El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó a China de haber llevado adelante la que calificó como «la mayor vulneración de datos electorales de la historia», al sostener que el régimen obtuvo de manera ilícita información de unos 220 millones de votantes estadounidenses desde el ciclo electoral de 2020.
Durante un mensaje a la nación emitido desde la Casa Blanca, el mandatario anunció que el Gobierno publicará documentos que, según afirmó, respaldan sus denuncias sobre una presunta intervención china y sobre supuestas irregularidades vinculadas con las elecciones presidenciales de 2020.
«Los documentos abarcan cinco áreas principales de preocupación. En primer lugar, revelan que, a lo largo de varios años, comenzando durante el ciclo electoral de 2020, China perpetró lo que se cree es la mayor vulneración de datos electorales de la historia», afirmó Trump.
Según explicó, la información obtenida incluiría nombres, direcciones, números telefónicos, afiliaciones políticas y otros datos utilizados en los registros electorales. Además, advirtió que esa situación representa una «pesadilla sin precedentes para la seguridad electoral» y volvió a cuestionar la confiabilidad del sistema de votación electrónico.
La publicación de documentos y la respuesta de China
Trump aseguró que la Casa Blanca pondrá a disposición del público los documentos relacionados con las denuncias.
«Voy a develar por primera vez lo que pasó en las elecciones para entender mejor lo que pasó en años anteriores. La Casa Blanca pondrá a disposición de todos los que quieran ver estos documentos en su página web», señaló.
Las acusaciones fueron rechazadas por la embajada china en Washington. Un portavoz afirmó que «China nunca ha interferido ni interferirá en las elecciones presidenciales de Estados Unidos».
El mandatario también sostuvo que organismos de inteligencia estadounidenses detectaron en 2020 que datos de votantes de 18 estados habían sido robados o hackeados por China y denunció que esa información fue ocultada tanto al Gobierno como a la ciudadanía.
Las contradicciones con informes previos
Las afirmaciones de Trump contrastan con una evaluación no clasificada de la comunidad de inteligencia estadounidense publicada en 2021, la cual concluyó que no existían evidencias de que actores extranjeros hubieran alterado aspectos técnicos de las elecciones presidenciales de 2020, incluidos los registros de votantes, las boletas o el escrutinio.
Durante su discurso, el presidente insistió además en sus cuestionamientos al voto por correo, el voto electrónico y los sistemas de escrutinio, argumentos que mantiene desde la elección en la que fue derrotado por Joe Biden.
Trump también apuntó contra el denominado «Estado profundo», al sostener que funcionarios de organismos de inteligencia minimizaron deliberadamente la información sobre la presunta intervención china.
La polémica con los medios y la respuesta demócrata
Antes de la alocución presidencial, algunas cadenas de televisión debatieron internamente si transmitir el mensaje completo en vivo. Finalmente, Fox News emitió el discurso íntegro, mientras que CBS y MSNBC interrumpieron la transmisión para realizar verificaciones de datos. En tanto, ABC, NBC y CNN optaron por no emitir el mensaje en directo.
Trump criticó esa decisión y pidió revisar las licencias de las emisoras que rechazaron transmitir su discurso.
«No se puede tener un gran país sin elecciones libres y justas», afirmó el mandatario al cuestionar el accionar de esos medios.
Las declaraciones también generaron una rápida respuesta de dirigentes demócratas. El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, sostuvo que el presidente prioriza «agravios, venganza y conspiraciones» mientras el país enfrenta problemas económicos.
Por su parte, el senador Dick Durbin calificó el mensaje presidencial como «un intento peligroso de resucitar mentiras desacreditadas para socavar futuras elecciones antes de que se emita un solo voto» y pidió defender la integridad del sistema democrático estadounidense.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó a China de haber vulnerado datos de 220 millones de votantes estadounidenses desde las elecciones de 2020 y anunció que la Casa Blanca difundirá documentos para respaldar sus denuncias. Las afirmaciones fueron rechazadas por el gobierno chino, cuestionadas por informes previos de inteligencia y criticadas por dirigentes demócratas.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Doscientos veinte millones de registros de votantes, una acusación contra China y un discurso en horario central. En Estados Unidos, una noche de televisión terminó pareciéndose más a un estreno de suspenso político que a una comunicación institucional.
