Un robo millonario alteró durante la madrugada de este lunes la tranquilidad del microcentro de San Juan. Dos delincuentes ingresaron a la joyería MyG, ubicada sobre calle Tucumán, entre avenida Ignacio de la Roza y Rivadavia, y se llevaron alhajas y más de 150 relojes en apenas cuatro minutos.
El hecho ocurrió después de la 1 de este lunes 3 de agosto. Según muestran las cámaras de seguridad del comercio, los autores actuaron encapuchados y utilizaron cascos y chalecos refractarios para ocultar su identidad.
Un robo ejecutado en cuatro minutos
Los delincuentes violentaron la cerradura superior de la puerta de blíndex del ingreso y lograron acceder al interior del establecimiento.
Aunque la alarma se activó casi inmediatamente, ambos se desplazaron con rapidez por el local y vaciaron las vitrinas. El botín estuvo compuesto por distintas alhajas y más de 150 relojes de plata y de alta gama.
Las primeras estimaciones ubican las pérdidas económicas en una cifra de entre $20 millones y $30 millones.
El comercio no tenía seguro contra robos
Desde la UFI de Delitos contra la Propiedad confirmaron que la joyería no contaba con cobertura de seguro contra robos.
Esta situación implica que el propietario deberá afrontar la totalidad de la pérdida de mercadería, lo que representa un fuerte impacto económico para el comercio.
Analizan cámaras y rastros
La investigación quedó a cargo del ayudante fiscal Pablo Quiroga. Las primeras tareas se concentraron en el levantamiento de rastros y huellas dentro del establecimiento violentado.
Los investigadores también analizan las grabaciones de los domos del CISEM instalados en la Peatonal y en las calles cercanas.
Las imágenes permitieron reconstruir durante las primeras horas parte del recorrido utilizado por los delincuentes para escapar. Hasta el momento no hay personas detenidas y la Policía continúa con la búsqueda de los responsables.
Dos delincuentes ingresaron durante la madrugada de este lunes 3 de agosto a la joyería MyG, ubicada en la Peatonal de San Juan, y sustrajeron alhajas y más de 150 relojes en apenas cuatro minutos. Las pérdidas fueron estimadas entre $20 millones y $30 millones. El comercio no tenía seguro contra robos y aún no hay detenidos.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La madrugada del microcentro sanjuanino ofreció una nueva demostración de eficiencia, aunque lamentablemente aplicada al rubro equivocado. Dos delincuentes necesitaron apenas cuatro minutos para ingresar a una joyería, vaciar vitrinas y retirarse con más de 150 relojes, una precisión temporal que habría despertado admiración en cualquier organismo acostumbrado a resolver un trámite simple en tres semanas hábiles.
Los autores llegaron encapuchados, con cascos y chalecos refractarios, una vestimenta diseñada para parecer trabajadores mientras realizaban una actividad que difícilmente figure en algún convenio colectivo. Tras violentar la cerradura superior de la puerta de blíndex, ingresaron al local y se desplazaron con rapidez, incluso después de que la alarma comenzara a sonar. El sistema cumplió con su tarea de advertir que estaban robando; impedirlo, evidentemente, pertenecía a otro departamento.
El botín incluyó alhajas y más de 150 relojes de plata y alta gama. Una colección suficiente para controlar simultáneamente todos los husos horarios del planeta, aunque los delincuentes parecían especialmente interesados en uno: el que les permitiera desaparecer antes de la llegada de la Policía.
Para el propietario, el golpe resultó todavía más severo porque el comercio no contaba con seguro contra robos. Así, la pérdida estimada entre $20 millones y $30 millones deberá ser afrontada sin cobertura, en una de esas circunstancias en las que la frase «el tiempo es dinero» abandona la metáfora y pasa directamente a integrar el expediente.
