La intensa nevada registrada en la cordillera mendocina transformó por completo el paisaje de alta montaña y permitió observar con mayor claridad a diferentes ejemplares de la fauna silvestre que habita la región.
Durante un recorrido por la Ruta Nacional 7, desde Uspallata hasta Punta de Vacas, con paso por Polvaredas, fueron registradas manadas de guanacos y varios cóndores andinos en medio de cerros, quebradas y laderas cubiertas de nieve.
El blanco dominaba el horizonte y el silencio de la montaña solamente era interrumpido por el viento y la aparición de los animales. La combinación entre la nevada, la tranquilidad del camino y el cierre del Paso Internacional Cristo Redentor generó condiciones poco habituales para contemplar la fauna cerca de la ruta.
Guanacos entre la nieve
Las primeras apariciones fueron protagonizadas por varias manadas de guanacos que descendieron desde los sectores más elevados en busca de alimento.
Los ejemplares podían observarse pastando cerca del camino. La escena resultaba especialmente llamativa por el contraste entre su pelaje marrón y el manto blanco que cubría las laderas.
En condiciones normales, el color de los guanacos suele confundirse con los cerros, las piedras y la vegetación de montaña, por lo que pueden pasar inadvertidos incluso cuando se encuentran a poca distancia.
La acumulación de nieve modificó esa situación y permitió distinguir con precisión cada silueta. Durante el recorrido fue observado un ejemplar adulto inmóvil sobre la superficie blanca, mientras otro permanecía alimentándose con la cabeza hundida en la nieve.
Las imágenes reflejaron cómo el invierno no solamente transforma la geografía, sino también la manera en que puede contemplarse la vida silvestre de la cordillera.
El vuelo de una hembra de cóndor andino
Otro de los momentos destacados ocurrió cuando una hembra de cóndor andino descendió desde la montaña y cruzó cerca de un vehículo.
El ave pasó prácticamente a la altura del parabrisas, con las alas completamente extendidas y aprovechando las corrientes de aire para planear entre las montañas.
La aparición fue breve, pero permitió registrar la enorme silueta oscura del cóndor sobre un escenario formado por rocas, hielo y cerros cubiertos de nieve.
El contraste entre el ave y el paisaje invernal generó una postal representativa de la inmensidad de la cordillera y de la presencia de una de las especies más emblemáticas de Sudamérica.
Otros avistamientos cerca de Uspallata
Durante esos días también fueron observados dos cóndores machos. Las imágenes del avistamiento fueron registradas por Pablo Quiroga, comisario de la Comisaría 23 de Uspallata.
Uno de los ejemplares emprendió vuelo después de percibir la presencia humana. El segundo permaneció inmóvil durante varios segundos antes de desplegar sus alas y alejarse entre las montañas nevadas.
La acumulación de nieve y la disminución del tránsito permitieron apreciar con mayor cercanía a algunos de los animales más representativos de Los Andes. Guanacos y cóndores ocuparon sectores próximos a la Ruta Nacional 7, en un paisaje temporalmente modificado por el invierno y el cierre del paso internacional.
Una intensa nevada transformó el paisaje de la cordillera mendocina y favoreció el avistamiento de fauna silvestre cerca de la Ruta Nacional 7. Durante un recorrido entre Uspallata, Polvaredas y Punta de Vacas fueron observadas manadas de guanacos y varios cóndores andinos, destacados con claridad sobre el manto blanco.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La cordillera mendocina amaneció cubierta de nieve y decidió recordarles a todos que no necesita filtros, inteligencia artificial ni un departamento de marketing para producir una postal perfecta. Los cerros quedaron completamente blancos, las quebradas desaparecieron bajo el invierno y la Ruta Nacional 7 se convirtió en una pasarela natural donde los protagonistas no necesitaban permiso municipal ni acreditación de prensa.
Los primeros en aprovechar el escenario fueron los guanacos, que descendieron desde las zonas más elevadas para buscar alimento cerca del camino. Habitualmente camuflados entre piedras y laderas, esta vez quedaron expuestos sobre la nieve como si la montaña hubiera activado el modo de alto contraste. Algunos permanecían inmóviles; otros hundían la cabeza en el manto blanco, probablemente intentando encontrar pasto y una explicación razonable para semejante cantidad de invierno.
Después apareció una hembra de cóndor andino, porque todo espectáculo de alta montaña necesita una entrada triunfal. El ave descendió desde los cerros y cruzó frente a un vehículo con las alas extendidas, aprovechando las corrientes de aire con una precisión que dejaría en situación incómoda a numerosas aerolíneas. No hubo torre de control, combustible ni anuncio de embarque: solamente viento, nieve y varios metros de elegancia aérea.
El cierre temporal del Paso Internacional Cristo Redentor redujo el movimiento habitual y devolvió parte del territorio a sus residentes originales. Durante algunas horas, la ruta dejó de ser únicamente un corredor internacional y se transformó en un mirador privilegiado. Los humanos tomaron fotografías; los animales continuaron con su rutina, posiblemente desconcertados por esa especie que atraviesa una tormenta para obtener una imagen y después se sorprende al descubrir que la naturaleza estaba allí desde antes.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La intensa nevada registrada en la cordillera mendocina transformó por completo el paisaje de alta montaña y permitió observar con mayor claridad a diferentes ejemplares de la fauna silvestre que habita la región.