Donald Trump volvió a poner sobre la mesa las elecciones de 2020 y aseguró que el sistema electoral estadounidense sufrió la mayor vulneración de datos de su historia. Lo hizo con una promesa: publicar documentos que, según afirmó, demostrarán la magnitud de la supuesta operación. Del otro lado, la inteligencia estadounidense ya había dicho años atrás que no encontró pruebas de una alteración técnica de aquellos comicios. Dos relatos ocupando el mismo escenario, como si un VAR confirmara una jugada mientras otro mostrara la repetición desde un ángulo distinto.
El discurso también dejó otro frente abierto. Trump apuntó contra lo que definió como el «Estado profundo», sostuvo que funcionarios ocultaron información al Gobierno y cuestionó el voto electrónico y los mecanismos de escrutinio. La discusión dejó de ser solamente sobre ciberseguridad para convertirse otra vez en una batalla política alrededor de la legitimidad electoral.
La reacción no tardó. China negó cualquier tipo de injerencia en las elecciones estadounidenses y dirigentes demócratas acusaron al presidente de reeditar denuncias sin pruebas para sembrar dudas sobre futuros procesos electorales. Incluso varias cadenas de televisión decidieron no transmitir el mensaje completo en vivo, un hecho poco habitual para una alocución presidencial desde la Casa Blanca y que abrió otro debate sobre el rol de los medios frente a declaraciones controvertidas.
En Washington, cada discurso parece venir con conferencia de prensa, chequeo de datos y discusión constitucional incorporados. La política estadounidense ya no necesita series nuevas: hace tiempo decidió producirlas en vivo.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó a China de haber llevado adelante la que calificó como «la mayor vulneración de datos electorales de la historia», al sostener que el régimen obtuvo de manera ilícita información de unos 220 millones de votantes estadounidenses desde el ciclo electoral de 2020.
Durante un mensaje a la nación emitido desde la Casa Blanca, el mandatario anunció que el Gobierno publicará documentos que, según afirmó, respaldan sus denuncias sobre una presunta intervención china y sobre supuestas irregularidades vinculadas con las elecciones presidenciales de 2020.
«Los documentos abarcan cinco áreas principales de preocupación. En primer lugar, revelan que, a lo largo de varios años, comenzando durante el ciclo electoral de 2020, China perpetró lo que se cree es la mayor vulneración de datos electorales de la historia», afirmó Trump.
Según explicó, la información obtenida incluiría nombres, direcciones, números telefónicos, afiliaciones políticas y otros datos utilizados en los registros electorales. Además, advirtió que esa situación representa una «pesadilla sin precedentes para la seguridad electoral» y volvió a cuestionar la confiabilidad del sistema de votación electrónico.
La publicación de documentos y la respuesta de China
Trump aseguró que la Casa Blanca pondrá a disposición del público los documentos relacionados con las denuncias.
«Voy a develar por primera vez lo que pasó en las elecciones para entender mejor lo que pasó en años anteriores. La Casa Blanca pondrá a disposición de todos los que quieran ver estos documentos en su página web», señaló.
Las acusaciones fueron rechazadas por la embajada china en Washington. Un portavoz afirmó que «China nunca ha interferido ni interferirá en las elecciones presidenciales de Estados Unidos».
El mandatario también sostuvo que organismos de inteligencia estadounidenses detectaron en 2020 que datos de votantes de 18 estados habían sido robados o hackeados por China y denunció que esa información fue ocultada tanto al Gobierno como a la ciudadanía.
