La megacausa por estafas vinculada a Branka Motors sumó un giro decisivo en San Juan luego de que la Justicia revocara el acuerdo de reparación integral firmado por los imputados y ordenara su traslado inmediato al Servicio Penitenciario. La medida se adoptó tras el incumplimiento del primer pago comprometido con las víctimas.
El acuerdo que no se cumplió
El conflicto se profundizó después de que Alexis Marcó, Jonatan Marcó y Facundo Banega Zuvire no hicieran efectiva la primera cuota del convenio pactado con 352 damnificados. Según la investigación, el monto total de la presunta estafa asciende a 524 millones de pesos.
Durante la audiencia realizada el pasado viernes 8 de mayo, el fiscal Guillermo Heredia, titular de la UFI Delitos Informáticos y Estafas, sostuvo que la conducta de los imputados constituía una maniobra dilatoria. El representante del Ministerio Público remarcó que, al momento de firmar el convenio, los acusados habían asegurado contar con los fondos de manera inmediata.
«El acuerdo se basó en fondos que los imputados aseguraron tener disponibles y no en ingresos hipotéticos. El dinero comprometido debía estar en su poder; no se trataba de montos sujetos a especulación», sentenció el Dr. Heredia ante la jueza de Garantías, Ana Carolina Parra.
Tensión en la audiencia y pedido de prisión preventiva
La audiencia estuvo atravesada por momentos de tensión cuando la defensa intentó justificar la falta de pago mediante supuestas demoras en un préstamo gestionado en la provincia de Mendoza. Incluso, se afirmó que la transferencia ya había sido realizada, pero esa versión fue descartada en el acto al comprobarse que no existía acreditación en las cuentas judiciales.
Frente a ese escenario, Heredia solicitó inicialmente 10 meses de prisión preventiva para los tres imputados. El fiscal fundamentó el pedido en el riesgo de fuga, la posibilidad de entorpecimiento de la investigación y la necesidad de preservar el patrimonio de las víctimas.
Además, el representante del Ministerio Público pidió avanzar con el remate de bienes inmuebles y vehículos pertenecientes a los acusados, con el objetivo de resguardar los fondos que podrían destinarse al resarcimiento de los damnificados.
La decisión de la jueza Parra
Finalmente, la jueza Ana Carolina Parra resolvió revocar el acuerdo de reparación integral, dictar 5 meses de prisión preventiva para Alexis Marcó, Jonatan Marcó y Facundo Banega Zuvire, y ordenar su alojamiento en el Penal de Chimbas.
La magistrada también dispuso reactivar la Investigación Penal Preparatoria para que la causa avance hacia un eventual juicio oral. Con esta resolución, los beneficios procesales que habían obtenido los imputados quedaron sin efecto.
Mientras tanto, el fiscal Heredia continuará con el rastreo patrimonial para determinar el destino final del dinero de los damnificados. Las víctimas, por su parte, manifestaron su malestar por la falta de cumplimiento del acuerdo y por la pérdida de valor de sus ahorros en el actual contexto inflacionario.
<p>La Justicia de San Juan revocó el acuerdo de reparación integral en la causa Branka Motors luego de que Alexis Marcó, Jonatan Marcó y Facundo Banega Zuvire no abonaran la primera cuota pactada con 352 damnificados. El fiscal Guillermo Heredia pidió prisión preventiva y la jueza Ana Carolina Parra dispuso 5 meses de detención en el Penal de Chimbas.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El acuerdo millonario de Branka Motors, que debía llegar como una especie de ambulancia financiera para 352 damnificados, terminó estacionado en doble fila frente a Tribunales, con las balizas de la explicación encendidas y el tanque de credibilidad en reserva. La promesa era concreta: había que pagar. No cantar victoria, no mirar al cielo esperando que Mendoza enviara una transferencia montada a caballo ni confiar en que el dinero apareciera por generación espontánea como si fuera un milagro bancario con CBU.
La audiencia del viernes tuvo ese clima particular de las películas judiciales, pero sin música épica y con una transferencia que, según la defensa, venía en camino. El problema fue que el dinero tenía menos presencia que testigo arrepentido en ascensor: se habló de fondos, de préstamos y de demoras, pero en las cuentas judiciales no apareció ni el eco de una acreditación. Allí, el fiscal Guillermo Heredia decidió dejar de mirar el reloj y pidió prisión preventiva, porque cuando un acuerdo de reparación se firma sobre dinero supuestamente disponible, la Justicia suele ponerse algo sensible si después descubre que el disponible estaba disponible únicamente en el plano astral.
Los imputados, Alexis Marcó, Jonatan Marcó y Facundo Banega Zuvire, habían conseguido una salida procesal atada al resarcimiento de las víctimas. Pero el primer pago fallido funcionó como ese castillo de naipes que cae justo cuando alguien abre la ventana de la realidad. La jueza Ana Carolina Parra revocó el beneficio, dispuso 5 meses de prisión preventiva y ordenó el traslado al Penal de Chimbas, donde los plazos judiciales tienen menos espacio para la creatividad financiera.
