Lorenzo Oreste Manera, de 74 años y a un día de cumplir 75, y su esposa Sara Noemí Bengoa, de 80, murieron tras un choque múltiple ocurrido el martes 14 de julio alrededor de las 13 en el kilómetro 705 de la ruta nacional 35, a la altura del paraje La Ensenada, entre Holmberg y San Basilio, en el sur de la provincia de Córdoba.
Cuando los equipos de emergencia llegaron al lugar encontraron un escenario de gran destrucción, con restos de carrocería y pertenencias esparcidas sobre la calzada. Dentro del Toyota Corolla Cross en el que se trasladaba el matrimonio se hallaban ambos sin vida.
Cómo ocurrió el choque
Además del vehículo de las víctimas, en el siniestro estuvieron involucrados tres camiones y una camioneta Ford Ranger. Según relató José, uno de los camioneros que participó del hecho, el conductor del Toyota habría intentado realizar un sobrepaso mientras cruzaba el puente sobre el arroyo Corralito, momento en el que se produjo la colisión múltiple.
Entre los vehículos involucrados había un Mercedes-Benz 1134, un Volkswagen 19-320 y un Mercedes-Benz 710 que transportaba agua y soda. Las circunstancias del accidente continúan siendo materia de investigación.
Una vida dedicada al servicio
La muerte del matrimonio provocó una profunda conmoción en Villa La Angostura, donde ambos desarrollaron una extensa trayectoria vinculada al servicio público.
El exintendente Hugo «Tano» Panessi recordó que Manera, nacido en Córdoba, llegó a la localidad proveniente de Rincón de los Sauces y se desempeñó como director del Hospital Dr. Oscar Arraiz. Además de su tarea médica, fue presidente del Movimiento Popular Neuquino (MPN).
«Se vinieron cuando la Villa no era nada. El Gordo fue presidente del Movimiento Popular Neuquino (MPN) y no solamente se destacó como médico, sino como dirigente social, acompañando en la alegría de los partos y también en la partida de los vecinos, era muy humano», recordó Panessi.
Quienes trabajaron junto a Manera lo definieron como un médico generalista que atendía desde partos hasta fracturas y problemas cardíacos. También destacaron su capacidad de gestión al frente del hospital y su preocupación tanto por la salud como por las condiciones sociales de los pacientes.
El legado de Sara Bengoa
Sara Bengoa desarrolló una extensa carrera como docente y directora de la Escuela N° 104, la única institución educativa de Villa La Angostura en sus primeros años. También estuvo al frente del hogar de ancianos y participó como actriz en producciones teatrales locales.
«Participaba como actriz en obras de teatro locales, era muy respetada y honesta, marcó un hito importante en el sistema educativo», destacó Panessi.
Tras conocerse la tragedia, la Municipalidad de Villa La Angostura expresó «su profundo pesar» y resaltó que el compromiso, la vocación de servicio y la calidad humana de Manera dejaron una huella imborrable en la comunidad.
En el mismo comunicado, el municipio señaló que «Sara Bengoa será recordada por su destacada labor como docente, especialmente en la Escuela N° 104, donde acompañó la formación de numerosas generaciones de angosturenses. Su calidez, dedicación y profundo compromiso con la educación y con la comunidad permanecerán en la memoria de todos».
Además, destacó que «Ambos compartieron una vida marcada por el servicio, la solidaridad y la permanente participación en instituciones intermedias, trabajando siempre con generosidad y amor por el prójimo».
La despedida
Los restos de Lorenzo Manera y Sara Bengoa serán despedidos este viernes desde las 12 en el salón de la Mutual Policial. El sepelio está previsto para las 18 en el cementerio de Villa La Angostura, donde familiares, amigos y vecinos les darán el último adiós.
Lorenzo Oreste Manera, médico jubilado y exdirector del Hospital de Villa La Angostura, y su esposa Sara Noemí Bengoa, exdocente y directora de la Escuela N° 104, murieron en un choque múltiple ocurrido el 14 de julio sobre la ruta nacional 35, en el sur de Córdoba. El siniestro involucró tres camiones, una camioneta y el vehículo en el que viajaba la pareja, cuya muerte generó una profunda conmoción en la comunidad neuquina.
Un puente, cinco vehículos y una maniobra que terminó de la peor manera. En cuestión de segundos, una ruta del sur cordobés pasó de ser un tramo más del viaje a convertirse en el escenario de una tragedia que dejó dos muertos y una comunidad entera de luto.
Hay lugares donde el margen de error es tan angosto como una banquina. Un puente no negocia centímetros, del mismo modo que una fila en el banco no negocia el turno o un semáforo en rojo no acepta interpretaciones creativas. La física suele tener menos paciencia que cualquier inspector de tránsito.
La noticia golpeó con fuerza a Villa La Angostura porque no se trató solamente de dos vecinos. Lorenzo Manera había atendido generaciones enteras como médico, desde partos hasta emergencias, mientras que Sara Bengoa había acompañado la formación de cientos de estudiantes y también participó activamente en distintas instituciones locales. Cuando quienes dedicaron décadas a construir una comunidad ya no están, el vacío no se mide en estadísticas sino en historias compartidas.
El choque ocurrió en la ruta nacional 35, a la altura del arroyo Corralito, y la investigación busca establecer con precisión cómo se desencadenó la secuencia que involucró a tres camiones, una camioneta y el Toyota Corolla Cross en el que viajaba el matrimonio. Mientras tanto, los peritajes intentan reconstruir segundos que cambiaron varias vidas.
En los pueblos donde todos se conocen, las despedidas nunca son un trámite. Los nombres dejan de ser una noticia para convertirse en recuerdos que aparecen en un consultorio, un aula o una conversación cualquiera. Hay pérdidas que obligan a toda una ciudad a hacer silencio. Y ese silencio suele decir bastante más que cualquier comunicado oficial.