasificación del país en los mercados internacionales y posterga el salto hacia la categoría de “economía emergente”.
El exministro también reclamó avanzar en la acumulación de reservas y sostuvo que el Gobierno no debería condicionar esa estrategia al nivel del tipo de cambio. En su planteo, fortalecer las arcas del Banco Central resulta clave para enfrentar eventuales tensiones cambiarias. “No vas a parar una corrida cambiaria si no tenés reservas”, señaló.
La respuesta de Caputo y el respaldo de Milei
La réplica del oficialismo fue inmediata. Luis Caputo respondió en redes sociales con un mensaje cargado de reproches históricos: “Estimado Mingo, si hay resentimiento, tratá que no se note. Por una situación económica mucho más sencilla de solucionar, terminaste imponiendo un corralito e inventaste el siniestro impuesto al cheque”.
El ministro también acusó a Cavallo de haber hecho “un culto de violar la propiedad privada” y afirmó que esa desconfianza todavía impacta en la economía argentina. Además, aseguró que durante los primeros meses de gestión el exministro le sugirió “disparates” que prefirió no detallar.
Milei respaldó públicamente a Caputo y también endureció su postura contra Cavallo. El Presidente afirmó que las propuestas del exministro contienen “expropiaciones masivas” y lo vinculó con decisiones económicas del pasado que, según su mirada, afectaron la propiedad privada.
Un quiebre político y personal
Más allá de la discusión económica, el dato que terminó de marcar la ruptura fue revelado por el propio Cavallo. El exministro aseguró que Milei lo bloqueó en sus canales personales de comunicación. “Me bloqueó totalmente”, dijo, al explicar que ya no puede enviarle mensajes por WhatsApp ni interactuar con él en redes sociales.
El episodio expone una diferencia estratégica profunda sobre el cuándo y cómo salir del cepo. Cavallo plantea una apertura cambiaria urgente, con libre movimiento de capitales y acumulación de reservas; Milei y Caputo, en cambio, sostienen una hoja de ruta gradual, atada al saneamiento del Banco Central y al equilibrio de las variables financieras.
La disputa marca el final de una etapa de cercanía intelectual entre Milei y Cavallo. El exministro, que en otro momento fue mencionado como referencia económica por el Presidente, pasó ahora a ser cuestionado por el oficialismo con una dureza que combina diferencias técnicas, acusaciones políticas y viejas heridas de la historia económica argentina.
<p>La relación entre Javier Milei y Domingo Cavallo quedó atravesada por una fuerte disputa pública luego de las críticas del exministro al plan económico y a Luis Caputo. Cavallo reclamó liberar el cepo, acumular reservas y aseguró que el Presidente lo bloqueó en WhatsApp y X. El Gobierno respondió con duros cuestionamientos a su gestión pasada. :contentReference[oaicite:0]{index=0}</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La economía argentina volvió a demostrar que puede convertir una discusión técnica sobre cepo, reservas y riesgo país en una pelea familiar de domingo, pero con más tuits, más heridas históricas y menos posibilidades de que alguien alcance el pan sin tirar una indirecta. Javier Milei y Domingo Cavallo, que alguna vez parecían unidos por el altar de la teoría económica, terminaron en una ruptura tan definitiva que ni el Banco Central podría emitir suficientes pesos para financiar la reconciliación.
El primer golpe lo dio Cavallo, quien no eligió precisamente el modo diplomático. En una entrevista con Maximiliano Montenegro, apuntó contra Luis Caputo y lo definió como “trader”, una palabra que en esta discusión cayó con la sutileza de un piano desde un décimo piso. Para el exministro, el actual plan económico está demasiado pendiente de la coyuntura y necesita reglas más claras, especialmente en materia cambiaria.
Cavallo pidió liberalizar completamente el mercado cambiario, remover controles y permitir el libre movimiento de capitales. En su mirada, mientras siga el cepo, Argentina continuará atrapada en la categoría de “mercado de frontera”, esa especie de sala de espera internacional donde los países se sientan con una carpetita, toman número y miran cómo los emergentes pasan primero. También reclamó acumular reservas, porque sin dólares en el Banco Central, advirtió, una corrida no se frena con entusiasmo ni con posteos en mayúscula.
