Los ingenieros de la UTN Gustavo Gioacchini y Miguel Tornello fueron premiados en la Legislatura de Mendoza por el desarrollo de un sistema de aislamiento sísmico elastomérico con tecnología local.
La innovación apunta a mejorar la respuesta de edificios y estructuras ante terremotos mediante dispositivos que se colocan entre la construcción y su fundación, con el objetivo de reducir la transmisión de las ondas sísmicas.
Gioacchini explicó que este tipo de aislamiento se utiliza actualmente en distintos países y fue probado frente a terremotos destructivos en diferentes regiones del mundo. La técnica ganó protagonismo especialmente en zonas con elevado riesgo sísmico.
«Los dispositivos que nosotros hemos desarrollado son dispositivos de menor escala de los que uno puede conseguir comercialmente importándolos, destinado a viviendas, industrias, comercios de uno o dos niveles que también necesitan ser protegidos como las grandes estructuras», explicó el ingeniero en construcciones.
Cómo funcionan los aisladores sísmicos
Los especialistas señalaron que el material elastomérico puede ser producido con tecnología local. Entre los componentes utilizados aparece una goma que se instala entre la estructura del edificio y la fundación y que permite filtrar parte del movimiento generado durante un terremoto.
«Para hacerlo más gráfico, como si fuera el amortiguador de un auto, al colocarse en la base del edificio impide que las ondas que vienen por el terremoto terminen afectando a la construcción», precisó Gioacchini.
En edificios de varios niveles, el especialista indicó que una ubicación posible es el subsuelo, habitualmente utilizado como estacionamiento.
Entre 2012 y 2016 se desarrolló la primera generación de estos dispositivos, mientras que entre 2019 y 2023 se avanzó con una segunda versión, posteriormente patentada, que incorporó mejoras de diseño, rigidez y comportamiento frente a movimientos sísmicos.
Los investigadores también trabajan en un tercer dispositivo orientado a proteger equipamiento hospitalario de alta complejidad.
El objetivo de reducir costos y fabricar tecnología local
Uno de los principales beneficios del proyecto es la posibilidad de disminuir los costos de los sistemas de aislamiento sísmico que actualmente se comercializan en Estados Unidos y Europa.
«Necesitamos mejorar la tecnología para poder hacerlos acá y desarrollar propias patentes de diseño. Y reducir el costo de importarlo», destaca Gioacchini.
Los especialistas remarcaron además que las construcciones argentinas se realizan bajo reglamentos sismorresistentes, aunque movimientos de gran magnitud pueden provocar daños aun cuando las estructuras no colapsen.
«Con la reglamentación vigente, las estructuras están preparadas para que no colapsen, pero pueden sufrir daño y, muchas veces, esas carpinterías y cielorrasos dañados puedan dejar a los edificios fuera de servicio por mucho tiempo», destacan los ingenieros.
En ese sentido, la utilización de aisladores busca no solamente evitar derrumbes sino también reducir daños y permitir que las construcciones continúen operativas después de un terremoto.
«Estas tecnologías de protección son el futuro en la ingeniería sismo resistente. Tenemos que estar atentos, ocuparnos y mejorar la condición edilicia, sobre todo en los edificios más antiguos y que tienen mayor altura, porque son los que más sufren en un terremoto», destaca Gioacchini.
El Hospital Notti incorporará protección sísmica
En Mendoza comenzó la construcción de la ampliación del Hospital de Niños Humberto Notti, que incorporará dispositivos destinados a mejorar su comportamiento ante movimientos sísmicos.
«Un hospital, después de un terremoto, tiene que estar operativo y funcionando para poder atender a las víctimas que surjan de este problema. El Notti será el primer hospital público del país con este sistema antisísmico», dijo el investigador de la UTN.
Gioacchini señaló además que una clínica privada de Godoy Cruz también se encuentra en construcción con aislación elastomérica.
