Un equipo de investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET trabaja en el desarrollo de un método que, en el futuro, podría facilitar el estudio y diagnóstico de trastornos del neurodesarrollo en niños y niñas a partir de una muestra de sangre.

La investigación se concentra en los receptores NMDA, proteínas presentes en las neuronas que cumplen funciones relacionadas con el aprendizaje, la memoria y la plasticidad cerebral.

El principal desafío es que estas proteínas se encuentran en cantidades muy bajas en sangre. Por esa razón, los científicos buscan identificar su actividad de manera indirecta mediante el análisis del ARN mensajero, que podría funcionar como una “huella” de esos receptores.

Una señal indirecta para estudiar el cerebro

La estrategia parte de la posibilidad de detectar biomarcadores vinculados con los receptores NMDA sin necesidad de medir directamente las proteínas neuronales.

El ARN mensajero contiene información utilizada por las células para producir determinadas proteínas. En este caso, los investigadores analizan si su presencia y sus variaciones pueden aportar información útil sobre el funcionamiento de los receptores relacionados con distintos procesos cerebrales.

La técnica ya mostró resultados favorables en modelos animales, lo que permitió avanzar hacia una nueva etapa de investigación en seres humanos.

Luego de obtener la autorización correspondiente de los comités de ética, el equipo comenzó a recolectar muestras de voluntarios con el objetivo de establecer valores de referencia.

Esta etapa se desarrolla en colaboración con el Hospital Posadas y permitirá conocer cuáles son los niveles considerados habituales antes de comparar los resultados con muestras de pacientes que presenten trastornos del neurodesarrollo.

Qué falta comprobar

El siguiente paso será determinar si los biomarcadores estudiados presentan alteraciones consistentes y diferenciables en pacientes y si esas variaciones pueden resultar clínicamente útiles.

Si esa hipótesis se confirma, el método podría transformarse en una herramienta más accesible para complementar los procesos de evaluación y diagnóstico.

Una de sus posibles ventajas sería ofrecer una alternativa frente a técnicas de mayor complejidad y costo, como la secuenciación genómica.

Sin embargo, el proyecto todavía atraviesa una etapa experimental. No existe actualmente una prueba diagnóstica disponible basada en este método y será necesario validar los resultados en humanos antes de considerar una eventual aplicación clínica.

Quién dirige la investigación

El proyecto es dirigido por Verónica Baez en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET.

El trabajo busca establecer si una muestra de sangre puede aportar señales biológicas útiles sobre procesos relacionados con el neurodesarrollo, un objetivo que, de confirmarse mediante nuevas etapas de investigación, podría simplificar el acceso a determinadas herramientas de evaluación.

Por ahora, los resultados obtenidos permiten continuar avanzando con el estudio, pero la técnica todavía debe demostrar su eficacia y utilidad clínica en personas antes de convertirse en una herramienta diagnóstica.