Los vinos sanjuaninos correspondientes a la añada 2026 mostraron altos niveles de calidad y una marcada identidad territorial, según el informe final de la Evaluación de Vinos de San Juan, que concluyó su instancia técnica con una degustación de ejemplares representativos de distintos valles productivos.
La evaluación, organizada por la Universidad Católica de Cuyo, situó la mediana global de calidad de la cosecha entre 8 y 9 puntos sobre una escala de 0 a 10.
El informe calificó los resultados como “Muy buenos” y destacó la evolución cualitativa de la vitivinicultura provincial, incluso frente a los desafíos climáticos recurrentes que presenta la región.
Según el documento, el manejo técnico desarrollado en las bodegas permitió obtener “vinos limpios, de colores excepcionales, bocas perfectamente equilibradas y una identidad geográfica que caracteriza a los vinos de cada valle”.
Durante esta edición fueron evaluadas 59 muestras pertenecientes a 18 bodegas, correspondientes a 17 variedades y cinco valles productivos.

Blancos y tintos mostraron altos niveles de calidad
Entre los vinos blancos, la evaluación determinó que se afianzan como exponentes de alta gama dentro de la producción provincial.
Los ejemplares analizados se destacaron por su limpidez, brillo y nitidez aromática. Alcanzaron valores sobresalientes de hasta 9 puntos en calidad de color y entre 8,75 y 9 puntos en carácter varietal.
Entre las variedades blancas que mostraron un desempeño destacado aparecen Sauvignon Blanc, Torrontés, Pinot Gris y Viognier, con expresiones asociadas a riqueza aromática y equilibrio ácido-gustativo en boca.
En el caso de los tintos, el informe señaló una sobresaliente intensidad cromática, con una mediana de 9 puntos, además de una notable complejidad.
El Malbec volvió a consolidarse como una de las variedades centrales de la vitivinicultura sanjuanina. Alcanzó una puntuación perfecta de 10 puntos en color y valores elevados, cercanos a 9, en boca y tipicidad.
Durante la degustación final se presentaron dos Malbec, uno procedente de Zonda y otro de Iglesia. En este último valle existe una superficie reducida de viñedos, cercana a cinco hectáreas, y el ejemplar evaluado mostró características sobresalientes.
También tuvieron participación destacada variedades como Syrah, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Bonarda, Ancellotta y Tannat, señaladas por su solidez, estructura y potencial analítico.
Los rosados, en tanto, mostraron un “perfil accesible, jovial y enfocado. Aunque registran parámetros aromáticos y de color moderados (7), sostienen una sólida armonía en paladar (7,5 a 8 en balance en boca), respondiendo a las exigencias actuales del mercado para vinos de consumo ágil”.

Seis vinos representaron a los principales valles
El Seminario Técnico final se realizó en el Museo de la Memoria Urbana y contó con la participación de autoridades provinciales y representantes de la Universidad Católica de Cuyo.
También participaron la sommelier y periodista Marisol de la Fuente y la ingeniera agrónoma Cristina Gandolfi.
Durante el encuentro se degustaron seis vinos representativos de distintos valles sanjuaninos, cada uno presentado y analizado por profesionales de la enología y la sommellerie.
El recorrido comenzó con un Torrontés Riojano del Valle de Tulum, presentado por el enólogo Diego Sánchez. Luego se degustó un Malbec de Zonda, explicado por el enólogo Daniel Ekkert.
El tercer ejemplar fue un Cabernet Franc de Pedernal, cuya evaluación estuvo a cargo de Esteban Onofri. Posteriormente se presentó un Syrah de Calingasta, analizado por el enólogo Ricardo Marún.
La degustación continuó con otro Malbec, en este caso procedente de Iglesia, presentado por el enólogo y presidente del Centro de Enólogos, Matías Blanco. El cierre correspondió a un Cabernet Sauvignon de Iglesia, con devolución de la sommelier Myriam Pérez.
La coordinación general de la investigación estuvo a cargo de Natalia Oliver, Natalia Paez y Daniela Ramírez, de la Universidad Católica de Cuyo. El informe agrometeorológico fue elaborado y presentado por el ingeniero Hugo Carmona.
La identidad de cada valle
Uno de los ejes centrales de esta edición fue el análisis de los vinos según su procedencia. La metodología busca determinar de qué manera el microclima y las condiciones geográficas de cada valle influyen sobre las características finales de los vinos.
En los valles de altura de Iglesia, Pedernal y Calingasta, la evaluación determinó que las condiciones geográficas aportan frescura, acidez natural, nitidez cromática y elegancia estructural.
En Iglesia se destacaron ejemplares con crianza, mientras que Pedernal y Calingasta mostraron una marcada tipicidad en variedades como Cabernet Franc y Malbec.
Zonda y Tulum, en cambio, mostraron perfiles vinculados con mayor concentración cromática, madurez aromática y versatilidad técnica.
En Zonda sobresalieron especialmente Syrah y Malbec. Tulum concentró la mayor cantidad de muestras presentadas, con el 45,8% del total, y mostró buenos resultados tanto en blancos aromáticos como en tintos de gran intensidad de color, entre ellos la Ancellotta.

