La liquidación de una Obligación Negociable de una empresa permitió que el Banco Central concretara este martes la mayor compra diaria de divisas durante la gestión del presidente Javier Milei, por un total de USD 532 millones.
El ingreso extraordinario de dólares, sin embargo, no alcanzó para modificar el comportamiento de los títulos públicos. El riesgo país continuó sin perforar el piso de los 400 puntos, uno de los principales objetivos del equipo económico para avanzar hacia una nueva emisión internacional de deuda.
La disponibilidad de divisas en el mercado oficial de cambios también se reflejó en los segmentos financieros, donde se registraron operaciones de dolarización por más de USD 507,9 millones.
De ese total, USD 303,7 millones correspondieron a operaciones mediante dólar MEP, que permiten acreditar los fondos en cuentas locales, y USD 204,2 millones al contado con liquidación, utilizado para transferir las divisas fuera del país.
El dólar bajó ante la sobreoferta de divisas
El equipo económico encabezado por el presidente Milei, el ministro Luis Caputo y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, aprovechó la mayor disponibilidad de dólares para reducir el valor de las distintas cotizaciones.
El dólar mayorista cerró a $1.471,50, mientras que el minorista finalizó en $1.495. El MEP terminó la jornada en $1.507,50 y el contado con liquidación alcanzó los $1.558, con retrocesos promedio del 0,7%.
Durante las últimas dos semanas, la administración libertaria difundió una serie de anuncios económicos positivos con el objetivo de mejorar la cotización de los títulos públicos, reducir el riesgo país y acercar a la Argentina a los mercados internacionales de deuda.
El primer anuncio fue la presentación de un programa financiero que, aunque despertó algunas dudas, garantizaría el flujo de divisas necesario para afrontar los vencimientos del resto del año y de 2027. El esquema, no obstante, no incorporó las necesidades del Banco Central ni las correspondientes a la demanda privada.
Posteriormente, el Gobierno anunció la visita a Buenos Aires de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, quien expresaría su respaldo al programa económico.
También se comunicó la obtención de créditos de entidades financieras por USD 3.200 millones, depositados directamente en el Bank of New York Mellon para cumplir con el pago a bonistas, que demandó aproximadamente USD 4.300 millones.
En paralelo, Milei anticipó una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central destinada a limitar su función a garantizar la estabilidad del peso. La iniciativa genera dudas entre representantes del sector privado, aunque el Ejecutivo considera que permitiría ampliar la apertura del mercado financiero.
El mercado no respondió como esperaba el Gobierno
La publicación del Índice de Precios al Consumidor de junio, que se ubicó por debajo del 2% por primera vez desde septiembre del año pasado, era el último dato que esperaba la administración libertaria para generar una mayor corriente de compra de activos argentinos.
La inflación acumulada durante los últimos 12 meses, sin embargo, registró una leve suba. Además, la mejora de los flujos hacia los mercados emergentes no se trasladó completamente a la Argentina.
Durante junio, los mercados emergentes, con excepción de China, registraron salidas de capitales en activos de renta variable, compensadas por ingresos destinados a la compra de deuda soberana.
Ese comportamiento no se replicó en el mercado local debido a la imposibilidad del Gobierno de emitir deuda en los mercados internacionales y atraer nuevas divisas por esa vía.
Al mismo tiempo, las emisiones de deuda de provincias y empresas, que habían constituido una de las principales fuentes de dólares durante la primera mitad del año, comenzaron a mostrar señales de agotamiento en junio.
La tendencia se profundizó durante la primera quincena de julio, período en el que se registraron colocaciones en el mercado local por USD 250 millones y no se informaron operaciones en el exterior, en un contexto de menor interés por la deuda argentina.
El Gobierno buscará colocar el bono AO29
La Secretaría de Finanzas anunció que este miércoles intentará colocar el bono en dólares AO29 por hasta USD 2.000 millones.
