Tras el revés legislativo de la semana pasada, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, dispuso que la mesa política audite los proyectos de ley antes de que sean girados al Congreso.
El reducido círculo político sumará así la tarea de analizar en detalle las iniciativas que el Poder Ejecutivo pretenda enviar al Parlamento, con especial atención sobre aquellas elaboradas por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, conducido por Federico Sturzenegger, que suelen despertar cuestionamientos en distintos sectores.
La experiencia que dejó el debate en el Senado
La decisión se produjo luego del esfuerzo que demandó obtener la media sanción de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en la Cámara de Senadores. El oficialismo necesitó cuatro intentos para avanzar y finalmente logró destrabar el tratamiento tras eliminar el capítulo referido a la extranjerización de la tierra y al manejo del fuego.
Después de esa experiencia, en Casa Rosada concluyeron que el articulado «era muy ambicioso» y resolvieron fortalecer el control político previo sobre las propuestas que lleguen al Congreso.
A pocos días de la compleja sesión del pasado jueves, la mesa política volverá a reunirse este martes a las 13 para realizar un análisis detallado del debate en la Cámara alta, que también generó tensión entre la senadora Patricia Bullrich y el autor del proyecto.
«En esta mesa política haremos un análisis y evaluación de lo que pasó en Senado y cómo encarar los proyectos para adelante. También, depurar lo que viene de Desregulación«, sostuvo un integrante del espacio.
El Gobierno busca reducir futuros conflictos
Dentro de la administración libertaria también hay quienes consideran conveniente evitar, al menos por ahora, el tratamiento de proyectos que generen debates especialmente sensibles. La evaluación toma como referencia la experiencia reciente, que incluso motivó pronunciamientos públicos de figuras de la música como Tini, Emilia y Lali.
La intención oficial es que la mesa política funcione como una instancia de revisión para medir la viabilidad parlamentaria de las iniciativas antes de que lleguen al recinto y evitar nuevos tropiezos durante su tratamiento.
«Para llegar a Retiro y no quedarnos en la primer estación, la mesa política es la que tiene que darle racionalidad pragmática», definió un funcionario sobre el nuevo esquema de evaluación.
Tras el revés legislativo de la semana pasada, Karina Milei dispuso que la mesa política revise los proyectos de ley antes de enviarlos al Congreso. El Gobierno buscará evaluar especialmente las iniciativas surgidas del área de Desregulación, luego de las dificultades que atravesó en el Senado la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La Casa Rosada decidió incorporar una innovación administrativa que hasta ahora parecía reservada a civilizaciones con acceso al fuego: leer los proyectos antes de mandarlos al Congreso. Después de que la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada necesitara cuatro intentos, varias negociaciones y una poda considerable para conseguir media sanción, Karina Milei resolvió que la mesa política funcione también como una especie de control de calidad legislativo. Una ITV de artículos, incisos y buenas intenciones antes de que el vehículo salga a la ruta parlamentaria con una rueda menos.
La lupa estará especialmente cerca de las iniciativas provenientes del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, cuyas propuestas tienen una notable capacidad para transformar cualquier martes administrativo en un episodio especial del prime time político. En Balcarce 50 llegaron a una síntesis respecto del proyecto que pasó por el Senado: «era muy ambicioso». Traducido al idioma universal de la política, el diagnóstico sugiere que el texto intentó cruzar el río de un salto y descubrió, durante la sesión, que el río también tenía senadores.
La nueva misión de la mesa será detectar de antemano esos artículos capaces de convertir una mayoría razonable en una expedición arqueológica en busca de votos. El antecedente dejó además un dato poco habitual para una discusión legislativa: figuras como Tini, Emilia y Lali terminaron pronunciándose sobre la iniciativa. Cuando una ley consigue que la agenda parlamentaria y el pop argentino compartan escenario, probablemente alguien en Gobierno empieza a preguntarse si el articulado no necesitaba una segunda lectura.
Por eso, el oficialismo apunta ahora a una doctrina de supervivencia legislativa menos épica y más ferroviaria. Un funcionario la resumió con una metáfora suficientemente explícita: «Para llegar a Retiro y no quedarnos en la primer estación, la mesa política es la que tiene que darle racionalidad pragmática». En otras palabras, antes de inaugurar el tren bala de las reformas, la prioridad será comprobar que las vías siguen ahí.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Tras el revés legislativo de la semana pasada, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, dispuso que la mesa política audite los proyectos de ley antes de que sean girados al Congreso.
