La interna de La Libertad Avanza sumó un nuevo capítulo después de que Patricia Bullrich convocara a diputados nacionales identificados con su conducción política a una reunión en sus oficinas del barrio porteño de Palermo.
El encuentro se produjo en medio de tensiones con sectores cercanos a Karina Milei y al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, por la distribución del poder y la coordinación de las decisiones dentro del oficialismo.
La reunión quedó registrada en una fotografía grupal que fue difundida en redes sociales por la diputada Sabrina Ajmechet, una de las legisladoras cercanas a Bullrich que también mantiene una fuerte identificación con el gobierno de Javier Milei.
La imagen fue interpretada en sectores del oficialismo como una demostración de la capacidad de convocatoria de Bullrich y del peso parlamentario de los dirigentes que responden a su espacio.
Desde su entorno sostienen que la senadora cuenta con 15 diputados alineados políticamente con ella dentro de una bancada libertaria de 95 integrantes.
Uno de sus allegados resumió esa posición: «La Libertad Avanza tiene 95 diputados pero hay 15 que responden a Patricia».
Y agregó: «son los diputados que hacen que el oficialismo sea primera minoría».
El planteo apunta a destacar la importancia de ese grupo para las votaciones legislativas y su capacidad potencial de influir en las negociaciones del Gobierno con otros bloques.
La reunión de Bullrich y el mensaje político a Martín Menem y Karina Milei
El encuentro fue interpretado como parte de las diferencias que mantienen dirigentes vinculados con Bullrich y sectores de la conducción nacional de La Libertad Avanza.
Uno de los principales focos de tensión es el vínculo con Martín Menem, a quien desde el bullrichismo cuestionan por sus intentos de intervenir en la organización política del oficialismo en el Senado.
En ese contexto, la reunión buscó fortalecer la coordinación entre los legisladores identificados con la exministra de Seguridad en ambas cámaras del Congreso.
Uno de los participantes explicó que «la idea es armarse bien para trabajar de forma coordinada entre los senadores y los diputados de Bullrich, hay que empezar a marcarles la cancha a Menem y Karina».
El mismo dirigente añadió: «No van a salir tan fácilmente las cosas como hasta ahora, se acabó el ‘sí, Karina'».
La advertencia refleja el malestar de una parte del espacio con el funcionamiento interno de la conducción libertaria.
Desde el punto de vista parlamentario, el grupo de diputados cercanos a Bullrich podría adquirir relevancia en votaciones ajustadas, especialmente cuando el oficialismo necesite reunir apoyos para aprobar proyectos o sostener decisiones del Poder Ejecutivo.
Sin embargo, la existencia de diferencias políticas no implica que esos legisladores hayan anunciado una ruptura formal con La Libertad Avanza ni que hayan decidido votar sistemáticamente contra el Gobierno.
En cuestiones como la defensa de vetos presidenciales o eventuales procedimientos de juicio político, el resultado dependerá de las mayorías constitucionales exigidas y del comportamiento del conjunto de los bloques parlamentarios.
Quiénes participaron de la reunión con Patricia Bullrich
Entre los legisladores que asistieron al encuentro estuvieron Sabrina Ajmechet, Silvana Giudici, Belén Avico, Alejandro Bongiovanni, Damián Arabia, María Luisa Estevarena, Verónica Razzini, Carlos Almena, Mariano Campero, Patricia Vásquez, Lorena Petrovich y Martín Matzkin.
También fueron mencionados entre los dirigentes vinculados con ese espacio Aníbal Tortoriello, de Río Negro, y los cordobeses Laura Rodríguez Machado y Luis Picat, quienes no participaron de la reunión.
En el caso de Tortoriello, el entorno de Bullrich contempla respaldar una eventual candidatura suya a gobernador de Río Negro.
La convocatoria incluyó además a otros dirigentes políticos, como el senador bonaerense y exintendente de Tres de Febrero Diego Valenzuela, el legislador porteño Juan Pablo Arenaza y Gerardo Milman.
La participación de Milman también marcó una aparición pública del dirigente, cuyo nombre había quedado involucrado en controversias relacionadas con las investigaciones sobre el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner.
La presencia de Ajmechet y Giudici resultó particularmente significativa por su cercanía con Bullrich y, al mismo tiempo, por su participación en el funcionamiento político de La Libertad Avanza.
La fotografía del encuentro adquirió así una dimensión que excedió la convocatoria en sí misma, al mostrar públicamente la existencia de un grupo de legisladores con vínculos políticos propios dentro del oficialismo.
El impacto en el Gobierno y las diferencias dentro de La Libertad Avanza
La reunión se desarrolló en una jornada en la que Karina Milei había suspendido un encuentro de la mesa política del oficialismo.
La explicación oficial estuvo relacionada con la presencia en Estados Unidos de Eduardo «Lule» Menem e Ignacio Devitt, quienes se encontraban en ese país por las elecciones legislativas.
En sectores del oficialismo circularon, sin embargo, interpretaciones según las cuales la suspensión también habría buscado evitar una profundización de las diferencias internas durante la ausencia de ambos funcionarios.
La convocatoria de Bullrich se produjo igualmente y generó repercusiones entre dirigentes de la Casa Rosada y de la bancada libertaria.
Un integrante del bloque de Diputados reconoció que «no hay mensajes en el chat de WhatsApp pero la mayoría está puteando a Patricia», en referencia al malestar que habría provocado la reunión.
Desde el sector cercano a la senadora, en cambio, algunos participantes buscaron presentar el encuentro como una instancia de organización política y respaldo al proyecto presidencial.
