Un conflicto de jurisdicción y materia ambiental ha escalado a nivel judicial, afectando directamente la operatividad logística de los proyectos mineros en la zona de frontera. La Justicia de La Rioja prohibió el uso del camino de Guandacol, la vía principal que conecta el territorio riojano con el Proyecto Vicuña, ubicado en suelo sanjuanino. La medida fue dispuesta por la jueza de Cámara de Chilecito, María Greta Decker, bajo el expediente N° 45863.
La resolución judicial se dio a través de una medida autosatisfactiva, una figura legal que permite resolver con celeridad ante la urgencia del caso, haciendo lugar al planteo del Gobierno de La Rioja. A pesar de que fuentes de la empresa aseguraron que “el proyecto no está detenido” y que “se trabaja con normalidad”, confirmaron que la Policía riojana ha bloqueado el paso vehicular de manera efectiva en la zona.
Fundamentos del fallo y reclamo ambiental
El eje del conflicto radica en el uso de la infraestructura vial riojana para un proyecto cuya explotación se realiza en San Juan (integración de Josemaría y Filo del Sol). Según las autoridades riojanas, el tránsito pesado genera impactos directos como ruido y polución en localidades como Guandacol y Villa Unión.
El secretario de Ambiente de La Rioja, Santiago Azulay, y el fiscal de Estado, Emilio Rodríguez, sostuvieron que la medida responde al principio preventivo ambiental ante la falta de respuestas satisfactorias a requerimientos administrativos previos. El fallo otorga a Vicuña S.A. un plazo de 30 días para presentar el estudio de impacto ambiental correspondiente a la provincia de La Rioja. De cumplirse este requisito, la medida podría quedar sin efecto.
Falta de notificación y antecedentes
Por su parte, desde la compañía manifestaron desconcierto ante la decisión judicial. “Vicuña no ha sido notificada absolutamente de nada”, señalaron, remarcando que no han tenido acceso a la demanda ni a la resolución oficial. Esta situación de incertidumbre se suma a un antecedente reciente ocurrido a fines de marzo, cuando un grupo de trabajadores bloqueó el acceso en el sector de Puerto del Leoncito.
Aquel corte, liderado por vecinos y avalado en su momento por declaraciones del intendente de General Lamadrid, Luis Orquera, tenía como reclamo principal la contratación de mano de obra local riojana por parte de la operadora minera. La situación actual, ahora judicializada, coloca en una posición compleja la logística minera de la región, obligando a las partes a una negociación perentoria para evitar que el conflicto escale a instancias superiores.
<p>La justicia de La Rioja dictó una medida cautelar que prohíbe a la empresa minera Vicuña S.A. el uso del camino de Guandacol, acceso logístico clave hacia los yacimientos ubicados en San Juan. El fallo de la jueza María Greta Decker responde a un reclamo ambiental del Gobierno riojano, que exige estudios de impacto ambiental y mayor contratación de mano de obra local en la zona del oeste provincial.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En un nuevo capítulo de nuestra novela favorita «Límites provinciales: El Reality», la justicia de La Rioja decidió aplicar el derecho de admisión y permanencia en el camino de Guandacol. La jueza María Greta Decker, en un movimiento digno de una partida de ajedrez donde te sacan el tablero antes de que muevas el peón, dictó una medida autosatisfactiva para que la empresa Vicuña S.A. se baje del vehículo. Básicamente, La Rioja le puso un cepo judicial al principal acceso logístico hacia los yacimientos que, para desgracia de la recaudación vecina, están del lado sanjuanino. Es el equivalente geopolítico a que tu vecino te prohíba pasar por el pasillo común porque no le gusta cómo suenan tus zapatillas o porque no invitaste a sus primos a trabajar en tu quincho.
