La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) inició una auditoría integral sobre el Centro Emisor de Licencias (CEL) de la Municipalidad de Neuquén luego de que se conociera una investigación judicial por la presunta emisión de licencias de conducir apócrifas.
La causa comenzó cuando se detectó un carnet de conducir que no pudo ser validado mediante los sistemas oficiales. A partir de esa irregularidad, efectivos especializados llevaron adelante una investigación junto al Ministerio Público Fiscal para determinar el alcance de la maniobra.
Una auditoría para revisar todo el sistema
Como parte de la intervención, agentes fiscalizadores de la ANSV realizaron una auditoría integral que continuará durante los próximos días con el objetivo de relevar información, verificar los procedimientos administrativos y reunir pruebas que contribuyan al esclarecimiento de los hechos.
En paralelo, el organismo nacional informó que puso a disposición del municipio todos los recursos técnicos y operativos necesarios para garantizar el funcionamiento del Centro Emisor y el cumplimiento de los estándares establecidos por el Sistema Nacional de Licencias de Conducir.
En las últimas horas, la ANSV confirmó que se encuentra «colaborando activamente con las autoridades locales y la Justicia para contribuir al esclarecimiento del caso».
Además, como parte de la auditoría, solicitó formalmente al Centro Emisor una copia de la denuncia penal presentada, información sobre una eventual pérdida o sustracción de equipamiento provisto por el organismo y la documentación relacionada con las bajas administrativas del personal involucrado en la investigación.
Allanamientos y personas demoradas
De acuerdo con la investigación, durante las primeras averiguaciones surgieron elementos que permitieron avanzar sobre una presunta organización dedicada a ofrecer licencias de conducir sin cumplir los requisitos legales, utilizando comunicaciones telefónicas y transferencias bancarias como parte de la operatoria.
En el marco de tres allanamientos realizados en distintos domicilios de la ciudad de Neuquén, la Policía secuestró doce teléfonos celulares, una tablet, un router, documentación de interés para la causa, nueve licencias nacionales de conducir y sellos aclaratorios que, según la investigación, habrían sido utilizados en la maniobra.
Asimismo, cuatro personas fueron demoradas y trasladadas a una dependencia policial para cumplir con las diligencias procesales correspondientes, quedando a disposición de la Fiscalía que interviene en el expediente.
Qué consecuencias tiene utilizar una licencia falsa
La Agencia Nacional de Seguridad Vial recordó que circular con una licencia de conducir adulterada o apócrifa constituye un delito y no una simple infracción administrativa.
Quienes sean detectados durante un control vial utilizando este tipo de documentación pueden enfrentar una causa penal por uso de documento público falso, además de multas económicas y la retención inmediata del vehículo.
El organismo indicó que existen diversos elementos de seguridad para verificar la autenticidad de un carnet de conducir, entre ellos:
- Datos personales completos del titular.
- Número de insumo único asignado por el Sistema Nacional de Licencias de Conducir (SINALIC).
- Tinte ultravioleta visible en ambas caras del documento.
- Código de seguridad individual.
Según la ANSV, estos mecanismos permiten dificultar la falsificación de las licencias y facilitar la detección de documentos adulterados durante los controles viales.
La Agencia Nacional de Seguridad Vial audita el Centro Emisor de Licencias de la Municipalidad de Neuquén tras detectarse una presunta maniobra de emisión de licencias de conducir falsas. La investigación comenzó luego de que un carnet no pudiera validarse en los sistemas oficiales y derivó en allanamientos, secuestro de documentación y cuatro personas demoradas.
Todo empezó porque una licencia de conducir no pasó el control del sistema. Un pedazo de plástico hizo más preguntas que una auditoría completa. Si el carnet no existe para la base de datos, manejar deja de ser el problema menor.
La promesa de digitalizar el Estado siempre viene envuelta en palabras como «trazabilidad», «seguridad» y «controles». Después aparece un carnet que nadie emitió, pero alguien cobró. Es como comprar una entrada para un recital y descubrir que el escenario también era alquilado.
Las primeras averiguaciones hablaron de una organización que ofrecía licencias sin exámenes ni requisitos legales. La receta incluía teléfonos, transferencias bancarias y sellos. La burocracia encontró finalmente la manera de funcionar con velocidad, siempre que el trámite no fuera por la ventanilla oficial.
Los allanamientos dejaron doce celulares, una tablet, un router, documentación, nueve licencias nacionales de conducir y sellos que, según la investigación, eran parte de la maniobra. El kit parecía la oficina de un gestor llevado al extremo: faltaba únicamente el dispenser de agua para recibir al próximo cliente.
Mientras tanto, la Agencia Nacional de Seguridad Vial desembarcó en el Centro Emisor de Licencias para revisar procedimientos, pedir documentación y colaborar con la Justicia. Porque cuando un sistema diseñado para certificar que alguien sabe conducir termina certificando cualquier cosa, el problema ya no es administrativo. Es que el volante empieza a depender más de un contacto que de un examen.
La ironía es que una licencia falsa puede abrir una causa penal mucho más rápido que una licencia verdadera abre una ventanilla pública. Hay trámites que tardan meses. Los escándalos suelen tener atención preferencial.
Al final, el carnet decía que la persona estaba habilitada para manejar. Lo que todavía intenta averiguar la Justicia es quién estaba habilitado para imprimirlo.