Después de varias semanas con la actividad presidencial concentrada principalmente en la Quinta de Olivos, Javier Milei regresó a la Casa Rosada para encabezar una reunión de Gabinete en la que se analizaron la situación económica, la evolución de la morosidad y la agenda legislativa del oficialismo.
El Presidente no había concurrido durante el mes a Balcarce 50 y llevaba 45 días sin liderar un encuentro de ministros. La reunión comenzó pasadas las 10 y fue la primera que mantuvo con su equipo desde el 9 de julio, cuando había convocado al Gabinete después del Tedeum por el Día de la Independencia.
El encuentro se extendió durante casi tres horas y terminó poco antes de las 13. A diferencia de otras reuniones, no se distribuyeron fotografías oficiales. No participaron Sandra Pettovello, que se encontraba de viaje, ni Alejandra Monteoliva, ausente con aviso.
“El presidente Javier Milei encabezó esta mañana una reunión de Gabinete en la que se analizaron las principales variables económicas y se ratificó el rumbo de la política y el programa económico del Gobierno nacional”, sostuvieron desde Casa Rosada.
“Durante el encuentro, el Presidente reafirmó que no va a entregar las ideas que guían la gestión y que al populismo no se le gana con más populismo. En ese sentido, sostuvo que para ganar no se hacen trampas y que no va a traicionar sus ideas en post de resultados electorales”, añadieron. “También remarcó que cuesta mucho tiempo construir credibilidad y que cambiar ahora implicaría perderla”, comentaron desde el Gobierno.
De acuerdo con fuentes del Poder Ejecutivo, durante la reunión se realizó un análisis de las principales variables económicas y se puso especial atención en la evolución de la morosidad en créditos y pagos. Tras esa evaluación, se concluyó que “los indicadores no reflejan una situación de crisis”.
Asimismo, “se observó que el incremento de la mora comienza a revertirse y muestra una tendencia descendente”.
También se repasaron las medidas que el Gobierno viene aplicando para abordar la morosidad y mejorar las condiciones de financiamiento. Entre ellas se mencionaron la reducción de la inflación y del riesgo país, además de las conversaciones con distintos actores del sector para renegociar tasas y extender plazos.
Durante el encuentro también se analizó el escenario político y “el impacto de los discursos que buscan generar incertidumbre y temor en la sociedad y en los mercados”.
Frente a ese diagnóstico, el Gobierno planteó la necesidad de continuar exhibiendo los resultados alcanzados por la gestión y destacar los logros obtenidos.
“La reunión tuvo como eje el análisis de la situación real de la economía a partir de los indicadores concretos y la definición de las acciones necesarias para continuar trabajando sobre los problemas existentes, con el objetivo de profundizar el proceso de estabilización y crecimiento”.
Participaron los ministros del Gabinete, con excepción de Pettovello y Monteoliva; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala; y la senadora nacional Patricia Bullrich. Santiago Caputo tampoco estuvo presente durante el encuentro: por un asunto personal llegó más tarde a la Casa Rosada.
La estrategia legislativa, entre los principales temas
Otro de los ejes centrales fue la estrategia legislativa del oficialismo. La Cámara de Diputados tiene previsto tratar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el nuevo régimen de Inocencia Fiscal II, además de otras iniciativas que el Gobierno busca impulsar con el respaldo de bloques aliados.
La reforma del Banco Central ocupa un lugar relevante dentro de la agenda presidencial. Milei ya había anticipado ante su Gabinete, durante la reunión del 9 de julio, los principales lineamientos del proyecto elaborado por el Poder Ejecutivo para modificar la Carta Orgánica de la entidad. La iniciativa ingresa ahora en una instancia decisiva dentro del Congreso.
La denominada Inocencia Fiscal II constituye otro de los proyectos que el Gobierno pretende convertir en una de las primeras señales legislativas de esta etapa.
La propuesta forma parte de una agenda económica más amplia con la que Milei busca profundizar las reformas luego de haber concentrado buena parte de su gestión en la estabilización y la reducción de la inflación.
La reunión también tuvo un marcado componente político y significó el regreso del Presidente a la Casa Rosada después de varias semanas sin encabezar allí una actividad de estas características.
El encuentro se desarrolló además después de una serie de reuniones de la mesa política del Gobierno, que durante las últimas semanas incrementó su actividad bajo la conducción de Karina Milei y del jefe de Gabinete, Diego Santilli.
La mesa política se reunió la semana pasada en la Casa Rosada y repasó, entre otros puntos, la agenda legislativa que deberá afrontar el oficialismo. En aquella oportunidad también se analizaron cuestiones relacionadas con los salarios de las Fuerzas de Seguridad y de las Fuerzas Armadas.
La intención del Ejecutivo es que la reunión de Gabinete funcione como una instancia de coordinación y alineamiento entre las distintas áreas del Gobierno.
En la previa al tratamiento en la Cámara de Diputados de los proyectos de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central e Inocencia Fiscal bis, Javier Milei recibirá a legisladores libertarios.
Javier Milei encabezó una reunión de Gabinete en la Casa Rosada, la primera desde el 9 de julio, en la que analizó la morosidad en créditos y pagos, ratificó el programa económico y descartó cambios de rumbo. El Gobierno sostuvo que “los indicadores no reflejan una situación de crisis” y defendió la continuidad de su estrategia para preservar la credibilidad.
Javier Milei volvió a la Casa Rosada después de varias semanas de actividad concentrada en Olivos y encontró al Gabinete exactamente donde lo había dejado: debatiendo economía, estrategia política y la posibilidad de que cualquier modificación del rumbo sea interpretada como una rendición ideológica con catering institucional. Después de 45 días sin encabezar una reunión de ministros, el Presidente regresó a Balcarce 50 para dejar una certeza: el programa económico no está en liquidación, no tiene cuotas sin interés y tampoco viene con botón de arrepentimiento.
El capítulo central fue la morosidad en créditos y pagos, un asunto que suele tener la pésima costumbre de aparecer cuando los vencimientos llegan antes que el alivio. Sin embargo, el diagnóstico oficial fue que “los indicadores no reflejan una situación de crisis”. Además, según la evaluación realizada durante el encuentro, el aumento de la mora comenzó a revertirse. En términos políticos, el Gobierno decidió mirar el tablero, revisar los números y seguir avanzando con la misma hoja de ruta, mientras alrededor se discute si el cinturón económico todavía tiene agujeros disponibles para ajustarse un punto más.
Milei también dejó en claro que “no va a traicionar sus ideas en pos de resultados electorales” y que “cambiar ahora implicaría perder credibilidad”. Así, la credibilidad volvió a ocupar ese lugar reservado a las porcelanas de la abuela: puede haber tormenta, discusiones y muebles desplazándose por toda la casa, pero nadie quiere ser señalado como el responsable de haberla roto. El mensaje presidencial fue que al populismo no se le gana aplicando aquello que el Gobierno considera populismo, una ecuación política que al menos tiene la ventaja administrativa de no requerir calculadora.
La reunión, además, tuvo su cuota de misterio protocolar: duró casi tres horas y no dejó fotografía oficial. En una administración acostumbrada a convertir cada imagen en pieza de comunicación, la ausencia de postal consiguió que un encuentro de Gabinete desarrollara por unas horas el aura de una reunión secreta del G7, aunque el temario incluyera cuestiones bastante menos cinematográficas, como tasas, plazos, morosidad y estrategia legislativa. La política argentina, una vez más, logró que una sala sin foto generara casi tanta curiosidad como lo que ocurrió dentro.