Un exdirector del FMI afirmó que Venezuela debería obtener primero el respaldo del organismo antes de negociar su deuda, tomando como antecedente el caso argentino.

Redacción
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El investigador principal del Centre for International Governance Innovation y exdirector ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI), Antonio Torres, advirtió que Venezuela debería evitar negociar una reestructuración de su deuda sin contar previamente con el respaldo del organismo internacional. En una columna publicada en el Financial Times, sostuvo que «sin el apoyo del FMI, una reestructuración puede conseguir firmas, pero difícilmente restablezca la credibilidad».

Según el especialista, el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez se prepara para renegociar una deuda pública cercana a USD 240.000 millones, una operación que, de concretarse, sería la mayor reestructuración de deuda soberana registrada hasta el momento.

La experiencia argentina como antecedente

Torres consideró que la estrategia que analiza Venezuela guarda similitudes con la implementada por el entonces ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, durante la reestructuración de la deuda de 2020. En ambos casos, el objetivo sería alcanzar primero un entendimiento con los acreedores privados y posteriormente obtener el respaldo financiero y técnico del FMI.

Sin embargo, afirmó que la experiencia argentina mostró las limitaciones de ese enfoque. Explicó que los inversores privados tuvieron dificultades para comprometerse sin conocer previamente si el Fondo avalaría los supuestos de sostenibilidad de la deuda o si exigiría nuevas condiciones para el país.

El rol del Fondo Monetario

El exfuncionario sostuvo que el análisis de sostenibilidad elaborado por el FMI cumple un papel central porque establece una referencia común para todos los acreedores sobre el nivel de deuda que puede considerarse sostenible y el alivio necesario para recuperar el acceso al financiamiento.

Según explicó, sin ese marco cada acreedor construye sus propias expectativas sobre las necesidades futuras de financiamiento y sobre el eventual papel del organismo, lo que incrementa la incertidumbre y dificulta las negociaciones.

Una advertencia para Caracas

Torres recordó que, tras la reestructuración argentina, los nuevos bonos no registraron la recuperación habitual que suele producirse cuando los mercados consideran que el riesgo disminuyó. Por el contrario, comenzaron a cotizar con fuertes descuentos, reflejando la falta de confianza en la sostenibilidad del acuerdo.

En ese contexto, concluyó que Venezuela debería asegurar primero el respaldo del FMI antes de avanzar con una negociación con los acreedores privados, ya que invertir ese orden podría debilitar la credibilidad del proceso y reducir las posibilidades de recuperar el acceso a los mercados internacionales.

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