El reducido círculo político sumará así la tarea de analizar en detalle las iniciativas que el Poder Ejecutivo pretenda enviar al Parlamento, con especial atención sobre aquellas elaboradas por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, conducido por Federico Sturzenegger, que suelen despertar cuestionamientos en distintos sectores.
La experiencia que dejó el debate en el Senado
La decisión se produjo luego del esfuerzo que demandó obtener la media sanción de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en la Cámara de Senadores. El oficialismo necesitó cuatro intentos para avanzar y finalmente logró destrabar el tratamiento tras eliminar el capítulo referido a la extranjerización de la tierra y al manejo del fuego.
Después de esa experiencia, en Casa Rosada concluyeron que el articulado «era muy ambicioso» y resolvieron fortalecer el control político previo sobre las propuestas que lleguen al Congreso.
A pocos días de la compleja sesión del pasado jueves, la mesa política volverá a reunirse este martes a las 13 para realizar un análisis detallado del debate en la Cámara alta, que también generó tensión entre la senadora Patricia Bullrich y el autor del proyecto.
«En esta mesa política haremos un análisis y evaluación de lo que pasó en Senado y cómo encarar los proyectos para adelante. También, depurar lo que viene de Desregulación«, sostuvo un integrante del espacio.
El Gobierno busca reducir futuros conflictos
Dentro de la administración libertaria también hay quienes consideran conveniente evitar, al menos por ahora, el tratamiento de proyectos que generen debates especialmente sensibles. La evaluación toma como referencia la experiencia reciente, que incluso motivó pronunciamientos públicos de figuras de la música como Tini, Emilia y Lali.
La intención oficial es que la mesa política funcione como una instancia de revisión para medir la viabilidad parlamentaria de las iniciativas antes de que lleguen al recinto y evitar nuevos tropiezos durante su tratamiento.
«Para llegar a Retiro y no quedarnos en la primer estación, la mesa política es la que tiene que darle racionalidad pragmática», definió un funcionario sobre el nuevo esquema de evaluación.
Tras el revés legislativo de la semana pasada, Karina Milei dispuso que la mesa política revise los proyectos de ley antes de enviarlos al Congreso. El Gobierno buscará evaluar especialmente las iniciativas surgidas del área de Desregulación, luego de las dificultades que atravesó en el Senado la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
La Casa Rosada decidió incorporar una innovación administrativa que hasta ahora parecía reservada a civilizaciones con acceso al fuego: leer los proyectos antes de mandarlos al Congreso. Después de que la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada necesitara cuatro intentos, varias negociaciones y una poda considerable para conseguir media sanción, Karina Milei resolvió que la mesa política funcione también como una especie de control de calidad legislativo. Una ITV de artículos, incisos y buenas intenciones antes de que el vehículo salga a la ruta parlamentaria con una rueda menos.
La lupa estará especialmente cerca de las iniciativas provenientes del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, cuyas propuestas tienen una notable capacidad para transformar cualquier martes administrativo en un episodio especial del prime time político. En Balcarce 50 llegaron a una síntesis respecto del proyecto que pasó por el Senado: «era muy ambicioso». Traducido al idioma universal de la política, el diagnóstico sugiere que el texto intentó cruzar el río de un salto y descubrió, durante la sesión, que el río también tenía senadores.
La nueva misión de la mesa será detectar de antemano esos artículos capaces de convertir una mayoría razonable en una expedición arqueológica en busca de votos. El antecedente dejó además un dato poco habitual para una discusión legislativa: figuras como Tini, Emilia y Lali terminaron pronunciándose sobre la iniciativa. Cuando una ley consigue que la agenda parlamentaria y el pop argentino compartan escenario, probablemente alguien en Gobierno empieza a preguntarse si el articulado no necesitaba una segunda lectura.
Por eso, el oficialismo apunta ahora a una doctrina de supervivencia legislativa menos épica y más ferroviaria. Un funcionario la resumió con una metáfora suficientemente explícita: «Para llegar a Retiro y no quedarnos en la primer estación, la mesa política es la que tiene que darle racionalidad pragmática». En otras palabras, antes de inaugurar el tren bala de las reformas, la prioridad será comprobar que las vías siguen ahí.