La CGT pidió formalmente al Gobierno nacional que la próxima reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil se realice de manera presencial y no virtual, con el argumento de que el encuentro debe garantizar una negociación efectiva entre los sectores involucrados.

La convocatoria está prevista para el viernes 28 de agosto, a las 12.30, y tendrá como eje principal la discusión de un nuevo aumento del salario mínimo, actualmente fijado en $376.600.

El pedido de la CGT para cambiar la modalidad

El planteo fue presentado mediante una nota dirigida a la presidenta alterna del Consejo y subsecretaria de Trabajo, Claudia Testa.

El triunvirato de la central obrera sostuvo que “la magnitud de las decisiones que corresponde adoptar exige el más amplio y genuino debate entre los sectores que lo integran”.

También cuestionó la experiencia de las últimas reuniones y afirmó: “la metodología virtual no permite el real desarrollo de la misión de los actores sociales involucrados”.

Para la CGT, un encuentro presencial permitiría “garantizar el intercambio directo entre las partes, la posibilidad de negociación efectiva y la debida transparencia y legitimidad de lo que allí se resuelva”.

La central aclaró además que la modalidad virtual puede resultar válida para cuestiones administrativas o de trámite, pero consideró que “no resulta adecuada para un debate de esta naturaleza y trascendencia institucional”.

El diagnóstico sindical sobre salarios y empleo

La CGT vinculó su reclamo con la pérdida de poder adquisitivo que, según sostiene, atraviesan los trabajadores.

“Los trabajadores y las trabajadoras de nuestro país atraviesan una pérdida sostenida del poder adquisitivo de sus salarios, que compromete su capacidad de acceso a los bienes y servicios de la canasta básica todos ellos esenciales para llevar una vida digna”.

La nota también hizo referencia a la destrucción de puestos de trabajo registrados, la precarización laboral y las dificultades que atraviesa el sector productivo.

Según la central, a ese cuadro se suma “la grave situación que enfrenta el sector productivo nacional, con caída de la actividad, cierre de empresas y fuerte incertidumbre económica”, factores que inciden directamente sobre el empleo, el salario mínimo y las prestaciones por desempleo.

En caso de que el Gobierno no modifique la modalidad prevista para el viernes 28, la CGT solicitó que “se convoque a la brevedad a una nueva sesión presencial” para tratar los mismos puntos.

El antecedente de la última negociación

La última reunión plenaria del Consejo del Salario se realizó el 26 de noviembre de 2025 y terminó sin acuerdo entre el Gobierno, los sindicatos y los empresarios.

Ante la falta de consenso, el Poder Ejecutivo estableció por decreto aumentos escalonados entre noviembre de 2025 y agosto de 2026.

El salario mínimo pasó entonces de $334.800 en noviembre hasta alcanzar los actuales $376.600.

La próxima reunión deberá definir si ese piso vuelve a actualizarse y en qué magnitud.

Qué dice el Gobierno sobre el impacto del salario mínimo

El Gobierno difundió estimaciones oficiales que buscan relativizar el alcance directo del salario mínimo dentro del mercado laboral.

Según esos datos, alrededor del 1% de la población asalariada percibe ingresos inferiores al salario mínimo.

Entre los trabajadores asalariados registrados del sector privado y del sector público, la proporción sería todavía menor: menos del 0,2%.

El informe oficial sostiene que, para los trabajadores registrados, la definición de un piso salarial queda principalmente en manos de la negociación colectiva, debido a la alta cobertura de los convenios.

No obstante, el salario mínimo continúa funcionando como referencia para otras prestaciones y programas.

Entre ellos se encuentran la asignación correspondiente al Programa de Acompañamiento para el Egreso de Jóvenes sin Cuidados Parentales y el cálculo del 82% móvil de la jubilación mínima contributiva con aportes completos.

También funciona como parámetro para determinar límites de acceso a distintos programas sociales, donde en muchos casos el requisito se establece en hasta tres salarios mínimos.

La discusión del viernes próximo estará atravesada así por dos posiciones distintas: la CGT reclama una recomposición y una negociación presencial, mientras el Gobierno sostiene que el impacto directo del salario mínimo sobre los trabajadores registrados es limitado.