Nuevas herramientas para estudiar los vinos
La Universidad Católica de Cuyo incorporó durante esta edición una nueva ficha destinada a caracterizar descriptores primarios mediante evaluación nasal directa y retronasal.
La herramienta permitirá fortalecer la base histórica de datos de la Evaluación de Vinos de San Juan y mejorar el diagnóstico enológico utilizado para la toma de decisiones dentro de las bodegas.
La iniciativa cuenta por cuarto año consecutivo con el patrocinio de la OIV y, según el informe, “promueve la diferenciación territorial, eleva el valor percibido del vino sanjuanino y fundamenta su proyección en mercados nacionales e internacionales”.
Los resultados de la edición 2026 consolidan así una tendencia hacia una mayor calidad, diversidad varietal e identificación de los vinos sanjuaninos con sus respectivos territorios de origen.
La Evaluación de Vinos de San Juan 2026 cerró su instancia técnica con una mediana global de calidad de entre 8 y 9 puntos sobre 10. Fueron analizadas 59 muestras de 18 bodegas, correspondientes a 17 variedades y cinco valles productivos. Malbec, Syrah y Cabernet Franc se destacaron entre los tintos, mientras los blancos consolidaron su crecimiento.
Entre 8 y 9 puntos sobre 10: esa fue la mediana global de calidad que alcanzaron los vinos sanjuaninos evaluados en la edición 2026. La conclusión dejó una fotografía bastante clara para la vitivinicultura provincial: pese a los desafíos climáticos, las bodegas lograron sostener una calidad elevada y perfiles cada vez más definidos según el valle de origen.
La evaluación reunió 59 muestras de 18 bodegas, 17 variedades y cinco valles productivos. El Malbec volvió a ocupar un lugar central entre los tintos, acompañado por Syrah, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Bonarda, Ancellotta y Tannat, mientras los blancos avanzaron con Sauvignon Blanc, Torrontés, Pinot Gris y Viognier.
Los números también acompañaron. Los blancos alcanzaron hasta 9 puntos en calidad de color y entre 8,75 y 9 en carácter varietal, mientras los tintos mostraron una mediana de 9 en intensidad cromática. El Malbec directamente clavó un 10 en color, una calificación que en cualquier libreta escolar hubiera terminado con foto en la heladera.
Pero el dato más relevante del informe aparece en la identidad territorial. Iglesia, Pedernal y Calingasta mostraron vinos asociados a mayor frescura, acidez natural y elegancia estructural, mientras Zonda y Tulum se destacaron por concentración cromática, madurez aromática y versatilidad técnica.
La evaluación también incorporó nuevas metodologías para describir aromas y fortalecer la base histórica de datos. El objetivo es que cada botella cuente con algo más que una buena puntuación: que también pueda explicar de qué rincón de San Juan salió.
La añada 2026 dejó una certeza bastante menos discutible que muchas catas de sobremesa: San Juan ya no solamente produce volumen; cada vez tiene más argumentos para hablar de calidad, variedad y territorio.