Durante años, Mendoza se consolidó como uno de los destinos elegidos por grupos de amigos para organizar despedidas de solteros antes de un casamiento. Ahora comenzó a aparecer un fenómeno inverso: personas que atravesaron un divorcio viajan a la provincia para marcar simbólicamente su regreso a la soltería.
Algunas llegan acompañadas por amigos, mientras que otras viajan solas y se integran a grupos de personas que atraviesan experiencias similares.
La propuesta combina turismo, encuentros sociales y actividades recreativas con la intención de representar el comienzo de una nueva etapa después de una separación.
Qué son las “bienvenidas a la soltería”
Las llamadas “bienvenidas a la soltería” invierten la lógica de las tradicionales despedidas de solteros.
En lugar de anticipar un matrimonio, estas experiencias se realizan después de una separación formal.
El objetivo, según explican sus organizadores, no está puesto en celebrar el final de una pareja, sino en compartir actividades, conocer personas y darle un significado distinto al inicio de una nueva etapa personal.
La agenda puede incluir visitas a bodegas, sunset, gastronomía de autor, turismo aventura en montaña, experiencias termales, alojamientos privados con servicios exclusivos y actividades nocturnas.
El esquema se adapta además a las características de cada grupo y al tipo de experiencia que buscan quienes participan.
Una propuesta que empezó a crecer después del verano
La iniciativa es desarrollada por Upa Mendoza, una agencia especializada en la organización de despedidas de solteros para turistas argentinos y extranjeros.
Facundo Pardo, uno de sus responsables, explicó que las primeras consultas relacionadas con viajes posteriores a un divorcio comenzaron a aparecer hacia fines del último verano.
Lo que inicialmente parecía un pedido aislado comenzó a repetirse y actualmente la empresa recibe consultas de personas provenientes de distintas provincias y también del exterior.
Pardo aclaró que la propuesta no busca promover las separaciones ni presentar el divorcio como un acontecimiento necesariamente feliz.
La experiencia apunta a personas que ya atravesaron esa decisión y que buscan realizar un viaje como forma de marcar el comienzo de una etapa distinta.
También pueden viajar solos
Uno de los aspectos particulares de esta modalidad es que no resulta indispensable llegar con un grupo previamente formado.
Quienes quieren participar pero no cuentan con amigos disponibles para viajar pueden llegar solos a Mendoza e integrarse con otros viajeros.
De esta manera, personas que inicialmente no se conocen pueden terminar compartiendo actividades relacionadas con un momento personal similar.
La modalidad amplía así el perfil de participantes, ya que no exige coordinar fechas, presupuesto y disponibilidad con un grupo numeroso antes de realizar el viaje.
El recorrido individual puede convertirse, una vez en destino, en una experiencia colectiva.
Por qué Mendoza aparece como destino
El crecimiento de este tipo de experiencias también se vincula con el posicionamiento de Mendoza dentro del turismo asociado con celebraciones y acontecimientos personales.
La provincia cuenta con una oferta consolidada alrededor del vino, la gastronomía, los paisajes, los alojamientos y la vida nocturna, características que desde hace años atraen cumpleaños, aniversarios, reuniones de amigos y despedidas de solteros.
Las bienvenidas a la soltería comienzan ahora a incorporarse a esa lista de propuestas.
Viajar permite además tomar distancia durante algunos días de los espacios cotidianos asociados con una etapa anterior.
Para algunas personas que atravesaron una separación, esa salida puede funcionar como una manera simbólica de cerrar un período, reencontrarse con amigos o conocer gente nueva.
Mendoza combina además conectividad con distintos puntos del país, paisajes reconocidos y opciones que permiten alternar descanso, gastronomía, turismo aventura y actividades sociales.
Del divorcio privado a un nuevo ritual social
Los matrimonios cuentan tradicionalmente con ceremonias, fiestas y viajes asociados al inicio de la vida en pareja.
Los divorcios, en cambio, fueron considerados durante décadas como acontecimientos estrictamente privados, ligados al duelo personal y a los trámites legales.
Estas experiencias no eliminan la complejidad emocional que puede acompañar una separación y tampoco parten de la idea de que todos los divorcios deban celebrarse.
Para quienes deciden realizar este tipo de viaje, la bienvenida a la soltería funciona como una forma contemporánea de reconocer que una etapa terminó y que otra comienza.
Por ahora se trata de una propuesta reciente y no existen estadísticas que permitan determinar con precisión cuántas personas llegan a Mendoza por este motivo.
Sin embargo, el aumento de consultas registrado desde finales del verano muestra la aparición de una demanda que hasta ahora no tenía una oferta turística específica.
La provincia ya recibía a quienes llegaban antes de iniciar un matrimonio. Ahora también comienza a recibir a quienes viajan después de terminar uno, no necesariamente para celebrar la ruptura, sino para buscar una manera propia de comenzar otra etapa.
Personas de distintas provincias y del exterior comenzaron a viajar a Mendoza para participar de experiencias organizadas después de un divorcio. La propuesta, conocida como “bienvenida a la soltería”, incluye bodegas, gastronomía, turismo aventura, relax y vida nocturna. Algunas personas llegan con amigos y otras viajan solas para integrarse a grupos con historias similares.
Primero fue la despedida de soltero. Ahora llegó la despedida del matrimonio. Mendoza, que durante años recibió grupos dispuestos a brindar porque alguien estaba por casarse, empezó a recibir también a quienes vienen a brindar porque el casamiento ya quedó administrativamente en el pasado. La industria turística encontró así un segmento extraordinariamente argentino: transformar un trámite judicial en paquete con bodega, sunset y traslado incluido.
Las llaman “bienvenidas a la soltería” y no consisten, según sus organizadores, en festejar que una relación terminó. La idea es marcar el comienzo de otra etapa mediante viajes, gastronomía, montaña, termas, casas privadas y vida nocturna. Antes el divorcio venía con abogado y división de bienes; ahora, para algunos, también puede venir con degustación de Malbec.
La propuesta empezó a recibir consultas hacia fines del último verano y ya despierta interés de personas de otras provincias y del exterior. Algunos llegan con amigos; otros aterrizan solos y se integran a grupos de desconocidos que comparten una circunstancia parecida. Tinder todavía no patrocina el traslado, pero el concepto ya tiene logística.
Mendoza ofrece un escenario bastante funcional para este nuevo ritual: bodegas, gastronomía, montaña, alojamientos exclusivos y una vida nocturna capaz de acompañar tanto un “sí, quiero” como un “finalmente salió la sentencia”. La provincia ya tenía experiencia recibiendo despedidas; solamente hubo que invertir el orden de los acontecimientos.
Los organizadores aclaran que no buscan promover separaciones ni convertir el divorcio en una victoria automática. La propuesta apunta a personas que ya atravesaron esa decisión y quieren darle un cierre simbólico a una etapa.
Durante décadas el divorcio fue abogado, expediente y silencio. El turismo descubrió que también podía llevar tabla de quesos.