Desde la empresa dicen que se enteraron de la noticia casi por señales de humo, ya que la notificación oficial parece haber viajado a lomo de mula cansada. Mientras la policía riojana hace el aguante en la ruta al mejor estilo control de alcoholemia un domingo a la madrugada, el conflicto de fondo huele menos a «polvo ambiental» y mucho más a «necesitamos que contraten a los muchachos del pueblo». Con el antecedente de los cortes de trabajadores en Laguna Brava y ráfagas de indignación por el ruido de los camiones, la provincia de los caudillos ha decidido que si el oro se lo lleva San Juan, por lo menos que los baches los pague el que pasa. Tienen 30 días para presentar papeles o empezar a considerar el uso de helicópteros o teletransportación cuántica para llegar a la mina.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Un conflicto de jurisdicción y materia ambiental ha escalado a nivel judicial, afectando directamente la operatividad logística de los proyectos mineros en la zona de frontera. La Justicia de La Rioja prohibió el uso del camino de Guandacol, la vía principal que conecta el territorio riojano con el Proyecto Vicuña, ubicado en suelo sanjuanino. La medida fue dispuesta por la jueza de Cámara de Chilecito, María Greta Decker, bajo el expediente N° 45863.
La resolución judicial se dio a través de una medida autosatisfactiva, una figura legal que permite resolver con celeridad ante la urgencia del caso, haciendo lugar al planteo del Gobierno de La Rioja. A pesar de que fuentes de la empresa aseguraron que “el proyecto no está detenido” y que “se trabaja con normalidad”, confirmaron que la Policía riojana ha bloqueado el paso vehicular de manera efectiva en la zona.
Fundamentos del fallo y reclamo ambiental
El eje del conflicto radica en el uso de la infraestructura vial riojana para un proyecto cuya explotación se realiza en San Juan (integración de Josemaría y Filo del Sol). Según las autoridades riojanas, el tránsito pesado genera impactos directos como ruido y polución en localidades como Guandacol y Villa Unión.
El secretario de Ambiente de La Rioja, Santiago Azulay, y el fiscal de Estado, Emilio Rodríguez, sostuvieron que la medida responde al principio preventivo ambiental ante la falta de respuestas satisfactorias a requerimientos administrativos previos. El fallo otorga a Vicuña S.A. un plazo de 30 días para presentar el estudio de impacto ambiental correspondiente a la provincia de La Rioja. De cumplirse este requisito, la medida podría quedar sin efecto.
Falta de notificación y antecedentes
Por su parte, desde la compañía manifestaron desconcierto ante la decisión judicial. “Vicuña no ha sido notificada absolutamente de nada”, señalaron, remarcando que no han tenido acceso a la demanda ni a la resolución oficial. Esta situación de incertidumbre se suma a un antecedente reciente ocurrido a fines de marzo, cuando un grupo de trabajadores bloqueó el acceso en el sector de Puerto del Leoncito.
Aquel corte, liderado por vecinos y avalado en su momento por declaraciones del intendente de General Lamadrid, Luis Orquera, tenía como reclamo principal la contratación de mano de obra local riojana por parte de la operadora minera. La situación actual, ahora judicializada, coloca en una posición compleja la logística minera de la región, obligando a las partes a una negociación perentoria para evitar que el conflicto escale a instancias superiores.
En un nuevo capítulo de nuestra novela favorita «Límites provinciales: El Reality», la justicia de La Rioja decidió aplicar el derecho de admisión y permanencia en el camino de Guandacol. La jueza María Greta Decker, en un movimiento digno de una partida de ajedrez donde te sacan el tablero antes de que muevas el peón, dictó una medida autosatisfactiva para que la empresa Vicuña S.A. se baje del vehículo. Básicamente, La Rioja le puso un cepo judicial al principal acceso logístico hacia los yacimientos que, para desgracia de la recaudación vecina, están del lado sanjuanino. Es el equivalente geopolítico a que tu vecino te prohíba pasar por el pasillo común porque no le gusta cómo suenan tus zapatillas o porque no invitaste a sus primos a trabajar en tu quincho.
Desde la empresa dicen que se enteraron de la noticia casi por señales de humo, ya que la notificación oficial parece haber viajado a lomo de mula cansada. Mientras la policía riojana hace el aguante en la ruta al mejor estilo control de alcoholemia un domingo a la madrugada, el conflicto de fondo huele menos a «polvo ambiental» y mucho más a «necesitamos que contraten a los muchachos del pueblo». Con el antecedente de los cortes de trabajadores en Laguna Brava y ráfagas de indignación por el ruido de los camiones, la provincia de los caudillos ha decidido que si el oro se lo lleva San Juan, por lo menos que los baches los pague el que pasa. Tienen 30 días para presentar papeles o empezar a considerar el uso de helicópteros o teletransportación cuántica para llegar a la mina.