Un ataque con drones ucranianos alcanzó durante la madrugada de este viernes un depósito ubicado en las cercanías de San Petersburgo, provocando un incendio de grandes dimensiones que generó una densa columna de humo visible desde distintos puntos de la ciudad.
Según informaron autoridades locales, la ofensiva se enmarca en la intensificación de los ataques de largo alcance lanzados por Ucrania contra infraestructura energética, militar y logística dentro del territorio ruso.
El objetivo habría sido un centro logístico de Wildberries
Medios locales señalaron que las instalaciones afectadas pertenecen a Wildberries, la mayor empresa rusa de comercio electrónico, habitualmente comparada con Amazon. La compañía confirmó la suspensión temporal de las operaciones en dos de sus depósitos ubicados en San Petersburgo, aunque no brindó mayores precisiones sobre los daños.
En redes sociales comenzaron a circular videos que muestran una extensa columna de humo elevándose sobre la ciudad. El gobernador de San Petersburgo, Alexander Beglov, afirmó que «San Petersburgo fue atacada por vehículos aéreos no tripulados con fines militares» y aseguró que las autoridades trabajan para atender las consecuencias del ataque.
El aeropuerto Pulkovo suspendió temporalmente sus operaciones durante la madrugada y reanudó los vuelos alrededor de las 06:00, luego de que unas 50 salidas resultaran afectadas.
Rusia reportó el derribo de 571 drones
El Ministerio de Defensa ruso informó que durante la noche fueron derribados 571 drones ucranianos, una de las cifras más elevadas reportadas desde el inicio de la guerra en relación con ataques de este tipo.
Por su parte, el gobernador de la región de Leningrado, Alexander Drozdenko, indicó que 59 drones fueron interceptados en esa zona. Habitualmente, las autoridades rusas informan la cantidad de aeronaves destruidas y atribuyen los incendios a la caída de restos, sin confirmar de manera explícita el impacto directo sobre los objetivos.
El ataque se produjo pocos días después de otra ofensiva contra un centro logístico de Wildberries en las afueras de Moscú, donde un incendio destruyó completamente las instalaciones y provocó la muerte de ocho trabajadores del turno nocturno.
Kiev defiende la ofensiva y continúan las tensiones
Tras el ataque anterior, el presidente de Ucrania sostuvo que esos centros logísticos eran utilizados para «suministrar componentes prohibidos para la producción de drones y equipos de navegación».
Las autoridades ucranianas denominan esta campaña como «sanciones de largo alcance» y aseguran que constituye una respuesta a los bombardeos nocturnos con drones y misiles que Rusia mantiene sobre ciudades ucranianas. Según Kiev, la ofensiva ya provocó problemas de abastecimiento de combustible en territorio ruso y redujo recursos destinados al esfuerzo bélico.
En paralelo, los intentos de Estados Unidos por impulsar negociaciones de paz continúan sin avances concretos. Moscú mantiene su postura de exigir que Ucrania renuncie de forma permanente a los territorios ocupados y al respaldo militar occidental, mientras advierte que los ataques con drones fortalecen su decisión de continuar la ofensiva militar.
De acuerdo con datos de Naciones Unidas, las muertes de civiles aumentaron significativamente durante 2026 y junio fue el mes más letal desde mediados de 2022. Desde el inicio de la invasión a gran escala, en febrero de 2022, el conflicto ha dejado cientos de miles de soldados muertos y decenas de miles de víctimas civiles, aunque no existen cifras definitivas debido a la falta de información verificada por ambas partes.
Ucrania lanzó un nuevo ataque con drones contra un depósito ubicado en las cercanías de San Petersburgo, lo que provocó un incendio y obligó a suspender temporalmente las operaciones del aeropuerto Pulkovo. Rusia aseguró haber derribado 571 drones durante la noche, mientras Kiev sostuvo que la ofensiva forma parte de su estrategia para afectar la infraestructura logística y militar rusa.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Un depósito ardió a las puertas de San Petersburgo y el humo volvió a recordar que la guerra ya no se queda cerca del frente. Los drones recorren cientos de kilómetros con una precisión que hace unos años parecía exclusiva de las películas de ciencia ficción.
El objetivo habría sido un centro logístico de Wildberries, la plataforma de comercio electrónico más grande de Rusia y comparada habitualmente con Amazon. Hoy los depósitos ya no almacenan solamente paquetes: también quedaron atrapados en una guerra donde cualquier infraestructura estratégica puede convertirse en blanco.
Moscú respondió con una cifra impactante: aseguró haber derribado 571 drones en una sola noche. En los partes oficiales rusos, casi siempre los proyectiles terminan cayendo como «escombros» y los incendios aparecen como consecuencias accidentales. El humo, sin embargo, suele tener menos vocación diplomática que los comunicados.
Mientras Kiev define estas ofensivas como «sanciones de largo alcance», el Kremlin insiste en que los ataques solo fortalecen su decisión de continuar la guerra. Cada bando presenta la misma explosión con un relato distinto y el resto del mundo intenta seguir el mapa entre videos de redes sociales, imágenes satelitales y declaraciones cruzadas.