La operación competirá con emisiones privadas previstas para los próximos días. Vista anunció una colocación por USD 75 millones, mientras que Petroquímica Comodoro Rivadavia proyecta emitir deuda por USD 350 millones.
La compra extraordinaria realizada por el Banco Central fue atribuida a la liquidación de dólares provenientes de una Obligación Negociable. Aunque no pudo identificarse a la empresa involucrada, se estimó que debió vender las divisas para cumplir con los plazos reglamentarios de liquidación.
El cumplimiento de esos plazos le permitiría posteriormente acceder nuevamente al mercado para adquirir los dólares necesarios para afrontar los servicios de esa deuda.
Durante julio, el sistema financiero alcanzó el mayor nivel de actividad del año en el mercado de moneda extranjera. Los depósitos privados crecieron hasta nuevos máximos, mientras continuó la expansión del crédito en dólares iniciada en abril.
La liquidez bancaria también aumentó debido a que el crecimiento de los depósitos superó al de los préstamos durante buena parte del mes.
Según el análisis del Grupo Moneda, Desarrollo y Equidad (MDE), el sistema financiero mantiene elevados niveles de solvencia en moneda extranjera y conserva capacidad para continuar ampliando el financiamiento en dólares, dentro de un proceso de remonetización en esa moneda.
El Banco Central compró este martes USD 532 millones, la mayor adquisición diaria de divisas durante la gestión de Javier Milei, impulsada por la liquidación de una Obligación Negociable. Pese al ingreso extraordinario de dólares y a la baja de las cotizaciones cambiarias, el riesgo país permaneció por encima de los 400 puntos.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El Banco Central encontró USD 532 millones en el mercado y los compró con la velocidad de quien ve el último paquete de yerba antes de un aumento. Fue la mayor adquisición diaria de la gestión de Javier Milei, una cifra capaz de alegrar a cualquier autoridad monetaria durante algunos minutos, exactamente hasta que alguien volvió a mirar el riesgo país y descubrió que seguía instalado sobre los 400 puntos, con la serenidad de un huésped que ya pidió la contraseña del wifi.
La liquidación de una Obligación Negociable aportó una montaña de divisas y permitió que el equipo económico bajara las cotizaciones del dólar. Luis Caputo y Santiago Bausili aprovecharon la sobreoferta como quien abre todas las ventanas después de meses de encierro: el mayorista cerró a $1.471,50 y el minorista a $1.495, mientras los dólares financieros también retrocedieron. El mercado, sin embargo, recibió la noticia con esa expresión inescrutable que combina cálculo, sospecha y una planilla de Excel con 47 pestañas.
Durante las últimas semanas, el Gobierno desplegó una sucesión de anuncios positivos: programa financiero, apoyo del FMI, créditos internacionales, pago a bonistas, reforma del Banco Central e inflación debajo del 2%. Una ofensiva comunicacional comparable con arrojarle todos los amuletos disponibles al riesgo país para convencerlo de bajar. El indicador, fiel a su naturaleza, respondió manteniéndose donde estaba, porque los mercados también practican el antiguo arte de escuchar promesas mientras preguntan dónde están los dólares.
El problema es que la emisión de deuda provincial y corporativa, una de las principales fuentes de divisas durante la primera mitad del año, comenzó a perder fuerza. El Gobierno busca ahora colocar hasta USD 2.000 millones mediante el bono AO29, mientras las empresas preparan sus propias emisiones. Será una competencia por capitales en la que todos llevarán presentaciones impecables y el inversor internacional conservará el privilegio de observarlas desde una prudente distancia.
La jornada dejó reservas reforzadas, dólares más baratos y una señal favorable para el sistema financiero, que muestra depósitos y créditos en moneda extranjera en expansión. También dejó intacta la principal obsesión oficial: perforar los 400 puntos de riesgo país y regresar al mercado internacional. Por ahora, el Gobierno acumuló buenas noticias, discursos, respaldos y USD 532 millones. Sólo falta que el mercado se emocione, una tarea históricamente más compleja que conseguir que una planilla fiscal cierre sin notas al pie.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La liquidación de una Obligación Negociable de una empresa permitió que el Banco Central concretara este martes la mayor compra diaria de divisas durante la gestión del presidente Javier Milei, por un total de USD 532 millones.