Durante un recorrido por la Ruta Nacional 7, desde Uspallata hasta Punta de Vacas, con paso por Polvaredas, fueron registradas manadas de guanacos y varios cóndores andinos en medio de cerros, quebradas y laderas cubiertas de nieve.
El blanco dominaba el horizonte y el silencio de la montaña solamente era interrumpido por el viento y la aparición de los animales. La combinación entre la nevada, la tranquilidad del camino y el cierre del Paso Internacional Cristo Redentor generó condiciones poco habituales para contemplar la fauna cerca de la ruta.
Guanacos entre la nieve
Las primeras apariciones fueron protagonizadas por varias manadas de guanacos que descendieron desde los sectores más elevados en busca de alimento.
Los ejemplares podían observarse pastando cerca del camino. La escena resultaba especialmente llamativa por el contraste entre su pelaje marrón y el manto blanco que cubría las laderas.
En condiciones normales, el color de los guanacos suele confundirse con los cerros, las piedras y la vegetación de montaña, por lo que pueden pasar inadvertidos incluso cuando se encuentran a poca distancia.
La acumulación de nieve modificó esa situación y permitió distinguir con precisión cada silueta. Durante el recorrido fue observado un ejemplar adulto inmóvil sobre la superficie blanca, mientras otro permanecía alimentándose con la cabeza hundida en la nieve.
Las imágenes reflejaron cómo el invierno no solamente transforma la geografía, sino también la manera en que puede contemplarse la vida silvestre de la cordillera.
El vuelo de una hembra de cóndor andino
Otro de los momentos destacados ocurrió cuando una hembra de cóndor andino descendió desde la montaña y cruzó cerca de un vehículo.
El ave pasó prácticamente a la altura del parabrisas, con las alas completamente extendidas y aprovechando las corrientes de aire para planear entre las montañas.
La aparición fue breve, pero permitió registrar la enorme silueta oscura del cóndor sobre un escenario formado por rocas, hielo y cerros cubiertos de nieve.
El contraste entre el ave y el paisaje invernal generó una postal representativa de la inmensidad de la cordillera y de la presencia de una de las especies más emblemáticas de Sudamérica.
Otros avistamientos cerca de Uspallata
Durante esos días también fueron observados dos cóndores machos. Las imágenes del avistamiento fueron registradas por Pablo Quiroga, comisario de la Comisaría 23 de Uspallata.
Uno de los ejemplares emprendió vuelo después de percibir la presencia humana. El segundo permaneció inmóvil durante varios segundos antes de desplegar sus alas y alejarse entre las montañas nevadas.
La acumulación de nieve y la disminución del tránsito permitieron apreciar con mayor cercanía a algunos de los animales más representativos de Los Andes. Guanacos y cóndores ocuparon sectores próximos a la Ruta Nacional 7, en un paisaje temporalmente modificado por el invierno y el cierre del paso internacional.
Una intensa nevada transformó el paisaje de la cordillera mendocina y favoreció el avistamiento de fauna silvestre cerca de la Ruta Nacional 7. Durante un recorrido entre Uspallata, Polvaredas y Punta de Vacas fueron observadas manadas de guanacos y varios cóndores andinos, destacados con claridad sobre el manto blanco.
La cordillera mendocina amaneció cubierta de nieve y decidió recordarles a todos que no necesita filtros, inteligencia artificial ni un departamento de marketing para producir una postal perfecta. Los cerros quedaron completamente blancos, las quebradas desaparecieron bajo el invierno y la Ruta Nacional 7 se convirtió en una pasarela natural donde los protagonistas no necesitaban permiso municipal ni acreditación de prensa.
Los primeros en aprovechar el escenario fueron los guanacos, que descendieron desde las zonas más elevadas para buscar alimento cerca del camino. Habitualmente camuflados entre piedras y laderas, esta vez quedaron expuestos sobre la nieve como si la montaña hubiera activado el modo de alto contraste. Algunos permanecían inmóviles; otros hundían la cabeza en el manto blanco, probablemente intentando encontrar pasto y una explicación razonable para semejante cantidad de invierno.
Después apareció una hembra de cóndor andino, porque todo espectáculo de alta montaña necesita una entrada triunfal. El ave descendió desde los cerros y cruzó frente a un vehículo con las alas extendidas, aprovechando las corrientes de aire con una precisión que dejaría en situación incómoda a numerosas aerolíneas. No hubo torre de control, combustible ni anuncio de embarque: solamente viento, nieve y varios metros de elegancia aérea.
El cierre temporal del Paso Internacional Cristo Redentor redujo el movimiento habitual y devolvió parte del territorio a sus residentes originales. Durante algunas horas, la ruta dejó de ser únicamente un corredor internacional y se transformó en un mirador privilegiado. Los humanos tomaron fotografías; los animales continuaron con su rutina, posiblemente desconcertados por esa especie que atraviesa una tormenta para obtener una imagen y después se sorprende al descubrir que la naturaleza estaba allí desde antes.