La respuesta oficialista llegó con el estilo habitual de la era digital: sin anestesia, sin cafecito previo y con la velocidad de quien ya tenía el reproche cargado en borradores. Caputo le contestó: “Estimado Mingo, si hay resentimiento, tratá que no se note”. Después abrió el cajón de los fantasmas económicos nacionales y le recordó el corralito, el impuesto al cheque y la desconfianza que, según dijo, todavía pesa sobre la propiedad privada.
Milei no se quedó mirando desde la tribuna. El Presidente respaldó a su ministro y acusó a las propuestas de Cavallo de contener “expropiaciones masivas”. El giro es notable: de referencia económica admirada a integrante del panteón de los “chantas con credencial”, el trayecto político fue más veloz que una cotización paralela en día de rumores.
Pero el dato más potente no fue conceptual sino tecnológico: Cavallo aseguró que Milei lo bloqueó en WhatsApp y en X. La historia económica argentina, que ya tuvo convertibilidad, corralito, cepo, bonos, devaluaciones y planes con nombres de laboratorio, sumó ahora una categoría institucional inédita: el bloqueo presidencial como cierre de ciclo intelectual. No hay mesa de diálogo, no hay llamada pendiente, no hay mensaje azul. Sólo queda el silencio digital, ese muro invisible donde antes había teoría monetaria y ahora aparece la leyenda no oficial: este contacto ya no forma parte del programa económico.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La relación entre el presidente Javier Milei y el exministro de Economía Domingo Cavallo quedó expuesta en un punto de ruptura después de una serie de críticas públicas al rumbo económico del Gobierno y una dura respuesta del oficialismo. El conflicto incluyó cuestionamientos técnicos, reproches por la crisis de 2001 y una señal personal de quiebre: Cavallo afirmó que Milei lo bloqueó en WhatsApp y en la red social X.
El cruce se originó tras una entrevista de Cavallo con el periodista Maximiliano Montenegro, en la que el exfuncionario cuestionó la estrategia económica de la administración libertaria y apuntó directamente contra el ministro Luis Caputo. Allí sostuvo que Caputo es “trader” y que “no tiene ninguna teoría”, en referencia a lo que considera una falta de esquema conceptual en la conducción económica.
Las críticas de Cavallo al plan económico
Cavallo centró sus objeciones en la política cambiaria. El exministro sostuvo que para que baje el riesgo país el Gobierno debe liberalizar completamente el mercado cambiario, remover los controles vigentes y permitir el libre movimiento de capitales. “El riesgo país va a bajar si hacen lo que yo les estoy diciendo”, afirmó durante la entrevista.
En ese marco, advirtió que la Argentina seguirá siendo considerada “mercado de frontera” mientras mantenga restricciones cambiarias. Según su análisis, el cepo impide mejorar la clasificación del país en los mercados internacionales y posterga el salto hacia la categoría de “economía emergente”.
El exministro también reclamó avanzar en la acumulación de reservas y sostuvo que el Gobierno no debería condicionar esa estrategia al nivel del tipo de cambio. En su planteo, fortalecer las arcas del Banco Central resulta clave para enfrentar eventuales tensiones cambiarias. “No vas a parar una corrida cambiaria si no tenés reservas”, señaló.
La respuesta de Caputo y el respaldo de Milei
La réplica del oficialismo fue inmediata. Luis Caputo respondió en redes sociales con un mensaje cargado de reproches históricos: “Estimado Mingo, si hay resentimiento, tratá que no se note. Por una situación económica mucho más sencilla de solucionar, terminaste imponiendo un corralito e inventaste el siniestro impuesto al cheque”.
El ministro también acusó a Cavallo de haber hecho “un culto de violar la propiedad privada” y afirmó que esa desconfianza todavía impacta en la economía argentina. Además, aseguró que durante los primeros meses de gestión el exministro le sugirió “disparates” que prefirió no detallar.