El ingreso extraordinario de dólares, sin embargo, no alcanzó para modificar el comportamiento de los títulos públicos. El riesgo país continuó sin perforar el piso de los 400 puntos, uno de los principales objetivos del equipo económico para avanzar hacia una nueva emisión internacional de deuda.
La disponibilidad de divisas en el mercado oficial de cambios también se reflejó en los segmentos financieros, donde se registraron operaciones de dolarización por más de USD 507,9 millones.
De ese total, USD 303,7 millones correspondieron a operaciones mediante dólar MEP, que permiten acreditar los fondos en cuentas locales, y USD 204,2 millones al contado con liquidación, utilizado para transferir las divisas fuera del país.
El dólar bajó ante la sobreoferta de divisas
El equipo económico encabezado por el presidente Milei, el ministro Luis Caputo y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, aprovechó la mayor disponibilidad de dólares para reducir el valor de las distintas cotizaciones.
El dólar mayorista cerró a $1.471,50, mientras que el minorista finalizó en $1.495. El MEP terminó la jornada en $1.507,50 y el contado con liquidación alcanzó los $1.558, con retrocesos promedio del 0,7%.
Durante las últimas dos semanas, la administración libertaria difundió una serie de anuncios económicos positivos con el objetivo de mejorar la cotización de los títulos públicos, reducir el riesgo país y acercar a la Argentina a los mercados internacionales de deuda.
El primer anuncio fue la presentación de un programa financiero que, aunque despertó algunas dudas, garantizaría el flujo de divisas necesario para afrontar los vencimientos del resto del año y de 2027. El esquema, no obstante, no incorporó las necesidades del Banco Central ni las correspondientes a la demanda privada.
Posteriormente, el Gobierno anunció la visita a Buenos Aires de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, quien expresaría su respaldo al programa económico.
También se comunicó la obtención de créditos de entidades financieras por USD 3.200 millones, depositados directamente en el Bank of New York Mellon para cumplir con el pago a bonistas, que demandó aproximadamente USD 4.300 millones.
En paralelo, Milei anticipó una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central destinada a limitar su función a garantizar la estabilidad del peso. La iniciativa genera dudas entre representantes del sector privado, aunque el Ejecutivo considera que permitiría ampliar la apertura del mercado financiero.
El mercado no respondió como esperaba el Gobierno
La publicación del Índice de Precios al Consumidor de junio, que se ubicó por debajo del 2% por primera vez desde septiembre del año pasado, era el último dato que esperaba la administración libertaria para generar una mayor corriente de compra de activos argentinos.
La inflación acumulada durante los últimos 12 meses, sin embargo, registró una leve suba. Además, la mejora de los flujos hacia los mercados emergentes no se trasladó completamente a la Argentina.
Durante junio, los mercados emergentes, con excepción de China, registraron salidas de capitales en activos de renta variable, compensadas por ingresos destinados a la compra de deuda soberana.
Ese comportamiento no se replicó en el mercado local debido a la imposibilidad del Gobierno de emitir deuda en los mercados internacionales y atraer nuevas divisas por esa vía.
Al mismo tiempo, las emisiones de deuda de provincias y empresas, que habían constituido una de las principales fuentes de dólares durante la primera mitad del año, comenzaron a mostrar señales de agotamiento en junio.
La tendencia se profundizó durante la primera quincena de julio, período en el que se registraron colocaciones en el mercado local por USD 250 millones y no se informaron operaciones en el exterior, en un contexto de menor interés por la deuda argentina.
El Gobierno buscará colocar el bono AO29
La Secretaría de Finanzas anunció que este miércoles intentará colocar el bono en dólares AO29 por hasta USD 2.000 millones.