La mediación internacional sigue sin encontrar un punto de apoyo y los bombardeos continúan extendiéndose cada vez más lejos de las líneas de combate. En esta guerra, la distancia dejó de ser una garantía. Solo quedó como dato en el GPS.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Un ataque con drones ucranianos alcanzó durante la madrugada de este viernes un depósito ubicado en las cercanías de San Petersburgo, provocando un incendio de grandes dimensiones que generó una densa columna de humo visible desde distintos puntos de la ciudad.
Según informaron autoridades locales, la ofensiva se enmarca en la intensificación de los ataques de largo alcance lanzados por Ucrania contra infraestructura energética, militar y logística dentro del territorio ruso.
El objetivo habría sido un centro logístico de Wildberries
Medios locales señalaron que las instalaciones afectadas pertenecen a Wildberries, la mayor empresa rusa de comercio electrónico, habitualmente comparada con Amazon. La compañía confirmó la suspensión temporal de las operaciones en dos de sus depósitos ubicados en San Petersburgo, aunque no brindó mayores precisiones sobre los daños.
En redes sociales comenzaron a circular videos que muestran una extensa columna de humo elevándose sobre la ciudad. El gobernador de San Petersburgo, Alexander Beglov, afirmó que «San Petersburgo fue atacada por vehículos aéreos no tripulados con fines militares» y aseguró que las autoridades trabajan para atender las consecuencias del ataque.
El aeropuerto Pulkovo suspendió temporalmente sus operaciones durante la madrugada y reanudó los vuelos alrededor de las 06:00, luego de que unas 50 salidas resultaran afectadas.
Rusia reportó el derribo de 571 drones
El Ministerio de Defensa ruso informó que durante la noche fueron derribados 571 drones ucranianos, una de las cifras más elevadas reportadas desde el inicio de la guerra en relación con ataques de este tipo.
Por su parte, el gobernador de la región de Leningrado, Alexander Drozdenko, indicó que 59 drones fueron interceptados en esa zona. Habitualmente, las autoridades rusas informan la cantidad de aeronaves destruidas y atribuyen los incendios a la caída de restos, sin confirmar de manera explícita el impacto directo sobre los objetivos.
El ataque se produjo pocos días después de otra ofensiva contra un centro logístico de Wildberries en las afueras de Moscú, donde un incendio destruyó completamente las instalaciones y provocó la muerte de ocho trabajadores del turno nocturno.
Kiev defiende la ofensiva y continúan las tensiones
Tras el ataque anterior, el presidente de Ucrania sostuvo que esos centros logísticos eran utilizados para «suministrar componentes prohibidos para la producción de drones y equipos de navegación».
Las autoridades ucranianas denominan esta campaña como «sanciones de largo alcance» y aseguran que constituye una respuesta a los bombardeos nocturnos con drones y misiles que Rusia mantiene sobre ciudades ucranianas. Según Kiev, la ofensiva ya provocó problemas de abastecimiento de combustible en territorio ruso y redujo recursos destinados al esfuerzo bélico.
En paralelo, los intentos de Estados Unidos por impulsar negociaciones de paz continúan sin avances concretos. Moscú mantiene su postura de exigir que Ucrania renuncie de forma permanente a los territorios ocupados y al respaldo militar occidental, mientras advierte que los ataques con drones fortalecen su decisión de continuar la ofensiva militar.
De acuerdo con datos de Naciones Unidas, las muertes de civiles aumentaron significativamente durante 2026 y junio fue el mes más letal desde mediados de 2022. Desde el inicio de la invasión a gran escala, en febrero de 2022, el conflicto ha dejado cientos de miles de soldados muertos y decenas de miles de víctimas civiles, aunque no existen cifras definitivas debido a la falta de información verificada por ambas partes.
Ucrania lanzó un nuevo ataque con drones contra un depósito ubicado en las cercanías de San Petersburgo, lo que provocó un incendio y obligó a suspender temporalmente las operaciones del aeropuerto Pulkovo. Rusia aseguró haber derribado 571 drones durante la noche, mientras Kiev sostuvo que la ofensiva forma parte de su estrategia para afectar la infraestructura logística y militar rusa.
Un depósito ardió a las puertas de San Petersburgo y el humo volvió a recordar que la guerra ya no se queda cerca del frente. Los drones recorren cientos de kilómetros con una precisión que hace unos años parecía exclusiva de las películas de ciencia ficción.
El objetivo habría sido un centro logístico de Wildberries, la plataforma de comercio electrónico más grande de Rusia y comparada habitualmente con Amazon. Hoy los depósitos ya no almacenan solamente paquetes: también quedaron atrapados en una guerra donde cualquier infraestructura estratégica puede convertirse en blanco.
Moscú respondió con una cifra impactante: aseguró haber derribado 571 drones en una sola noche. En los partes oficiales rusos, casi siempre los proyectiles terminan cayendo como «escombros» y los incendios aparecen como consecuencias accidentales. El humo, sin embargo, suele tener menos vocación diplomática que los comunicados.
Mientras Kiev define estas ofensivas como «sanciones de largo alcance», el Kremlin insiste en que los ataques solo fortalecen su decisión de continuar la guerra. Cada bando presenta la misma explosión con un relato distinto y el resto del mundo intenta seguir el mapa entre videos de redes sociales, imágenes satelitales y declaraciones cruzadas.
La mediación internacional sigue sin encontrar un punto de apoyo y los bombardeos continúan extendiéndose cada vez más lejos de las líneas de combate. En esta guerra, la distancia dejó de ser una garantía. Solo quedó como dato en el GPS.