La residencia universitaria de la UTN Mendoza fue el primer edificio del país construido con esta técnica. Allí, los dispositivos de aislamiento están compuestos por resortes que permiten filtrar las ondas generadas durante un sismo y hacer que la estructura situada por encima se desplace de manera conjunta, como un bloque rígido.
En la ampliación del Hospital Notti se utilizarán dispositivos de tipo friccional fabricados con elementos de acero, que cumplen una función similar de amortiguación.
Este tipo de tecnología se utiliza desde hace más de 25 años en países como Japón, Chile, Perú y Estados Unidos, donde los sistemas de aislamiento sísmico forman parte de distintas estrategias destinadas a proteger edificios e infraestructura crítica.
Los ingenieros también advirtieron sobre la importancia de mantener controles adecuados en las construcciones y respetar los códigos antisísmicos vigentes, particularmente en edificios antiguos y de mayor altura.
Lo hemos visto en países más pobres como Haití, que han sufrido también fuertes terremotos y la verdad que, bueno, no han podido después superarse o superarlo para seguir adelante.
Los ingenieros de la UTN Gustavo Gioacchini y Miguel Tornello fueron reconocidos en la Legislatura de Mendoza por desarrollar un Los ingenieros de la UTN, Gustavo Gioacchini y Miguel Tornello, acaban de ser premiados en la Legislatura de Mendoza por el desarrollo del aislamiento sísmico elastomérico con tecnología local. Gioacchini explicó que estos dispositivos de aislamiento sísmico se están utilizando en todo el mundo y probados ante terremotos destructivos en muchos lugares del planeta. Es una técnica muy efectiva que está tomando protagonismo en la construcción en zonas con alto riesgo sísmico. «Los dispositivos que nosotros hemos desarrollado son dispositivos de menor escala de los que uno puede conseguir comercialmente importándolos, destinado a viviendas, industrias, comercios de uno o dos niveles que también necesitan ser protegidos como las grandes estructuras», explicó el ingeniero en construcciones. Los ingenieros explicaron que el material elastomérico puede fabricarse con tecnología local. Por ejemplo una goma que se coloca siempre entre la estructura del edificio y la fundación para filtrar a través de estos dispositivos el movimiento de un terremoto. El aislante sísmico nacional ya se usa en nuevas construcciones.El aislante sísmico nacional ya se usa en nuevas construcciones. «Para hacerlo más gráfico, como si fuera el amortiguador de un auto, al colocarse en la base del edificio impide que las ondas que vienen por el terremoto terminen afectando a la construcción», precisó Gioacchini. En el caso de un edificio, sugiere colocarlo en el nivel del subsuelo, donde suele estar el estacionamiento. Los ingenieros explicaron que entre 2012 y 2016 se desarrolló la primera generación de estos dispositivos, mientras que entre 2019 y 2023 se avanzó en una segunda generación, que fue patentada, con mejoras en diseño, rigidez y comportamiento sísmico. Además, se trabaja en un tercer dispositivo destinado a la protección de equipamiento hospitalario de alta complejidad. Uno de los principales aportes de esta tecnología radica en que su desarrollo local permite reducir los costos de los sistemas de aislación sísmica que se venden en Estados Unidos y Europa. Nuevas construcciones En Mendoza ha comenzado la construcción de la ampliación del Hospital de Niños Humberto Notti, con estos dispositivos de protección. «Un hospital, después de un terremoto, tiene que estar operativo y funcionando para poder atender a las víctimas que surjan de este problema. El Notti será el primer hospital público del país con este sistema antisísmico», dijo el investigador de la UTN. Y contó que también está en construcción una clínica privada en Godoy Cruz, con aislación elastomérica. «Necesitamos mejorar la tecnología para poder hacerlos acá y desarrollar propias patentes de diseño. Y reducir el costo de importarlo», destaca Gioacchini. En Argentina, las construcciones se hacen a base de los reglamentos