La llegada del invierno impulsó la actividad de los gasistas matriculados de San Juan, con un incremento en los trabajos de mantenimiento, limpieza e instalación de calefactores. Sin embargo, desde el sector advirtieron que continúa disminuyendo la cantidad de nuevas conexiones domiciliarias de gas natural.
El secretario de la Asociación de Instaladores Sanitaristas, Agua, Gas y Afines (AISAGA), Horacio Correa, explicó que actualmente la mayor demanda está relacionada con la puesta a punto de artefactos que permanecieron varios meses sin uso.
«Hay bastante trabajo en lo que son limpieza de artefactos y calibración, además de la instalación de equipos nuevos para calefacción, ya sean calefactores infrarrojos, de tiro balanceado o tiro natural», señaló.
Menos conexiones de gas y más calefacción eléctrica
Correa indicó que durante este año se profundizó la caída de las nuevas conexiones de gas natural, una tendencia que atribuyó a las demoras en los trámites de habilitación.
«Cuando la gente tiene frío quiere resolverlo en el momento. Si no encuentra una respuesta rápida, termina recurriendo a otras alternativas energéticas», afirmó.
En ese contexto, destacó el crecimiento de la demanda de calefactores eléctricos, una tendencia que también había sido advertida por comercios sanjuaninos durante el otoño debido a su menor costo inicial y a la facilidad de instalación.
A pesar de este escenario, el dirigente aseguró que el aumento en los servicios de mantenimiento y reparación permite sostener la actividad del sector.
«Con la llegada del frío tenemos trabajo, no como quisiéramos, pero hay trabajo», sostuvo.
Cuánto cuesta mantener un calefactor
Según detalló Correa, el servicio de limpieza y calibración de un calefactor infrarrojo tiene actualmente un valor cercano a los $70.000, mientras que en los equipos de tiro balanceado el costo oscila entre $80.000 y $90.000.
El referente explicó que las tareas de instalación suelen ubicarse en valores similares debido a la complejidad del trabajo, que incluye la desinstalación, limpieza, revisión y posterior colocación del artefacto.
La importancia del mantenimiento preventivo
Desde AISAGA recomendaron realizar una limpieza y calibración anual de los equipos antes de utilizarlos durante la temporada invernal, ya que el tiempo sin funcionamiento favorece la acumulación de polvo, pelusas y suciedad.
Además, recordaron que durante los meses más fríos aumenta el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono, por lo que aconsejaron mantener los ambientes ventilados, verificar que la llama de los artefactos sea de color azul y evitar utilizar hornallas u hornos para calefaccionar espacios cerrados.
La llegada del invierno incrementó la demanda de mantenimiento e instalación de calefactores a gas en San Juan, aunque los gasistas matriculados advirtieron una caída en las nuevas conexiones domiciliarias de gas natural. Desde el sector atribuyen la situación a las demoras en los trámites y recomiendan realizar controles preventivos para evitar accidentes.
Cuando baja la temperatura, los calefactores vuelven a convertirse en las verdaderas celebridades de la casa. Pasan ocho meses colgados de la pared sin que nadie los mire y, de repente, todos esperan que funcionen como si hubieran entrenado durante el verano.
Ese momento marca el inicio de la temporada alta para los gasistas matriculados. Limpieza, calibración, reparaciones e instalaciones ocupan buena parte de la agenda. El problema aparece cuando la consulta deja de ser por un artefacto y pasa a ser por una conexión nueva de gas. Ahí el invierno corre bastante más rápido que los trámites.
Desde la Asociación de Instaladores Sanitaristas, Agua, Gas y Afines (AISAGA) explican que las nuevas conexiones domiciliarias vienen disminuyendo y que muchos usuarios terminan eligiendo calefactores eléctricos porque necesitan resolver el frío de inmediato. No necesariamente porque sean la opción preferida, sino porque el invierno rara vez acepta turnos administrativos.
Mientras tanto, los trabajos de mantenimiento sostienen la actividad del sector. Cada calefactor que estuvo meses sin uso acumula polvo, pelusas y suciedad que pueden afectar tanto su rendimiento como la seguridad. Lo que parece una simple limpieza termina siendo una revisión que puede evitar desde un consumo excesivo hasta una intoxicación por monóxido de carbono.
El frío siempre llega puntual. La prevención, en cambio, todavía sigue dependiendo de que alguien se acuerde antes de girar la perilla.
