La decisión del máximo tribunal, firmada este jueves 5 de noviembre por los jueces Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz, resultó adversa en todos los frentes para la conducción que encabeza Claudio Tapia. Los magistrados determinaron que la entidad deportiva permanezca bajo el control directo del organismo fiscalizador nacional y ordenaron que los expedientes penales continúen sus cursos por separado en distintos fueros.
Qué resolvió la Corte en las causas penales
En el ámbito penal, el tribunal desestimó el planteo para unificar en el Juzgado Federal de Campana, a cargo de Adrián González Charvay, las denuncias por presunta administración fraudulenta y lavado de activos que involucran a directivos de la entidad y al empresario Javier Faroni. Los jueces consideraron que el presunto lavado de activos que se instruye en Campana constituye un delito autónomo respecto de los hechos denunciados en la Ciudad de Buenos Aires, por lo que no corresponde acumular los expedientes.
La causa iniciada a partir de la denuncia de Guillermo Tofoni, titular de la firma World Eleven, seguirá en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 11 de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de la jueza Paula Petazzi. La presentación sostiene que la entidad no registró en sus balances ingresos por unos 300 millones de dólares provenientes del contrato comercial celebrado con la compañía Tourprodenter LLC como agente exclusivo.
La Corte dispuso además que la denuncia por presuntos balances falsos contra directivos de la entidad tramite en ese mismo fuero penal ordinario porteño y no en el Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 8, tras concluir que la presunta falsedad documental habría operado como medio para la administración fraudulenta investigada. En paralelo, en el juzgado federal de Campana continuará la causa denominada Pantano, iniciada por Elisa Carrió, que investiga la adquisición de una propiedad en Pilar a través de la sociedad Real Central SRL con supuestos fondos de la entidad atribuidos al tesorero Pablo Toviggino.
Por qué quedó trabada la mudanza a Pilar
En el fuero civil, el tribunal revocó una sentencia de la Sala D de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil que había dejado sin efecto una medida de la Inspección General de Justicia (IGJ) y la disposición del Ministerio de Justicia que ordenó una veeduría sobre la entidad deportiva por un plazo de 180 días hábiles.
El conflicto administrativo se inició tras la asamblea del 17 de octubre de 2024, en la que la entidad aprobó una reforma estatutaria para mudar su domicilio legal a la provincia de Buenos Aires y quedar bajo la fiscalización de la Dirección Provincial de Personas Jurídicas bonaerense. Sin embargo, el organismo estatal de control dependiente del Ministerio de Justicia rechazó la inscripción del cambio y la cancelación registral nacional tras constatar, según sostuvo el Estado nacional en su apelación, la inexistencia de oficinas reales de administración de la AFA en Pilar al momento de la fiscalización.
Con este pronunciamiento, el máximo tribunal estableció que el cambio de domicilio de una persona jurídica requiere la cancelación registral formal aprobada por el organismo de control de origen. De este modo, la entidad no podrá completar el traslado de su sede ni tramitar la baja de su inscripción nacional hasta obtener la conformidad oficial, manteniendo plena vigencia la veeduría designada por las autoridades nacionales.
La Corte Suprema falló este jueves 5 de noviembre contra la AFA: no unificó causas penales en Campana y frenó la mudanza de la sede a Pilar.
El tribunal determinó que la investigación por presunta administración fraudulenta siga en la justicia ordinaria porteña y el presunto lavado en el fuero federal. Además, ratificó la fiscalización de la Inspección General de Justicia sobre la entidad deportiva hasta que se apruebe el trámite registral.
En una jornada donde el VAR judicial funcionó con una precisión demoledora, la Corte Suprema de Justicia le clavó un tiro al ángulo de proporciones bíblicas a la conducción de Claudio Tapia. Los ministros Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz firmaron este jueves 5 de noviembre una triple corona de reveses procesales que dinamitó el anhelo dirigencial de transformar a Pilar en una suerte de principado extraterritorial inmune a las miradas indiscretas. Tras confirmarse que las flamantes oficinas bonaerenses eran tan invisibles como un pase filtrado de fantasía, la Inspección General de Justicia mantendrá su veeduría de 180 días hábiles sobre el predio de la calle Viamonte, obligando a los popes del fútbol a convivir con auditores que no festejan goles ni aceptan camisetas firmadas.
La estrategia defensiva de apilar todos los dolores de cabeza en el acogedor Juzgado Federal de Campana, a cargo de Adrián González Charvay, chocó de frente contra la jurisprudencia más implacable. El supremo tribunal determinó que no habrá combo unificado para las investigaciones por presunta administración fraudulenta y lavado de activos que involucran a la cúpula dirigencial y al empresario Javier Faroni. La causa penal impulsada por Guillermo Tofoni, titular de World Eleven, continuará su calvario en los tribunales porteños de Paula Petazzi para averiguar el curioso extravío contable de unos 300 millones de dólares vinculados al contrato con la firma Tourprodenter LLC, sumando en la misma ventanilla la pesquisa por supuestos balances dibujados con el pulso de un artista barroco.
Mientras tanto, en las tierras de Campana quedará únicamente encapsulada la causa «Pantano», la criatura jurídica parida por Elisa Carrió que sigue el rastro de una coqueta propiedad adquirida mediante Real Central SRL con presuntos fondos atribuidos al tesorero Pablo Toviggino. Con el sueño de la mudanza congelado administrativamente y los expedientes multiplicándose en distintos escritorios de la geografía judicial, la pelota sigue rodando, pero el partido penal acaba de entrar en un tiempo suplementario sin escapatoria.