Las contradicciones con informes previos
Las afirmaciones de Trump contrastan con una evaluación no clasificada de la comunidad de inteligencia estadounidense publicada en 2021, la cual concluyó que no existían evidencias de que actores extranjeros hubieran alterado aspectos técnicos de las elecciones presidenciales de 2020, incluidos los registros de votantes, las boletas o el escrutinio.
Durante su discurso, el presidente insistió además en sus cuestionamientos al voto por correo, el voto electrónico y los sistemas de escrutinio, argumentos que mantiene desde la elección en la que fue derrotado por Joe Biden.
Trump también apuntó contra el denominado «Estado profundo», al sostener que funcionarios de organismos de inteligencia minimizaron deliberadamente la información sobre la presunta intervención china.
La polémica con los medios y la respuesta demócrata
Antes de la alocución presidencial, algunas cadenas de televisión debatieron internamente si transmitir el mensaje completo en vivo. Finalmente, Fox News emitió el discurso íntegro, mientras que CBS y MSNBC interrumpieron la transmisión para realizar verificaciones de datos. En tanto, ABC, NBC y CNN optaron por no emitir el mensaje en directo.
Trump criticó esa decisión y pidió revisar las licencias de las emisoras que rechazaron transmitir su discurso.
«No se puede tener un gran país sin elecciones libres y justas», afirmó el mandatario al cuestionar el accionar de esos medios.
Las declaraciones también generaron una rápida respuesta de dirigentes demócratas. El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, sostuvo que el presidente prioriza «agravios, venganza y conspiraciones» mientras el país enfrenta problemas económicos.
Por su parte, el senador Dick Durbin calificó el mensaje presidencial como «un intento peligroso de resucitar mentiras desacreditadas para socavar futuras elecciones antes de que se emita un solo voto» y pidió defender la integridad del sistema democrático estadounidense.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó a China de haber vulnerado datos de 220 millones de votantes estadounidenses desde las elecciones de 2020 y anunció que la Casa Blanca difundirá documentos para respaldar sus denuncias. Las afirmaciones fueron rechazadas por el gobierno chino, cuestionadas por informes previos de inteligencia y criticadas por dirigentes demócratas.
Doscientos veinte millones de registros de votantes, una acusación contra China y un discurso en horario central. En Estados Unidos, una noche de televisión terminó pareciéndose más a un estreno de suspenso político que a una comunicación institucional.
Donald Trump volvió a poner sobre la mesa las elecciones de 2020 y aseguró que el sistema electoral estadounidense sufrió la mayor vulneración de datos de su historia. Lo hizo con una promesa: publicar documentos que, según afirmó, demostrarán la magnitud de la supuesta operación. Del otro lado, la inteligencia estadounidense ya había dicho años atrás que no encontró pruebas de una alteración técnica de aquellos comicios. Dos relatos ocupando el mismo escenario, como si un VAR confirmara una jugada mientras otro mostrara la repetición desde un ángulo distinto.
El discurso también dejó otro frente abierto. Trump apuntó contra lo que definió como el «Estado profundo», sostuvo que funcionarios ocultaron información al Gobierno y cuestionó el voto electrónico y los mecanismos de escrutinio. La discusión dejó de ser solamente sobre ciberseguridad para convertirse otra vez en una batalla política alrededor de la legitimidad electoral.
La reacción no tardó. China negó cualquier tipo de injerencia en las elecciones estadounidenses y dirigentes demócratas acusaron al presidente de reeditar denuncias sin pruebas para sembrar dudas sobre futuros procesos electorales. Incluso varias cadenas de televisión decidieron no transmitir el mensaje completo en vivo, un hecho poco habitual para una alocución presidencial desde la Casa Blanca y que abrió otro debate sobre el rol de los medios frente a declaraciones controvertidas.
En Washington, cada discurso parece venir con conferencia de prensa, chequeo de datos y discusión constitucional incorporados. La política estadounidense ya no necesita series nuevas: hace tiempo decidió producirlas en vivo.