Caso Nisman: procesados, sospechas y la mirada actual de Arroyo Salgado

Redacción Cuyo News
10 min

A más de 11 años de la muerte del fiscal Alberto Nisman, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado volvió a ratificar su postura: sostiene que no existió suicidio y que el caso debe leerse como un homicidio vinculado a la denuncia que el fiscal había presentado por el Memorándum con Irán. En sus declaraciones más recientes, la exesposa de Nisman insistió en que el crimen fue cometido para silenciarlo y volvió a apuntar contra sectores de inteligencia.

Arroyo Salgado afirmó que “nunca tuvo dudas de que su muerte había sido un homicidio” y sostuvo que “el asesinato de Nisman fue obra de servicios de inteligencia locales, sin los cuales no hubiera sido posible”. Su planteo coincide con la línea actual de la investigación federal, que considera la muerte del fiscal como un homicidio, aunque todavía no identificó a los autores materiales ni intelectuales.

La hipótesis del asesinato

Para Arroyo Salgado, la muerte de Nisman fue una operación destinada a frenar el impacto institucional de su denuncia. En esa línea, resumió su postura con una frase contundente: “Para silenciarlo tenían que matarlo”. La jueza sostiene que la escena del departamento de las Torres Le Parc fue manipulada para instalar la hipótesis del suicidio y que los primeros pasos de la investigación estuvieron marcados por graves irregularidades.

La investigación judicial también registró cuestionamientos al resguardo inicial de la escena. Según el informe fiscal citado en la causa, por el lugar circularon más de 80 personas y hubo irregularidades que, con el paso del tiempo, complicaron la reconstrucción precisa de lo ocurrido durante las horas posteriores a la muerte del fiscal.

En una exposición realizada en el Rotary Club de Buenos Aires, Arroyo Salgado sumó una afirmación de alto impacto político: dijo que los supuestos partícipes del hecho tendrían vínculos con servicios de inteligencia que operan en áreas relacionadas con Yacimientos Carboníferos Río Turbio y con funcionarios públicos del actual Gobierno nacional. La magistrada no aportó mayores detalles en esa intervención pública.

Por qué dejó de ser querellante

Aunque continúa siendo una de las voces más firmes en sostener la hipótesis del asesinato, Arroyo Salgado dejó de representar a sus hijas como querellante en 2018. En el escrito presentado ante el juez Julián Ercolini explicó que la decisión buscaba proteger y resguardar el núcleo familiar, tras años de exposición pública, amenazas y desgaste emocional.

En entrevistas recientes, la jueza dijo que hoy se siente en paz por haber hecho lo que estuvo a su alcance para colaborar con el esclarecimiento del caso y para contener a sus hijas, Iara y Kala. También sostuvo que ambas “viven orgullosas de ser Nisman, con admiración por la valentía del padre y por el ejemplo que les dio”.

El estado de la causa

La causa judicial sigue abierta en el fuero federal. El expediente mantiene procesado a Diego Lagomarsino como partícipe necesario del presunto homicidio, por haber entregado el arma que terminó vinculada a la muerte del fiscal. También continúan procesados los custodios que debían resguardar a Nisman durante aquel fin de semana de enero de 2015.

La calificación judicial del caso se apoya, entre otros elementos, en la pericia de Gendarmería Nacional, que sostuvo que Nisman fue asesinado por dos personas. Esa conclusión fue tomada por la investigación federal para sostener la hipótesis de homicidio, aunque el expediente todavía no logró determinar quiénes ejecutaron el hecho ni quiénes lo habrían ordenado.

El fiscal Eduardo Taiano también pidió avanzar sobre archivos y comunicaciones vinculadas a sectores de inteligencia. En el informe difundido al cumplirse 10 años de la muerte de Nisman, la fiscalía sostuvo que el crimen estuvo motivado por su labor en la Unidad Fiscal AMIA y por su actuación relacionada con el Memorándum de Entendimiento con Irán.

El contexto político

Arroyo Salgado también marcó diferencias entre el posicionamiento del actual Gobierno y el de administraciones anteriores. Valoró que Javier Milei haya hablado públicamente de asesinato al recordar a Nisman y señaló que, por primera vez, un presidente en ejercicio hizo un homenaje en esos términos, basado en lo que sostiene la Justicia.

La jueza vinculó el legado de Nisman con la investigación del atentado a la AMIA y con la denuncia por el Memorándum con Irán. En esa línea, ha definido su muerte como un hecho de extrema gravedad institucional y, en declaraciones anteriores, llegó a considerarla un “tercer atentado terrorista” por el vínculo que atribuye entre el crimen y la causa AMIA.

La postura de Arroyo Salgado se mantiene sin cambios sustanciales: para ella, el caso no puede ser leído como una muerte individual sino como un crimen contra un fiscal que investigaba terrorismo internacional y había denunciado a la conducción política del país. A más de una década, la investigación conserva procesamientos relevantes, pero todavía carga con la deuda principal: identificar a todos los responsables del homicidio de Alberto Nisman.

Compartir
🔺 Tendencia