La investigación quedó concentrada en el levantamiento de rastros y en las cámaras del CISEM. Los registros permitieron reconstruir parte del recorrido de escape, mientras los responsables continúan prófugos. Por ahora, los únicos que llegaron puntualmente fueron los ladrones.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Un robo millonario alteró durante la madrugada de este lunes la tranquilidad del microcentro de San Juan. Dos delincuentes ingresaron a la joyería MyG, ubicada sobre calle Tucumán, entre avenida Ignacio de la Roza y Rivadavia, y se llevaron alhajas y más de 150 relojes en apenas cuatro minutos.
El hecho ocurrió después de la 1 de este lunes 3 de agosto. Según muestran las cámaras de seguridad del comercio, los autores actuaron encapuchados y utilizaron cascos y chalecos refractarios para ocultar su identidad.
Un robo ejecutado en cuatro minutos
Los delincuentes violentaron la cerradura superior de la puerta de blíndex del ingreso y lograron acceder al interior del establecimiento.
Aunque la alarma se activó casi inmediatamente, ambos se desplazaron con rapidez por el local y vaciaron las vitrinas. El botín estuvo compuesto por distintas alhajas y más de 150 relojes de plata y de alta gama.
Las primeras estimaciones ubican las pérdidas económicas en una cifra de entre $20 millones y $30 millones.
El comercio no tenía seguro contra robos
Desde la UFI de Delitos contra la Propiedad confirmaron que la joyería no contaba con cobertura de seguro contra robos.
Esta situación implica que el propietario deberá afrontar la totalidad de la pérdida de mercadería, lo que representa un fuerte impacto económico para el comercio.
Analizan cámaras y rastros
La investigación quedó a cargo del ayudante fiscal Pablo Quiroga. Las primeras tareas se concentraron en el levantamiento de rastros y huellas dentro del establecimiento violentado.
Los investigadores también analizan las grabaciones de los domos del CISEM instalados en la Peatonal y en las calles cercanas.
Las imágenes permitieron reconstruir durante las primeras horas parte del recorrido utilizado por los delincuentes para escapar. Hasta el momento no hay personas detenidas y la Policía continúa con la búsqueda de los responsables.
Dos delincuentes ingresaron durante la madrugada de este lunes 3 de agosto a la joyería MyG, ubicada en la Peatonal de San Juan, y sustrajeron alhajas y más de 150 relojes en apenas cuatro minutos. Las pérdidas fueron estimadas entre $20 millones y $30 millones. El comercio no tenía seguro contra robos y aún no hay detenidos.
La madrugada del microcentro sanjuanino ofreció una nueva demostración de eficiencia, aunque lamentablemente aplicada al rubro equivocado. Dos delincuentes necesitaron apenas cuatro minutos para ingresar a una joyería, vaciar vitrinas y retirarse con más de 150 relojes, una precisión temporal que habría despertado admiración en cualquier organismo acostumbrado a resolver un trámite simple en tres semanas hábiles.
Los autores llegaron encapuchados, con cascos y chalecos refractarios, una vestimenta diseñada para parecer trabajadores mientras realizaban una actividad que difícilmente figure en algún convenio colectivo. Tras violentar la cerradura superior de la puerta de blíndex, ingresaron al local y se desplazaron con rapidez, incluso después de que la alarma comenzara a sonar. El sistema cumplió con su tarea de advertir que estaban robando; impedirlo, evidentemente, pertenecía a otro departamento.
El botín incluyó alhajas y más de 150 relojes de plata y alta gama. Una colección suficiente para controlar simultáneamente todos los husos horarios del planeta, aunque los delincuentes parecían especialmente interesados en uno: el que les permitiera desaparecer antes de la llegada de la Policía.
Para el propietario, el golpe resultó todavía más severo porque el comercio no contaba con seguro contra robos. Así, la pérdida estimada entre $20 millones y $30 millones deberá ser afrontada sin cobertura, en una de esas circunstancias en las que la frase «el tiempo es dinero» abandona la metáfora y pasa directamente a integrar el expediente.
La investigación quedó concentrada en el levantamiento de rastros y en las cámaras del CISEM. Los registros permitieron reconstruir parte del recorrido de escape, mientras los responsables continúan prófugos. Por ahora, los únicos que llegaron puntualmente fueron los ladrones.