Milei respaldó públicamente a Caputo y también endureció su postura contra Cavallo. El Presidente afirmó que las propuestas del exministro contienen “expropiaciones masivas” y lo vinculó con decisiones económicas del pasado que, según su mirada, afectaron la propiedad privada.
Un quiebre político y personal
Más allá de la discusión económica, el dato que terminó de marcar la ruptura fue revelado por el propio Cavallo. El exministro aseguró que Milei lo bloqueó en sus canales personales de comunicación. “Me bloqueó totalmente”, dijo, al explicar que ya no puede enviarle mensajes por WhatsApp ni interactuar con él en redes sociales.
El episodio expone una diferencia estratégica profunda sobre el cuándo y cómo salir del cepo. Cavallo plantea una apertura cambiaria urgente, con libre movimiento de capitales y acumulación de reservas; Milei y Caputo, en cambio, sostienen una hoja de ruta gradual, atada al saneamiento del Banco Central y al equilibrio de las variables financieras.
La disputa marca el final de una etapa de cercanía intelectual entre Milei y Cavallo. El exministro, que en otro momento fue mencionado como referencia económica por el Presidente, pasó ahora a ser cuestionado por el oficialismo con una dureza que combina diferencias técnicas, acusaciones políticas y viejas heridas de la historia económica argentina.
La economía argentina volvió a demostrar que puede convertir una discusión técnica sobre cepo, reservas y riesgo país en una pelea familiar de domingo, pero con más tuits, más heridas históricas y menos posibilidades de que alguien alcance el pan sin tirar una indirecta. Javier Milei y Domingo Cavallo, que alguna vez parecían unidos por el altar de la teoría económica, terminaron en una ruptura tan definitiva que ni el Banco Central podría emitir suficientes pesos para financiar la reconciliación.
El primer golpe lo dio Cavallo, quien no eligió precisamente el modo diplomático. En una entrevista con Maximiliano Montenegro, apuntó contra Luis Caputo y lo definió como “trader”, una palabra que en esta discusión cayó con la sutileza de un piano desde un décimo piso. Para el exministro, el actual plan económico está demasiado pendiente de la coyuntura y necesita reglas más claras, especialmente en materia cambiaria.
Cavallo pidió liberalizar completamente el mercado cambiario, remover controles y permitir el libre movimiento de capitales. En su mirada, mientras siga el cepo, Argentina continuará atrapada en la categoría de “mercado de frontera”, esa especie de sala de espera internacional donde los países se sientan con una carpetita, toman número y miran cómo los emergentes pasan primero. También reclamó acumular reservas, porque sin dólares en el Banco Central, advirtió, una corrida no se frena con entusiasmo ni con posteos en mayúscula.
La respuesta oficialista llegó con el estilo habitual de la era digital: sin anestesia, sin cafecito previo y con la velocidad de quien ya tenía el reproche cargado en borradores. Caputo le contestó: “Estimado Mingo, si hay resentimiento, tratá que no se note”. Después abrió el cajón de los fantasmas económicos nacionales y le recordó el corralito, el impuesto al cheque y la desconfianza que, según dijo, todavía pesa sobre la propiedad privada.
Milei no se quedó mirando desde la tribuna. El Presidente respaldó a su ministro y acusó a las propuestas de Cavallo de contener “expropiaciones masivas”. El giro es notable: de referencia económica admirada a integrante del panteón de los “chantas con credencial”, el trayecto político fue más veloz que una cotización paralela en día de rumores.
Pero el dato más potente no fue conceptual sino tecnológico: Cavallo aseguró que Milei lo bloqueó en WhatsApp y en X. La historia económica argentina, que ya tuvo convertibilidad, corralito, cepo, bonos, devaluaciones y planes con nombres de laboratorio, sumó ahora una categoría institucional inédita: el bloqueo presidencial como cierre de ciclo intelectual. No hay mesa de diálogo, no hay llamada pendiente, no hay mensaje azul. Sólo queda el silencio digital, ese muro invisible donde antes había teoría monetaria y ahora aparece la leyenda no oficial: este contacto ya no forma parte del programa económico.