¿Qué es la Teoría de los Dos Demonios? Origen y críticas en la historia argentina

Redacción Cuyo News
7 min

La denominada Teoría de los Dos Demonios es un concepto político y sociológico que buscó explicar la violencia sistemática ocurrida en la Argentina durante la década de 1970 y principios de la de 1980. Esta narrativa sostiene que la sociedad argentina fue víctima de un enfrentamiento entre dos facciones extremistas: por un lado, la guerrilla revolucionaria (principalmente Montoneros y el ERP) y, por el otro, el terrorismo de Estado ejercido por las Fuerzas Armadas.

Origen y consolidación institucional

Aunque la idea de una «guerra interna» ya circulaba durante el gobierno de facto, la teoría adquirió estatus oficial durante la presidencia de Raúl Alfonsín en 1983. El objetivo político era fundamentar la persecución penal tanto de los jerarcas militares como de los líderes de las organizaciones armadas, buscando establecer un punto de equilibrio que permitiera la consolidación de la naciente democracia. El máximo exponente de esta visión quedó plasmado en el prólogo original del informe Nunca Más (1984), elaborado por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP).

En dicho texto, redactado bajo la supervisión de figuras como Ernesto Sabato, se afirmaba que la Argentina había sido asolada por dos terrorismos. Esta simetría servía para justificar los decretos de procesamiento a las cúpulas guerrilleras y, simultáneamente, el histórico Juicio a las Juntas de 1985. Para la administración alfonsinista, era imperativo demostrar que la ley caería sobre todo aquel que hubiera optado por la violencia, independientemente de su ideología.

Críticas y la asimetría del poder estatal

Con el paso de las décadas, organismos de derechos humanos y juristas especializados han cuestionado severamente esta equiparación. El argumento central de la crítica reside en la asimetría absoluta de recursos y responsabilidades: mientras que las organizaciones armadas cometieron delitos tipificados en el código penal, el Estado utilizó su monopolio de la fuerza, el presupuesto público y las instituciones para ejecutar un plan sistemático de exterminio, tortura y desaparición forzada.

Desde esta perspectiva, no puede existir una equivalencia moral o jurídica entre la insurgencia y un Estado que se vuelve delincuente. Esta distinción fue clave para la posterior calificación de los crímenes cometidos por la dictadura como delitos de lesa humanidad, los cuales, a diferencia de los delitos cometidos por civiles, son imprescriptibles según el derecho internacional.

La anulación en el nuevo siglo

A partir del año 2003, con la reapertura de los juicios por crímenes de la dictadura, el Estado argentino dio un giro hacia la noción de Terrorismo de Estado como paradigma único para explicar la represión. En 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, se incluyó un nuevo prólogo en las reediciones del informe «Nunca Más» que aclaraba que no era aceptable equiparar la violencia guerrillera con el accionar represivo del Estado, marcando el fin de la vigencia oficial de la Teoría de los Dos Demonios en el discurso institucional.

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