Así, la causa volvió a un punto incómodo para los acusados y desesperante para los damnificados, que no sólo reclaman por una estafa investigada en 524 millones de pesos, sino que además observan cómo la inflación mastica sus ahorros con la serenidad de una trituradora administrativa. Branka Motors prometía motores, contratos y soluciones; por ahora, la única máquina que parece haber funcionado con precisión fue la de fabricar indignación.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La megacausa por estafas vinculada a Branka Motors sumó un giro decisivo en San Juan luego de que la Justicia revocara el acuerdo de reparación integral firmado por los imputados y ordenara su traslado inmediato al Servicio Penitenciario. La medida se adoptó tras el incumplimiento del primer pago comprometido con las víctimas.
El acuerdo que no se cumplió
El conflicto se profundizó después de que Alexis Marcó, Jonatan Marcó y Facundo Banega Zuvire no hicieran efectiva la primera cuota del convenio pactado con 352 damnificados. Según la investigación, el monto total de la presunta estafa asciende a 524 millones de pesos.
Durante la audiencia realizada el pasado viernes 8 de mayo, el fiscal Guillermo Heredia, titular de la UFI Delitos Informáticos y Estafas, sostuvo que la conducta de los imputados constituía una maniobra dilatoria. El representante del Ministerio Público remarcó que, al momento de firmar el convenio, los acusados habían asegurado contar con los fondos de manera inmediata.
«El acuerdo se basó en fondos que los imputados aseguraron tener disponibles y no en ingresos hipotéticos. El dinero comprometido debía estar en su poder; no se trataba de montos sujetos a especulación», sentenció el Dr. Heredia ante la jueza de Garantías, Ana Carolina Parra.
Tensión en la audiencia y pedido de prisión preventiva
La audiencia estuvo atravesada por momentos de tensión cuando la defensa intentó justificar la falta de pago mediante supuestas demoras en un préstamo gestionado en la provincia de Mendoza. Incluso, se afirmó que la transferencia ya había sido realizada, pero esa versión fue descartada en el acto al comprobarse que no existía acreditación en las cuentas judiciales.
Frente a ese escenario, Heredia solicitó inicialmente 10 meses de prisión preventiva para los tres imputados. El fiscal fundamentó el pedido en el riesgo de fuga, la posibilidad de entorpecimiento de la investigación y la necesidad de preservar el patrimonio de las víctimas.
Además, el representante del Ministerio Público pidió avanzar con el remate de bienes inmuebles y vehículos pertenecientes a los acusados, con el objetivo de resguardar los fondos que podrían destinarse al resarcimiento de los damnificados.
La decisión de la jueza Parra
Finalmente, la jueza Ana Carolina Parra resolvió revocar el acuerdo de reparación integral, dictar 5 meses de prisión preventiva para Alexis Marcó, Jonatan Marcó y Facundo Banega Zuvire, y ordenar su alojamiento en el Penal de Chimbas.
La magistrada también dispuso reactivar la Investigación Penal Preparatoria para que la causa avance hacia un eventual juicio oral. Con esta resolución, los beneficios procesales que habían obtenido los imputados quedaron sin efecto.
Mientras tanto, el fiscal Heredia continuará con el rastreo patrimonial para determinar el destino final del dinero de los damnificados. Las víctimas, por su parte, manifestaron su malestar por la falta de cumplimiento del acuerdo y por la pérdida de valor de sus ahorros en el actual contexto inflacionario.
El acuerdo millonario de Branka Motors, que debía llegar como una especie de ambulancia financiera para 352 damnificados, terminó estacionado en doble fila frente a Tribunales, con las balizas de la explicación encendidas y el tanque de credibilidad en reserva. La promesa era concreta: había que pagar. No cantar victoria, no mirar al cielo esperando que Mendoza enviara una transferencia montada a caballo ni confiar en que el dinero apareciera por generación espontánea como si fuera un milagro bancario con CBU.
La audiencia del viernes tuvo ese clima particular de las películas judiciales, pero sin música épica y con una transferencia que, según la defensa, venía en camino. El problema fue que el dinero tenía menos presencia que testigo arrepentido en ascensor: se habló de fondos, de préstamos y de demoras, pero en las cuentas judiciales no apareció ni el eco de una acreditación. Allí, el fiscal Guillermo Heredia decidió dejar de mirar el reloj y pidió prisión preventiva, porque cuando un acuerdo de reparación se firma sobre dinero supuestamente disponible, la Justicia suele ponerse algo sensible si después descubre que el disponible estaba disponible únicamente en el plano astral.
Los imputados, Alexis Marcó, Jonatan Marcó y Facundo Banega Zuvire, habían conseguido una salida procesal atada al resarcimiento de las víctimas. Pero el primer pago fallido funcionó como ese castillo de naipes que cae justo cuando alguien abre la ventana de la realidad. La jueza Ana Carolina Parra revocó el beneficio, dispuso 5 meses de prisión preventiva y ordenó el traslado al Penal de Chimbas, donde los plazos judiciales tienen menos espacio para la creatividad financiera.
Así, la causa volvió a un punto incómodo para los acusados y desesperante para los damnificados, que no sólo reclaman por una estafa investigada en 524 millones de pesos, sino que además observan cómo la inflación mastica sus ahorros con la serenidad de una trituradora administrativa. Branka Motors prometía motores, contratos y soluciones; por ahora, la única máquina que parece haber funcionado con precisión fue la de fabricar indignación.