La causa que investiga el episodio ocurrido en el departamento de Facundo Moyano entra en una etapa decisiva durante agosto, con una serie de declaraciones testimoniales destinadas a reconstruir lo ocurrido durante aquella madrugada y las circunstancias en las que Candela Arizaga fue encontrada en la vía pública.
La Justicia convocará a distintos testigos para reunir elementos que permitan reconstruir la secuencia de los hechos y avanzar en la determinación de las responsabilidades correspondientes.
Los primeros testimonios
La ronda de declaraciones comenzará este jueves con tres citaciones: deberán presentarse dos empleados de seguridad del edificio donde se desarrollaron los hechos y el vecino que llamó al 911 luego de advertir la situación de la joven en la vía pública.
La actividad judicial continuará a mediados de mes con las declaraciones de los efectivos de la Policía de la Ciudad que participaron del procedimiento inicial del martes 18 de agosto.
Entre los testimonios previstos se encuentran los de las oficiales que acompañaron a Arizaga hasta el Hospital Pirovano y que tomaron su declaración mientras permanecía internada.
Policías, médicos y personas del entorno
El miércoles 19 será el turno de la oficial que estuvo a cargo de la consigna policial en el centro médico, de la profesional del SAME que asistió a la joven en el lugar y de la médica legista de la División Medicina Legal que elaboró el informe sobre el estado de Moyano luego de su detención.
Las citaciones continuarán el 20 de agosto con la declaración de la médica del Hospital Pirovano que estuvo a cargo de la atención de Arizaga, la empleada doméstica de Moyano y una amiga de la joven.
Esta última fue incorporada como testigo de contexto, debido a que acompañó a Arizaga durante su permanencia en el centro médico.
Finalmente, el 31 de agosto declararán la madre y la hermana de la joven. Ambas estuvieron presentes durante el proceso de alta médica y podrán aportar información sobre el estado en el que se encontraba Arizaga después del episodio y sobre las circunstancias que rodearon su recuperación.
Con esta serie de testimonios, la Justicia busca reconstruir las distintas instancias de aquella madrugada, establecer una secuencia de los acontecimientos y avanzar en la investigación que mantiene a Moyano bajo la lupa.
La Justicia avanzará durante agosto con una serie de declaraciones testimoniales en la causa que investiga el episodio ocurrido en el departamento de Facundo Moyano y la posterior aparición de Candela Arizaga en la vía pública. Declararán empleados de seguridad, policías, médicos, una empleada doméstica, una amiga y familiares de la joven para reconstruir aquella madrugada.
La causa contra Facundo Moyano entra en una etapa de testimonios: seguridad, policías, médicos, una empleada doméstica, una amiga, la madre y la hermana de Candela Arizaga deberán aportar piezas para reconstruir una madrugada que ya tiene más protagonistas que una serie policial. La Justicia busca ordenar qué ocurrió, quién vio qué y en qué momento.
La ronda empieza con empleados de seguridad y un vecino que llamó al 911. Después aparecen agentes policiales, profesionales del SAME, médicos, personal del Hospital Pirovano y personas del entorno de la joven. Una especie de rompecabezas judicial en el que cada testigo llega con una pieza y nadie puede darse el lujo de traerla dada vuelta.
El objetivo es reconstruir las distintas instancias del episodio ocurrido en el departamento del dirigente y determinar qué sucedió con Arizaga hasta que fue encontrada en la vía pública. Para eso, la investigación recorrerá desde el edificio hasta el hospital, pasando por el procedimiento policial y la atención médica.
También declararán personas que estuvieron cerca de la joven después del episodio. Una amiga aportará información de contexto, mientras que su madre y su hermana podrán describir el estado en el que se encontraba durante el alta médica y el proceso posterior de recuperación.
La investigación todavía necesita ordenar horarios, testimonios y circunstancias. En agosto, la causa cambia de escenario: de las versiones y los interrogantes pasa a una agenda de declaraciones donde cada testimonio deberá encajar con los demás.
La Justicia busca reconstruir una madrugada. El problema de los rompecabezas es que hasta la última pieza parece la más importante.