Los dos extremos del nuevo puente internacional construido sobre el río Paraguay fueron unidos durante la noche mediante la carga del último tramo de hormigón. La obra conecta las localidades de Carmelo Peralta, en Paraguay, y Puerto Murtinho, en Brasil, y representa un avance decisivo para la puesta en funcionamiento del Corredor Bioceánico.
La unión física se completó con el hormigonado de los cinco metros que todavía separaban ambos sectores de la estructura. Después de varias horas de trabajo, las tareas finalizaron pasadas las 22:00.
Los trabajos estaban previstos inicialmente para la mañana, pero debieron postergarse debido a la intensidad del viento norte que sopló durante la jornada. El ingeniero René Gómez, principal responsable de la obra, explicó que las condiciones climáticas impidieron realizar la operación en el horario programado.
Un acto para celebrar la conexión
Para el próximo jueves 23 está previsto un acto central destinado a conmemorar la unión física entre Paraguay y Brasil. Se espera la participación de las principales autoridades de ambos países y no se descarta la presencia del presidente paraguayo, Santiago Peña.
El puente constituye una de las obras centrales del Corredor Bioceánico, una infraestructura vial concebida para integrar territorialmente a Brasil, Paraguay, Argentina y Chile.
Una ruta de más de 3.200 kilómetros
El recorrido proyectado parte desde el puerto de Santos, sobre la costa atlántica de Brasil, y se extiende por más de 3.200 kilómetros hasta los puertos chilenos del océano Pacífico.
Uno de los principales objetivos del corredor es agilizar el transporte de mercaderías hacia los puertos del Pacífico y reducir las distancias con los mercados asiáticos. La nueva ruta también busca mejorar la conectividad logística entre los países involucrados y facilitar el intercambio comercial regional.
Por su importancia estratégica, el proyecto ha sido definido como un segundo Canal de Panamá, debido a su potencial para vincular los dos océanos y modificar los circuitos de transporte de cargas en América del Sur.
Además de su impacto comercial, se prevé que el corredor genere oportunidades para el turismo, especialmente por la biodiversidad, los paisajes y la riqueza natural presentes a lo largo de su trazado.
Las dimensiones del nuevo puente
La estructura atirantada tiene una longitud total de 1.294 metros y cuenta con un vano central de 632 metros, considerado uno de los más extensos de Sudamérica entre los puentes de estas características.
Con la finalización del hormigonado central, Paraguay y Brasil quedaron conectados físicamente a través de una obra que será clave para completar el Corredor Bioceánico y fortalecer la integración entre el Atlántico y el Pacífico.
Los dos extremos del nuevo puente internacional sobre el río Paraguay fueron unidos mediante el último hormigonado de la estructura. La obra conecta Carmelo Peralta, en Paraguay, con Puerto Murtinho, en Brasil, y constituye una pieza central del Corredor Bioceánico, la ruta de más de 3.200 kilómetros que vinculará los océanos Atlántico y Pacífico.
Paraguay y Brasil dejaron de mirarse desde orillas opuestas y finalmente quedaron unidos por 1.294 metros de ingeniería, hormigón y paciencia administrativa, combinación que en Sudamérica suele requerir más fe que presupuesto. El último tramo pendiente era de apenas cinco metros, una distancia insignificante para cualquier persona y aparentemente equivalente a cruzar un continente cuando hay viento norte, grúas y funcionarios esperando una fotografía histórica.
La tarea debía realizarse durante la mañana, pero el viento decidió ejercer su derecho a veto y obligó a postergar el hormigonado hasta la noche. Pasadas las 22:00, el concreto completó la unión física entre Carmelo Peralta y Puerto Murtinho. Desde ese momento, Paraguay y Brasil quedaron conectados por una estructura que promete cambiar el comercio regional y que, de manera preventiva, ya fue comparada con un segundo Canal de Panamá, porque toda obra sudamericana necesita una analogía geopolítica lo suficientemente grande como para justificar las maquetas.
El puente integra el Corredor Bioceánico, una ruta que unirá Brasil, Paraguay, Argentina y Chile a lo largo de más de 3.200 kilómetros. El objetivo es que las cargas salgan desde el Atlántico, crucen medio continente y lleguen al Pacífico para viajar hacia Asia, evitando que los contenedores envejezcan dando vueltas por rutas tradicionales mientras alguien completa un formulario por triplicado.
Además del comercio, el turismo aparece entre los sectores que podrían beneficiarse. La ruta atravesará territorios con una enorme biodiversidad, paisajes naturales y suficientes kilómetros como para que cualquier viajero comprenda que “corredor” es un término técnico y no una promesa de llegar rápido. El jueves 23 habrá un acto oficial para celebrar la unión, momento en el que las autoridades podrán comprobar personalmente que, al menos esta vez, los dos extremos de una política de integración terminaron encontrándose.