Uno de ellos sostuvo: «Todos los presentes entienden que Patricia está representando claramente ese 25% que la votó a ella en el 2023 y que ella es una aliada del gobierno desde el día siguiente de la elección y que va a seguir trabajando para sostener y ampliar esta representación porque es importante que el año próximo el gobierno reelija».
La declaración apunta a remarcar que el sector de Bullrich reivindica su identidad política sin plantear, al menos públicamente, un alejamiento del oficialismo.
Durante la reunión también se comentaron medidas económicas anunciadas por el ministro Luis Caputo, particularmente las destinadas a aliviar la situación de pequeñas y medianas empresas.
Una legisladora señaló que se había hablado de «lo bueno de las medidas que anunció Toto (Caputo) hoy».
Bullrich respaldó públicamente esas iniciativas y recordó que había reclamado medidas similares para el sector empresarial.
En sus redes sociales expresó: «el anuncio para aliviar la situación de las PyMEs es positivo, es mirarlas a la cara y decirles: queremos llegar antes de que sea tarde».
También sostuvo: «lo planteé durante mucho tiempo porque, con cada empresario que hablaba, nos repetía lo mismo: los embargos están matando a las empresas».
Pese a los intentos de moderar la interpretación del encuentro, algunos dirigentes identificados con Bullrich expresaron posiciones considerablemente más confrontativas.
Uno de los diputados manifestó: «¿Quieren ir solitos? Bueno, saquen el 51 por ciento de los votos solitos, que Dios, las Fuerzas del Cielo y Karina los junten pero no nos rompan más las pelotas».
El mismo legislador agregó: «nosotros no somos tibios, no somos larretistas ni del PRO, así que si quieren guerra van a tener guerra».
Las declaraciones reflejan la intensidad de las diferencias internas, aunque no constituyen por sí mismas una decisión parlamentaria de ruptura.
La disputa se desarrolla en un escenario en el que el Gobierno necesita sostener acuerdos legislativos para avanzar con su agenda y conservar respaldo en votaciones relevantes.
Por ahora, Bullrich mantiene su pertenencia al oficialismo y sus allegados reivindican el apoyo al presidente Javier Milei, mientras continúan las diferencias sobre el peso político de su sector y el papel de Karina Milei y Martín Menem en la conducción de La Libertad Avanza.
Patricia Bullrich reunió en sus oficinas de Palermo a diputados de La Libertad Avanza identificados con su sector, en medio de tensiones con Karina Milei y Martín Menem. El encuentro incluyó una fotografía difundida en redes sociales y declaraciones de legisladores que reivindicaron su peso parlamentario. Aunque algunos participantes ratificaron su respaldo al Gobierno, la reunión expuso diferencias sobre la conducción política del oficialismo.
La Libertad Avanza descubrió que una de las mayores amenazas para su tranquilidad parlamentaria podría encontrarse dentro de sus propias filas. Patricia Bullrich reunió a sus diputados en Palermo, organizó una fotografía grupal y consiguió que el oficialismo volviera a discutir quién conduce a quién. En la política argentina, una imagen puede valer más que mil palabras, especialmente cuando las mil palabras que vienen después incluyen advertencias sobre votaciones, mayorías y la posibilidad de que nadie consiga aprobar absolutamente nada.
La escena tuvo todos los ingredientes de una interna nacional: una dirigente con peso propio, un presidente de Diputados bajo presión, una secretaria general de la Presidencia en el centro de las disputas y legisladores obligados a demostrar que la unidad partidaria no les impide tener diferentes lealtades. El detalle es que todos pertenecen al mismo espacio político. La oposición, por una vez, pudo contemplar cómo el oficialismo desarrollaba una discusión parlamentaria sin necesidad de convocarla.
La fotografía fue difundida por Sabrina Ajmechet, una diputada identificada con Bullrich que también mantiene una fuerte adhesión al proyecto libertario. Una combinación que, en circunstancias normales, debería representar una ventaja política. Sin embargo, cuando las internas se intensifican, tener buenas relaciones con dos sectores puede transformarse en una especialidad de alto riesgo. Cada publicación exige calcular quién aparece, quién falta y quién podría interpretar una sonrisa como una declaración de independencia.
El número que sobrevoló la reunión fue quince. Según dirigentes cercanos a Bullrich, esa es la cantidad de diputados que responden a su conducción dentro de una bancada oficialista de 95 integrantes. La aritmética legislativa convierte entonces a una fotografía en algo más que un recuerdo de camaradería: permite recordar que las mayorías no se construyen solamente con discursos sobre la unidad, sino también con votos efectivos. Y que esos votos pertenecen a personas capaces de reunirse por separado.
Desde el entorno bullrichista aparecieron mensajes de fuerte malestar con Martín Menem y Karina Milei. Algunos dirigentes plantearon la necesidad de coordinar mejor el trabajo entre ambas cámaras y dejar de aceptar decisiones sin discusión. Otros, en cambio, intentaron reducir el alcance del encuentro y remarcaron que Bullrich continúa comprometida con el Gobierno. La convivencia de ambas interpretaciones produjo una de esas situaciones habituales en la política: una reunión puede ser presentada simultáneamente como una demostración de unidad y como una advertencia a quienes conducen.
El conflicto también incorporó una discusión sobre el futuro electoral y el papel de Bullrich dentro del oficialismo. Sus allegados reivindican el caudal político que la dirigente obtuvo en 2023 y su posterior alianza con Milei. El problema de fondo no parece ser solamente quién participa de las decisiones, sino cuánto margen conserva cada sector para influir en ellas. La respuesta todavía está abierta. Por ahora, la fotografía dejó una enseñanza bastante conocida en el Congreso: los bloques pueden compartir nombre, pero eso no significa que todos sus integrantes compartan necesariamente la misma agenda.
