El Gobierno nacional modificó el esquema de apoyo a la industria audiovisual con la creación del Programa de Innovación Audiovisual (PIA), una iniciativa que reemplaza la entrega directa de fondos por el acceso a tecnología, infraestructura y servicios especializados. La medida fue formalizada por el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) mediante la Resolución 515/2026, publicada en el Boletín Oficial de este miércoles 8 de julio.

La iniciativa busca atender uno de los principales desafíos del sector: el elevado costo de incorporar tecnologías de última generación, indispensables para competir en un mercado audiovisual cada vez más exigente.

Acceso a tecnología en lugar de transferencias

El programa tendrá una vigencia inicial de 36 meses y funcionará mediante convocatorias públicas en las que se seleccionarán proyectos audiovisuales. Los beneficiarios accederán a infraestructura, equipamiento, producción virtual, composición digital, animación, efectos visuales, posproducción, servicios profesionales especializados y actividades de capacitación y actualización técnica.

La principal diferencia respecto de otros mecanismos de fomento es que no habrá transferencias directas de dinero. El apoyo será exclusivamente en especie, mediante el acceso a bienes, instalaciones, herramientas tecnológicas y servicios contratados para desarrollar cada proyecto.

La resolución todavía no establece el presupuesto total del programa ni el monto máximo que podrá recibir cada iniciativa. Esas definiciones, junto con las categorías, los beneficiarios y los recursos disponibles, serán fijadas en futuras convocatorias.

Una industria atravesada por el cambio tecnológico

El ENACOM sostiene que la transformación del negocio audiovisual exige inversiones crecientes en tecnologías como la producción virtual, la animación, la composición digital y los efectos visuales. Estas herramientas permiten mejorar la competitividad de las productoras argentinas y ampliar sus posibilidades de participar en proyectos internacionales, aunque representan inversiones de difícil acceso para empresas de menor escala.

Según el organismo, la falta de infraestructura especializada y de equipamiento limita tanto la calidad de las producciones como la capacidad del sector para competir en nuevos mercados. El objetivo del programa es contribuir a reducir esa brecha tecnológica.

Quiénes podrán participar

El ENACOM aún no definió un listado definitivo de beneficiarios. Cada convocatoria establecerá qué perfiles podrán presentarse, las condiciones de inscripción, las categorías de proyectos y los recursos disponibles.

Entre los aspectos que todavía deberán precisarse figura si el programa estará orientado principalmente a pequeñas y medianas productoras, realizadores independientes, cooperativas, universidades, estudios de animación, empresas de contenidos digitales u otros actores de la actividad audiovisual.

Los proyectos serán evaluados por una comisión que analizará cuatro criterios obligatorios: consistencia interna, factibilidad, magnitud y proyección, originalidad y creatividad con énfasis innovador. Cada convocatoria podrá incorporar requisitos adicionales y establecer puntajes mínimos. Las decisiones de la Comisión Evaluadora serán inapelables.

Los proyectos seleccionados deberán suscribir un convenio con el ENACOM, donde se establecerán los recursos asignados, los plazos de ejecución, las obligaciones técnicas y administrativas y los mecanismos de seguimiento. Además, el organismo podrá exigir garantías para asegurar el cumplimiento de las condiciones aprobadas.

Financiamiento y funcionamiento del programa

El PIA funcionará dentro del Fondo para la Promoción de Proyectos Audiovisuales (FOPROA), reglamentado por el ENACOM durante 2026 y diseñado para reemplazar el esquema del anterior FOMECA con un alcance más amplio.

Los recursos provienen de los gravámenes que pagan los titulares de servicios de comunicación audiovisual y de registros de señales. La Ley 26.522 establece que el 10% de lo recaudado debe destinarse a proyectos y mecanismos de apoyo para el sector.

El FOPROA contempla distintas modalidades de asistencia, como acceso a infraestructura, capacitación, aportes económicos no reembolsables y otros mecanismos que podrán definirse según cada programa. En el caso del PIA, el Gobierno optó exclusivamente por prestaciones en especie.

Oportunidades para proveedores tecnológicos

La implementación del programa también podría generar oportunidades para empresas proveedoras de tecnología y servicios audiovisuales. Para poner a disposición de los proyectos seleccionados el equipamiento y la infraestructura previstos, el ENACOM deberá realizar las contrataciones correspondientes.

La resolución no identifica empresas ni define el mecanismo específico que se utilizará para esas contrataciones, aunque el esquema abre la posibilidad de participación para proveedores de equipamiento audiovisual, software especializado, estudios de producción virtual, firmas dedicadas a la animación, efectos visuales, almacenamiento de imágenes y servicios de posproducción.

Control, seguimiento y auditorías

La Dirección Nacional de Control y Fiscalización del ENACOM será la encargada de supervisar la ejecución de los proyectos. Al no existir transferencias directas de fondos, la rendición estará centrada principalmente en aspectos técnicos.

Los beneficiarios deberán acreditar que los equipos, instalaciones, herramientas y servicios asignados fueron utilizados conforme a los objetivos aprobados. Las convocatorias también podrán prever auditorías técnicas y financieras, controles documentales y certificaciones independientes.

Además, el organismo podrá difundir las producciones desarrolladas con apoyo del programa, siempre sin fines comerciales y sin generar pagos adicionales para autores o productores.

Las definiciones que aún faltan

Aunque el Programa de Innovación Audiovisual establece el marco general de funcionamiento, todavía quedan aspectos centrales por resolver. La resolución no informa el presupuesto disponible, no determina cuántos proyectos podrán ser seleccionados ni fija un monto máximo por iniciativa.

Esas definiciones dependerán de las convocatorias que el ENACOM publique en los próximos meses. El programa tendrá una vigencia inicial de tres años, con posibilidad de prórroga o de finalización anticipada si se agotan los recursos.

El nuevo esquema propone reemplazar la transferencia directa de fondos por el acceso a tecnología y servicios especializados. Su alcance efectivo dependerá de los recursos que finalmente se asignen, el perfil de los beneficiarios y la infraestructura tecnológica que logre ponerse a disposición de la industria audiovisual.