La operación competirá con emisiones privadas previstas para los próximos días. Vista anunció una colocación por USD 75 millones, mientras que Petroquímica Comodoro Rivadavia proyecta emitir deuda por USD 350 millones.
La compra extraordinaria realizada por el Banco Central fue atribuida a la liquidación de dólares provenientes de una Obligación Negociable. Aunque no pudo identificarse a la empresa involucrada, se estimó que debió vender las divisas para cumplir con los plazos reglamentarios de liquidación.
El cumplimiento de esos plazos le permitiría posteriormente acceder nuevamente al mercado para adquirir los dólares necesarios para afrontar los servicios de esa deuda.
Durante julio, el sistema financiero alcanzó el mayor nivel de actividad del año en el mercado de moneda extranjera. Los depósitos privados crecieron hasta nuevos máximos, mientras continuó la expansión del crédito en dólares iniciada en abril.
La liquidez bancaria también aumentó debido a que el crecimiento de los depósitos superó al de los préstamos durante buena parte del mes.
Según el análisis del Grupo Moneda, Desarrollo y Equidad (MDE), el sistema financiero mantiene elevados niveles de solvencia en moneda extranjera y conserva capacidad para continuar ampliando el financiamiento en dólares, dentro de un proceso de remonetización en esa moneda.
El Banco Central compró este martes USD 532 millones, la mayor adquisición diaria de divisas durante la gestión de Javier Milei, impulsada por la liquidación de una Obligación Negociable. Pese al ingreso extraordinario de dólares y a la baja de las cotizaciones cambiarias, el riesgo país permaneció por encima de los 400 puntos.
El Banco Central encontró USD 532 millones en el mercado y los compró con la velocidad de quien ve el último paquete de yerba antes de un aumento. Fue la mayor adquisición diaria de la gestión de Javier Milei, una cifra capaz de alegrar a cualquier autoridad monetaria durante algunos minutos, exactamente hasta que alguien volvió a mirar el riesgo país y descubrió que seguía instalado sobre los 400 puntos, con la serenidad de un huésped que ya pidió la contraseña del wifi.
La liquidación de una Obligación Negociable aportó una montaña de divisas y permitió que el equipo económico bajara las cotizaciones del dólar. Luis Caputo y Santiago Bausili aprovecharon la sobreoferta como quien abre todas las ventanas después de meses de encierro: el mayorista cerró a $1.471,50 y el minorista a $1.495, mientras los dólares financieros también retrocedieron. El mercado, sin embargo, recibió la noticia con esa expresión inescrutable que combina cálculo, sospecha y una planilla de Excel con 47 pestañas.
Durante las últimas semanas, el Gobierno desplegó una sucesión de anuncios positivos: programa financiero, apoyo del FMI, créditos internacionales, pago a bonistas, reforma del Banco Central e inflación debajo del 2%. Una ofensiva comunicacional comparable con arrojarle todos los amuletos disponibles al riesgo país para convencerlo de bajar. El indicador, fiel a su naturaleza, respondió manteniéndose donde estaba, porque los mercados también practican el antiguo arte de escuchar promesas mientras preguntan dónde están los dólares.
El problema es que la emisión de deuda provincial y corporativa, una de las principales fuentes de divisas durante la primera mitad del año, comenzó a perder fuerza. El Gobierno busca ahora colocar hasta USD 2.000 millones mediante el bono AO29, mientras las empresas preparan sus propias emisiones. Será una competencia por capitales en la que todos llevarán presentaciones impecables y el inversor internacional conservará el privilegio de observarlas desde una prudente distancia.
La jornada dejó reservas reforzadas, dólares más baratos y una señal favorable para el sistema financiero, que muestra depósitos y créditos en moneda extranjera en expansión. También dejó intacta la principal obsesión oficial: perforar los 400 puntos de riesgo país y regresar al mercado internacional. Por ahora, el Gobierno acumuló buenas noticias, discursos, respaldos y USD 532 millones. Sólo falta que el mercado se emocione, una tarea históricamente más compleja que conseguir que una planilla fiscal cierre sin notas al pie.