sismorresistentes, pero ante un sismo por encima de alta magnitud, por encima de 7 grados, podrían resultar dañadas. «Con la reglamentación vigente, las estructuras están preparadas para que no colapsen, pero pueden sufrir daño y, muchas veces, esas carpinterías y cielorrasos dañados puedan dejar a los edificios fuera de servicio por mucho tiempo», destacan los ingenieros. Y advierten la importancia de aisladores sísmicos para que la construcción no sufra daños y pueda seguir operando después de un sismo. «Estas tecnologías de protección son el futuro en la ingeniería sismo resistente. Tenemos que estar atentos, ocuparnos y mejorar la condición edilicia, sobre todo en los edificios más antiguos y que tienen mayor altura, porque son los que más sufren en un terremoto», destaca Gioacchini. Y advierte que aunque están los reglamentos y códigos de construcción antisísmica, a veces se hacen primero las construcciones y después se presentan, entonces por ahí se pierde ese control. Lo hemos visto en países más pobres como Haití, que han sufrido también fuertes terremotos y la verdad que, bueno, no han podido después superarse o superarlo para seguir adelante. La residencia universitaria de la UTN Mendoza es el primer edificio en Argentina que se construyó con esta técnica. Estos dispositivos de aislamiento sísmico están compuestos por resortes, que permiten filtrar esas ondas que produce el sismo y hacer que el resto de la construcción que está por encima de estos dispositivos se mueva todas juntas, como si fuese un bloque rígido que está arriba de estos resortes. En la obra del hospital Notti se colocarán dispositivos de tipo friccional, que son elementos de acero que cumplen la misma función de amortiguación, como se usan, desde hace más de 25 años, en Japón, Chile, Perú y Estados Unidos. con tecnología local. Los dispositivos, pensados para viviendas, comercios, industrias y edificios estratégicos, buscan reducir daños durante terremotos y bajar los costos frente a soluciones importadas.
Mendoza convive con los terremotos con esa mezcla tan cuyana de respeto, memoria y una permanente sospecha hacia cualquier lámpara que empiece a balancearse sin explicación. En ese contexto, los ingenieros Gustavo Gioacchini y Miguel Tornello fueron premiados por desarrollar aisladores sísmicos con tecnología local, una solución cuya misión podría resumirse de manera poco académica pero bastante precisa: conseguir que el edificio se mueva sin decidir convertirse en rompecabezas.
La tecnología se instala entre la estructura y la fundación y funciona como una especie de amortiguador. Gioacchini lo explicó con una comparación que evita convertir la ingeniería sísmica en una conferencia incomprensible: «Para hacerlo más gráfico, como si fuera el amortiguador de un auto, al colocarse en la base del edificio impide que las ondas que vienen por el terremoto terminen afectando a la construcción». La idea es sencilla de visualizar aunque desarrollar, ensayar, patentar y fabricar el dispositivo sea bastante menos parecido a cambiar dos amortiguadores en el taller del barrio.
El desarrollo tiene además una característica central: puede fabricarse localmente y apunta a estructuras más pequeñas que las que suelen cubrir los sistemas importados. Viviendas, industrias y comercios de uno o dos niveles también podrían beneficiarse de una tecnología que durante años estuvo asociada principalmente a grandes obras. Porque los terremotos, con admirable espíritu democrático, nunca exigieron una cantidad mínima de pisos antes de empezar a sacudir.
La ampliación del Hospital Notti incorporará sistemas de protección sísmica y la UTN ya cuenta con una residencia universitaria construida con esta técnica. El objetivo no es solamente impedir un colapso, sino conseguir que instalaciones estratégicas puedan continuar funcionando después de un movimiento severo. En términos de ingeniería, resiliencia estructural. En términos prácticos: que después del terremoto el hospital siga siendo un hospital y no una obra que necesite meses de reparación antes de volver a abrir una puerta.