Estudiantes de cuarto grado de escuelas primarias, alumnos de cuarto año del nivel secundario y personas mayores del departamento de Santa Lucía realizaron la tradicional Promesa de Lealtad a la Bandera Argentina en un acto desarrollado en la plaza departamental, acompañado por autoridades provinciales y municipales, docentes y familias.
La ceremonia fue encabezada por el intendente Juan José Orrego, quien estuvo acompañado por el ministro de Familia y Desarrollo Humano, Carlos Platero; el secretario General de la Gobernación, Emilio Achem; el secretario de Estado de Seguridad y Orden Público, Enrique Delgado; y la subsecretaria de Planeamiento Educativo, Liliana Nollens, además de legisladores provinciales y nacionales.
Una jornada de compromiso y emoción
La Promesa de Lealtad a la Bandera constituye uno de los momentos más significativos del calendario escolar argentino. En esta oportunidad, cientos de estudiantes reafirmaron su compromiso con los valores representados por el principal símbolo patrio.
La actividad también contó con la participación de personas mayores, quienes renovaron su promesa en un gesto cargado de significado, fortaleciendo el vínculo con la identidad nacional y los principios que representa la enseña argentina.
El mensaje de Juan José Orrego
Durante su discurso, el intendente destacó la importancia de la fecha para quienes protagonizaron la ceremonia y aseguró que se trata de una experiencia que permanecerá en la memoria y en el corazón de cada uno de los participantes.
Asimismo, transmitió el saludo del gobernador Marcelo Orrego y de la ministra de Educación, Silvia Fuentes, quienes no pudieron asistir debido a compromisos de gestión relacionados con la búsqueda de recursos para la provincia.
El jefe comunal también invitó a reflexionar sobre el significado de la bandera y recordó el legado de Manuel Belgrano, resaltando el valor del símbolo patrio como elemento de unión para todos los argentinos.
La educación y el compromiso ciudadano
En su mensaje, Orrego destacó además el papel fundamental de la educación en la construcción de una sociedad más equitativa y con mayores oportunidades para las futuras generaciones.
También puso en valor el aporte cotidiano de los vecinos de Santa Lucía al desarrollo de la comunidad, subrayando que el crecimiento de la patria se construye a través del trabajo, el estudio y el compromiso de cada ciudadano.
La jornada contó con la presencia de autoridades provinciales y municipales, supervisores, directivos escolares, docentes y representantes de distintas instituciones. Las familias acompañaron a los estudiantes en una ceremonia cargada de emoción y orgullo, reafirmando los valores de identidad, pertenencia y compromiso que simboliza la Bandera Argentina.
Estudiantes de cuarto grado de escuelas primarias, alumnos de cuarto año del nivel secundario y personas mayores de Santa Lucía participaron de la Promesa de Lealtad a la Bandera Argentina. El acto se realizó en la plaza departamental y contó con la presencia de autoridades provinciales y municipales, además de familias y docentes que acompañaron una de las ceremonias más significativas del calendario escolar.
Hay fechas que logran algo poco frecuente: poner de acuerdo a estudiantes, docentes, funcionarios, familias y hasta al clima, que por unas horas parece firmar una tregua. La Promesa de Lealtad a la Bandera es una de ellas. No importa cuántos años pasen, siempre aparece ese instante en el que cientos de chicos descubren que la historia nacional ya no vive solamente en los manuales, sino también en una ceremonia donde todos intentan mantenerse serios mientras algún familiar busca desesperadamente el mejor ángulo para la foto.
En Santa Lucía, la plaza departamental se convirtió en escenario de uno de esos momentos que parecen repetirse generación tras generación, pero que nunca son exactamente iguales. Allí estuvieron los alumnos de cuarto grado, los jóvenes del nivel secundario y también personas mayores que decidieron renovar su compromiso con la bandera. Porque hay promesas que se hacen una sola vez y otras que vale la pena recordar de vez en cuando, especialmente cuando el paso de los años permite comprender mejor lo que significan.
La ceremonia reunió a autoridades, docentes y familias en una jornada atravesada por la emoción. Mientras algunos estudiantes repasaban mentalmente las palabras del acto y otros observaban con curiosidad el movimiento de las banderas, la plaza fue llenándose de aplausos, abrazos y celulares en alto. Una escena que probablemente Manuel Belgrano jamás imaginó, aunque seguramente habría entendido el entusiasmo.
Entre discursos, recuerdos y mensajes sobre el valor de la educación, el acto dejó una imagen que suele repetirse cada 20 de junio: distintas generaciones compartiendo un mismo símbolo. En tiempos donde las diferencias suelen ocupar los titulares, la bandera volvió a cumplir una de sus funciones más antiguas y más difíciles: reunir a personas de distintas edades, experiencias y realidades bajo una misma identidad.
