La vitivinicultura sanjuanina volvió a destacarse a nivel regional gracias al desempeño de Roberto Carlos Carrión, quien se consagró ganador de la final regional de Cuyo del Concurso de Poda Bahco 2026. El trabajador rural de 43 años representó a San Juan y fue reconocido como el podador más veloz y preciso de la competencia, desarrollada en la Estancia El Durazno, en Pedernal.

La jornada comenzó con una temperatura de 6 grados bajo cero y reunió a 42 trabajadores rurales de distintos establecimientos vitivinícolas. Durante 30 minutos, los participantes debieron demostrar su técnica en una tarea clave para el desarrollo de la vid y la futura producción de uva.

Un oficio aprendido desde la adolescencia

Oriundo del departamento de 9 de Julio, Carrión contó que comenzó a podar a los 14 años. Aprendió observando el trabajo de su padre y de otros trabajadores rurales, desarrollando el oficio de manera autodidacta. Desde hace 17 años trabaja en Finca Leotta, donde consolidó la experiencia que lo llevó al primer lugar del certamen.

El jurado evaluó aspectos como la limpieza de los cortes, el cuidado de la planta y el ritmo de trabajo. Tras recorrer las hileras de viñedos y analizar el desempeño de cada participante, determinó que Carrión había logrado la mejor combinación de precisión y eficiencia.

Como reconocimiento, el flamante campeón recibió un bolso con herramientas profesionales de alta gama entregado por la firma organizadora del concurso.

Una tarea clave para la vitivinicultura

La poda constituye una de las labores más importantes del calendario vitivinícola. Realizada durante el invierno, cuando la vid atraviesa su período de reposo, permite definir el desarrollo de la planta, influir en el volumen de la próxima cosecha y contribuir a su salud y longevidad.

El podio de esta edición tuvo una marcada presencia sanjuanina. Miguel Torres, de Frutas de los Andes, obtuvo el segundo puesto, mientras que Sergio Canto Villalobos, de la misma empresa, finalizó en la tercera posición.

Tras la premiación, Carrión compartió el reconocimiento junto a su familia: su pareja, su hija de 22 años y su nieto de un año, quienes manifestaron un «profundo orgullo» por la distinción obtenida, que pone en valor el trabajo cotidiano de los obreros de viña de San Juan y de toda la región de Cuyo.